Llegan especies como focas grises y otras como las sardinas se alejan. ¿A qué se debe?
18 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.El ser humano emite una gran cantidad de gases de efecto invernadero, y eso produce la alteración del entorno climático. «La contaminación humana es uno de los factores que más dañan el ecosistema marino», explica Luis Laria, divulgador y preside desde 1966 la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas (Cepesma). Es cierto que, con el transcurso del tiempo, las condiciones climatológicas de la Tierra cambian de forma natural. Es decir, el clima cambiaría, aunque el ser humano nunca hubiese pisado la superficie terrestre. Pero, aunque el futuro de la Tierra no esté solamente en manos de las especies que lo habitan, el uso que estas hagan de los recursos va a condicionar también la supervivencia de los diferentes hábitats: «Hay estudios que dejan claro que las condiciones climatológicas han sido siempre cambiantes, siempre han existido las variaciones en el clima, pero lo hemos acelerado y está teniendo unas consecuencias catastróficas».
Una variación de temperatura de un grado puede sonar anecdótica, pero no lo es para las especies marinas que habitan las costas. Según Luis Laria, «en el mar las variaciones están ocurriendo a un ritmo mucho más rápido que en tierra». Se nota, sobre todo, en la supervivencia de los bosques de algas. Las laminarias, que antes abarrotaban la ría o los océanos, van en camino de la extinción. Las algas Laminariales son las principales proveedoras de hábitat, refugio y nutrientes de los peces, moluscos y crustáceos de aguas frías. «Estas macroalgas funcionan de forma semejante a los bosques en tierra firme, dando cobijo y alimento a muchos individuos, como las sardinas o los pulpos», explica.
La alteración del ecosistema podría ser también una de las causas por las cuales muchas especies se han visto gravemente afectadas en los últimos años. Otro motivo sería su marcha hacia otras zonas: «Con el aumento de temperatura, algunas especies intentan exportar su rango de temperatura óptimo, yéndose hacia el norte o hacia zonas más profundas. Hay especies que están perdiendo una gran masa en nuestras aguas porque van en busca de aguas más frías, como son `nuestro´ chicharro o sardina», explica Laia. Aunque también se da el caso contrario. Aparecen en nuestras costas especies nada habituales: «Estamos viendo como especies que no pertenecen a esta zona aparecen. En años pasados, aquí en Asturias, hemos tenido una cantidad ingente de especies alóctonas, peces que no pertenecían a la costa cantábrica, por ejemplo, el cardenal cantábrico (trachipterus arcticus) y algunos cefalópodos. También mamíferos que no eran comunes están apareciendo cada vez con mas frecuencia, como es el caso de la foca gris».
Por suerte, las costas asturianas gozan del fenómeno del afloramiento en determinados puntos, en los que masas profundas de agua emergen enfriando la superficie. Aun así, los datos constatan que el fenómeno no es capaz de reducir el impacto del calentamiento de las aguas al cero. «El problema no está en el aumento térmico de nuestra costa, está en el cambio térmico de las corrientes».
Uno de los ecosistemas más afectados por el cambio climático y la mano humana está siendo los ríos. «La vida de los ríos está desapareciendo. Sus peces, como el salmón, están en peligro. Dentro de unos años estaremos hablando de problemas muy serios de extinción», lamenta el presidente de Cepesma. El divulgador señalado la escasez de alimento como una de las principales causas de peligro para los animales de rio: «Las zonas de rio están tan poco cuidadas que siempre hay sombra. En la sombra no hay vida, los insectos que sirven de alimento se van a zonas más cálidas y dejan sin sustento a los animales de rio.
Muchas especies incapacitadas para migrar podrían extinguirse. Este sería el peor de los escenarios, pero «todo indica que es al que nos encaminamos», sostiene. Existen otros escenarios potenciales, según Laria, que «no interesan»: «El ecosistema marino nos lo estamos cargando y no parece que interese solucionarse. Los parques eólicos marinos y la apertura de minas de oro, por ejemplo, que planean hacerse en nuestras costas no ayudan a mejorar la situación. Parece que a la gente con `poder´ no le interesa buscar medidas más sostenibles mientras se siga ganando con las ya existentes»
Aún estamos a tiempo
Los humanos estamos causando daños irreversibles en el planeta, motivados por el agotamiento de la capa de ozono, el consumo de agua, la destrucción de la biodiversidad y el cambio climático. «Nosotros somos en gran parte la causa de este problema. No arreglamos lo que no vemos», cuenta Laria que, además, advierte del gran problema que sufren los océanos: «Los océanos son los grandes vertederos. El mar sufre un daño mucho mas importante que la tierra y es invisible parala mayoría de la gente».
«El cambio climático está aquí. Estamos viendo sus consecuencias. Y lo primero que podemos es conocerlas e intentar buscar medidas para paliarlas, pero no es el único problema», advierte: «Hay cosas que ya están hechas y que no podemos cambiar, pero siempre estamos a tiempo de evitar que sea aún peor».