Los estudiantes asturianos prefieren la enseñanza presencial

La Voz REDACCION

ASTURIAS

Un grupo de alumnos accede a una clase del instituto Jovellanos, de Gijón
Un grupo de alumnos accede a una clase del instituto Jovellanos, de Gijón

Educación presenta las conclusiones del estudio «Volvemos a clase», que ha contado con la participación de 613 docentes y 5.257 escolares de 32 centros educativos

25 abr 2022 . Actualizado a las 14:51 h.

La mayoría del alumnado y la práctica totalidad del profesorado prefieren la enseñanza presencial a la telemática tras dos cursos en los que se tuvo que recurrir a esta última para controlar los efectos de la pandemia de la covid-19, según reflejan las conclusiones del estudio «Volvemos a clase», que hoy ha sido presentado por la Consejería de Educación.

El informe, realizado con la colaboración de la Fundación Santa María, ha contado con la participación voluntaria de 613 docentes y 5.257 estudiantes, que respondieron a las encuestas de forma confidencial y anónima, y el trabajo de campo se llevó a cabo en octubre de 2020 en 32 centros educativos.

El estudio se desglosa en dos informes, uno relativo al impacto del confinamiento en el profesorado y otro alusivo a los sentimientos del alumnado durante y después del confinamiento, que se publican coincidiendo con el segundo año de las fechas en las que se suspendió la presencialidad en las aulas.

Ambos informes analizan las respuestas aportadas a cuestiones planteadas en torno a cinco aspectos: las condiciones sociales personales, la situación socioemocional durante el confinamiento, la valoración del aprendizaje en esos momentos, la situación socioemocional al regresar a los centros y la actitud del aprendizaje en el retorno a las aulas.

Así, del análisis general y la comparación de las respuestas entre alumnado y profesorado, se llega a conclusiones como que la familia y el profesorado han sido los factores fundamentales de protección para un importante número de estudiantes; que los docentes se han sentido muy apoyados por los equipos directivos y que la pandemia y el confinamiento han generado una nueva situación en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El informe desvela que, durante el confinamiento, la mayoría dispuso de condiciones adecuadas para el estudio (espacio, recursos informáticos o conexión a internet) y que la estimación del tiempo dedicado al estudio oscila entre las 2 horas diarias en Primaria y las 3 en Bachillerato.

Por su parte, las actividades de aprendizaje en contextos desfavorecidos fueron más complicadas, al disponer de menos recursos informáticos, lo que se tradujo en una menor dedicación de tiempo al estudio.

Respecto a la situación socioemocional durante el confinamiento, refleja que la mayoría recibió un apoyo satisfactorio y ajustado a su edad y constata que las dificultades de adaptación manifestadas durante el confinamiento, especialmente de los adolescentes, indican la importancia de incorporar el cuidado del bienestar socioemocional entre los objetivos principales de los centros educativos.

En cuanto a la valoración del proceso de enseñanza-aprendizaje en el confinamiento, los resultados del estudio la asocian a la edad de forma que, mientras los estudiantes de Primaria muestran actitudes más positivas en todos los aspectos, los de enseñanzas postobligatorias ofrecen más reparos, especialmente en el caso de Formación Profesional (FP) por su vertiente práctica.

La mayoría de estudiantes señala que se sintió bien al volver a las aulas aunque las sensaciones dependen de la edad y son más positivas en las etapas obligatorias, especialmente en Primaria, y que, con el inicio de las clases presenciales, se mostraron motivados para aprender, confiados en superar las dificultades con la ayuda del profesorado y seguros de aprobar el nuevo curso.

Las opiniones del alumnado apuntan también a dos retos principales para los centros: ampliar la atención y el tiempo de aprendizaje del alumnado de entornos desfavorecidos e incorporar el desarrollo emocional entre los objetivos educativos prioritarios.

En cuanto al profesorado, el informe revela que el confinamiento le supuso una gran tensión emocional al tener que adaptarse al modelo de enseñanza a distancia sin preparación previa y enfrentarse a una modificación radical de la forma de enseñar.

Asimismo, concluye que casi la totalidad prefiere el modelo de enseñanza presencial y que, tras el confinamiento, los docentes regresaron a las aulas motivados para enseñar al alumnado pese a las dificultades y a las preocupaciones por la posibilidad de contagios en los centros.

El estudio recoge también los aspectos a los que el profesorado prestará más atención tras esta experiencia como la potenciación del uso de las nuevas tecnologías y el cuidado del bienestar emocional del alumnado, informa Efe.