Fernández Bartolomé: «En Ciudadanos ya no hay partido, se vive de un cierto márketing pero detrás no hay nada»

ASTURIAS

El diputado en la Junta General del Principado Armando Fernández Bartolomé
El diputado en la Junta General del Principado Armando Fernández Bartolomé J.L.Cereijido | EFE

El diputado expulsado de la formación naranja reafirma que no renunciará a su escaño

07 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Armando Fernández Bartolomé, el diputado más veterano de Ciudadanos en la Junta General, que ya ocupaba un escaño naranja la pasada legislatura, anunció este viernes que no dejará su puesto en el parlamento asturiano después de haber sido expulsado del partido y lo ha hecho junto a la denuncia de que el grupo actual está funcionando como una «empresa familiar privada».

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-¿Hay una espita que lleva a esta expulsión del partido o es un proceso que se arrastra desde hace tiempo?

-La historia se podría remontar incluso a los inicios de esta legislatura, cuando en los primeros presupuestos se nos obligó a que votáramos en contra, instigado desde aquí pero ejecutado desde la gestora nacional. A partir de ahí hay un proceso de degradación, de toma de posiciones de un pequeño grupo, que son gente articulada en torno a los cargos orgánicos del partido, pero que son cargos que no eligen los afiliados sino nombrados directamente desde Madrid. Por ejemplo José Luis Costillas, secretario de relaciones institucionales, Sergio García, que es el que me hace la denuncia y es secretario de Organización; el propio Nacho Cuesta. Todo es proceso termina culminando primero con la destitución como portavoz de Laura Pérez Macho, pero cuando arrecia la situación es cuando denunciamos en mayo del año pasado, después de la fallida operación de Murcia. Ahí se inicia una operación por parte del PP de destrucción de Ciudadanos y ficha para ello, expresamente, a Fran Hervías que es quien había montado toda esta estructura vertical en el partido. El punto culminante es una visita de Hervías a Oviedo que nosotros denunciamos sobre todo por la pasividad y el silencio de los dirigentes en Asturias. Desde ese momento se nos hace un arrinconamiento total, hasta el punto de que ya en noviembre solicitamos un recurso de amparo a Garantías que nunca fue contestado. A mí, desde noviembre hasta la actualidad, ya no se me convoca a ninguna reunión del grupo parlamentario. Intentan expulsarme por la puerta de atrás, es decir, que el partido nacional, a 500 kilómetros, me expulse como afiliado. Para eso hacen acusaciones falsas en el expediente; que he rebatido con pruebas pero no me contestaron. Porque de lo que se trata, la estrategia, es de apartarme del escaño suspendiéndome de militancia.

-Pero ha recalcado que no renunciará al escaño.

-Es que yo entré en política para combatir que se den este tipo de planteamientos. Un grupo parlamentario, que recibe 360.000 euros, más todo el personal que tiene contratado, no puede tener dinámicas antidemocráticas. Yo no soy un títere, la democracia es que yo debo de ser informado, que hay que deliberar dentro del grupo, que hay que votar si no hay unanimidad y luego eso llevarlo a los plenos. Las formas son importantísimas. Si no se cumple el procedimiento, que por otro lado es el mismo que el de la cámara, el democrático, el del sentido común; eso no se puede tolerar. Voy a llevar este tema a la justicia precisamente porque reivindico la labor de un parlamentario que ha sido, por supuesto, leal al grupo que lo sustenta, siempre y cuando ese grupo funcione democráticamente. Eso es lo que yo juré como parlamentario. Es una cosa obligada para con los ciudadanos, a los que nos votaron y a los que nos financian.

-Ha recordado el cambio impuesto en la votación de la primera legislatura, y sin embargo en el último usted tiene un choque con el grupo, se abstiene pese al acuerdo, y este viernes ha denunciado que el resto de diputados están funcionando como «una empresa familiar» ¿tiene que ver en ese cambio respecto a apoyar las cuentas regionales?

-Los tiempos son distintos porque entre aquel presupuesto y este ha pasado mucho y ha corrido mucha agua bajo el puente. En aquel momento se inició un ciclo electoral completamente negativo para Ciudadanos, no saca ningún parlamentario en Galicia, saca dos y uno se va al PP en el País Vasco, baja de 32 a 6 en Cataluña, luego viene la moción de censura famosa (en Murcia) y en Madrid pasa de 26 a cero. En aquella decisión de la gestora de los presupuestos de Asturias, que nunca se nos dio ninguna explicación, el argumento era que no se podía apoyar un presupuesto sanchista. Y ahí están los bandazos ideológicos, porque sin embargo, hemos pasado a apoyar presupuestos del mismo gobierno, prácticamente a coste cero. Eso prueba que no hay criterio político y el programa electoral de Ciudadanos está metido en el baúl de los recuerdos.

-¿Por qué cree que se da esta debacle electoral?

-Hay diversas causas, sin remontarme a la época de Rivera y las decisiones que se tomaron equivocadas con los pactos autonómicos; pero fundamentalmente porque en los últimos tres años a nivel de partido no se ha hecho ningún tipo de reforma interna. Y un partido que deba ser alternativa tiene que ser radicalmente democrático, tiene que ser una herramienta útil. Es una pata, la otra es que no hay criterio político y el colmo de los colmos llegó con la moción d censura de Murcia que iba a ser continuada en Madrid y en Castilla y León. Esto ha llevado a un descrédito total, un partido que a los ciudadanos no les merece ninguna confianza y eso se ha demostrado cita a cita electoral. Que se venda como un éxito que hemos sacado un diputado en Castilla y León no tiene sentido.

-Tras la denuncia de la visita de Fran Hervías a Asturias ¿cree que el grupo dirigente en Ciudadanos piensa en pasar al PP?

-Lo único que puedo decir es remitirme a lo que se publicó en la prensa a partir de un comunicado del PP tras la visita de Hervías. En estos momentos desconozco nada salvo que están esos proyectos personales. Lo que es un hecho es que el señor Cuesta ni ha visitado las agrupaciones de Ciudadanos, ni se le conoce ningún tipo de declaración de nada, ni ha dado la cara como líder de este partido. También es cierto que es un líder digital porque son todos cargos orgánicos que no han sido elegidos nunca por los afiliados.

-¿En qué está pensando cuando habla de proyectos personales?

-La política básicamente es servicio público y aquí se tienen intereses personales e intereses privados, que no explicito más pero que no tienen que ver con el compromiso de servicio público que se vehicula a través de un partido. Lo que pasa es que ya no hay partido y ahora es un trampantojo que vive de un cierto márketing porque quedan cargos institucionales pero detrás no hay nada. La gente lo ha ido abandonado aunque es verdad que nadie dimite, o se les expulsa o se les hace la vida imposible. Esto es lo más privado que existe, patrimonializar sin rendir cuentas, un partido político.

-De forma muy reciente, hace apenas unos días, se fue Javier Vidal, concejal en Avilés, y usted ha dicho que alrededor de la mitad de los ediles de Asturias lo han dejado.

-Unos han abandonado el partido, otros han renunciado. Se solía decir que por asuntos personales, que es la manera de decir esto; pero el caso es que han ido renunciado. Es un síntoma de descomposición de mismo modo que somos cinco diputados en la Junta y ha entrado hasta el número diez de la lista; la portavoz es la número siete, y han entrado el nueve y el diez. Con eso ya está dicho todo. La gestión de estos dos años ha sido nefasta.

-En lo que queda de legislatura, por la composición del parlamento asturiano, hay muchas cosas que puede depender de un solo voto ¿qué va a hacer con su escaño?

-Yo llevo ya casi siete años en el parlamento, conozco muy bien el programa de Ciudadanos y por ahí voy a posicionarme, en función de ese programa que ha sido totalmente traicionado por coyunturas, intereses personales y determinado tipo de acuerdos. Ese programa, que es co el que nos votaron, esa va a ser mi guía. Porque es un contrato y el saltárselo permanentemente es lo que ha hecho que la gente no sepa ni dónde estamos.