Salomé García, ludópata rehabilitada: «A las mujeres se les criminaliza mientras que en los hombres está más normalizado»

X. Menéndez REDACCIÓN

ASTURIAS

Salomé García, presidenta de la asociación Caer y Levantarse, junto a la psicóloga Silvia Villa
Salomé García, presidenta de la asociación Caer y Levantarse, junto a la psicóloga Silvia Villa

La presidenta de la asociación Caer y Levantarse señala que cualquier persona puede sucumbir al juego y alerta del aumento de las adicciones a las compras por internet y a las redes sociales en las mujeres

15 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Las personas adictas deben de perder el miedo a pedir ayuda. Lo primero es reconocer que tienes un problema y después buscar ayuda profesional. La adicción al juego es una gran bola de nieve que poco a poco se va haciendo más y más grande hasta que aplasta con todo. Te destroza la vida», explica Salomé García, ludópata rehabilitada y presidenta de la asociación Caer y Levantarse, situada en Oviedo. En su caso, era adicta al bingo. «Entrar en el juego es muy fácil y salir muy complicado, aunque se puede», asegura García, que es el ejemplo de que «hay vida después de la ludopatía». Comenzó a jugar en 2007 y tardó más de 10 años en pedir ayuda. «Mi familia sabía que pasaba algo, pero no se imaginaban que tenía un problema con el juego». Su marido, recuerda García, no se lo creyó cuando se lo contó. Le parecía imposible.

Según los datos estatales que manejan las asociaciones contra la ludopatía, uno de cada tres ludópatas en España son mujeres. Sin embargo, las mujeres ocupan alrededor del 14 % de las personas que acuden en busca de tratamiento para su enfermedad. Los esfuerzos de las instituciones y gobiernos se centran, además de prevención especialmente en los más jóvenes, atraer a las personas con adicción al juego para que soliciten ayuda. En este sentido, romper con la brecha de género que existe en la ludopatía se ha convertido en uno de los objetivos principales. 

Para García, el motivo principal de que a las mujeres ludópatas les cueste pedir más ayuda es porque «todavía tenemos el estatus de que nosotras somos las estables: llevamos la casa, atendemos al marido, pedimos el día en el trabajo si el niño se pone malo…A las mujeres se les criminaliza mientras que en los hombres está más normalizado. Hay que hacer ver que las mujeres podemos sucumbir igual que los hombres a esta enfermedad». El juego patológico impide que las personas puedan controlar sus impulsos y no pueda controlarse. El juego controla su vida, vive por y para el juego. García no puede determinar una cifra pero asegura que llegó a perder «mucho dinero». Sin embargo, las adicciones al juego no son las únicas adicciones comportamentales que preocupan a las asociaciones contra la ludopatía.