La queja de un enfermo de ELA al HUCA: «Nos almacenan en habitaciones como si fuéramos trastos viejos»

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

José Cuervo Álvarez, enfermo de ELA
José Cuervo Álvarez, enfermo de ELA

José Cuervo Álvarez critica que el hospital no tenga un protocolo que se adapte a las necesidades de las personas que padecen la enfermedad

14 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

 José Cuervo Álvarez es enfermo de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) desde hace cuatro años y aunque hasta hace año y medio trabajaba y llevaba «una vida normal», en estos últimos meses ha descubierto la peor cara de la enfermedad y que ni el sistema sanitario ni las administraciones cumplen lo estipulado para que quienes padecen enfermedades degenerativas puedan tener mejor calidad de vida. Más bien opina que «a la administración le importa un carajo nuestra vida». Argumenta su afirmación en las situaciones que tuvo que padecer tras su último ingreso en el HUCA el pasado mes de abril, situaciones por las que ha decidido levantar la voz y dar visibilidad a las dificultades añadidas a las que tienen que hacer frente quienes padecen ese tipo de enfermedades.

Su primera queja es «para el desastre organizativo que hay en el HUCA», ya que no entiende cómo mantuvieron ingresados en una misma habitación de este hospital a dos pacientes con ELA teniendo en cuenta que son espacios reducidos y que tanto su compañero de habitación como él son enfermos que requieren cada uno dos respiradores, un tosedor, sillas eléctricas y grúas para moverles, además de una persona que les acompañe todo el tiempo dadas las dificultades de movilidad que suelen tener. «Se trata de maquinaria toda ella voluminosa y cada máquina de las citadas viene acompañada de un carrito para su transporte», explica José Cuervo para dar cuenta de lo apretado que estaba todo y de lo dificultoso que resultaba para el personal atenderles. Además, el mismo señala que en el momento del ingreso del otro enfermo «en la habitación había tres médicos y dos enfermeras, así como los dos pacientes y su acompañante nocturno, persona exigible debido a la imposibilidad de los enfermos de moverse para, por ejemplo, pulsar el botón de emergencias».

A su entender, toda la maquinaria que requieren dos enfermos de ELA «reduce el paso a médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y personal de limpieza a los distintos espacios de la habitación provocando un cúmulo de quejas por aparte de dicho personal ante la dificultad para realizar su cometido en un espacio tan reducido». Es más, añade que la falta de espacio deriva en que, como le sucedió a él, los pacientes no son aseados convenientemente, por lo que considera que lo oportuno sería que estuviera una sola persona por habitación a la que se le pueda prestar una buena atención.