El talismán blanco; con él en el estadio el Madrid ya ganó cinco Champions

José Francisco Alonso Quelle
josé alonso TAPIA / LA VOZ

ASTURIAS

El tapiego Rodrigo López viajará a París a asistir a su sexta final de copa

26 may 2022 . Actualizado a las 23:35 h.

El fútbol vive de intangibles. Así se explica que el Real Madrid esté en la final de la Champions League de este sábado, repitiendo milagros en las eliminatorias superando a tres colosos como el PSG, el Chelsea y el City. Y ya se sabe el dicho: el Madrid no juega finales; las gana. De eso conoce bastante un vecino de Tapia de Casariego, Rodrigo López Orea, propietario del restaurante-sidrería La Terraza de Tapia. Con él en el estadio el Real Madrid no ha perdido ninguna de las finales de la mayor competición deportiva de clubes del mundo: «No es un gran mérito, porque las gana todas», dice con una sonrisa. De momento ha asistido en directo a cinco victorias blancas en las finales, desde la octava copa de Europa que el Madrid gano al Valencia en París, en el año 2000. Dos años después, el 5 de mayo de 2002, fue uno de los 51.456 espectadores que tuvo el privilegio de asistir en Glasgow, en el estadio de Hampden Park, a la obra de arte que fue la volea de Zidane contra el Leverkusen. Por la comunión de su hijo, se perdió en el 2014 la final del cabezazo de Sergio Ramos en Lisboa, pero acudió a su cita en las tres siguientes: la undécima copa blanca ganada en el 2016 en Milán, por penaltis, al Atlético de Madrid: «Me puse de espaldas. Sufro mucho»; la victoria en el 2017 frente a la Juventus en Cardiff, y la decimotercera copa para las vitrinas blancas, en el 2018 en Kiev, al superar al Liverpool.

Este sábado el Madrid repite rival. Y en el Stade de France, en Saint-Denis, estará Rodrigo López con otro talismán que lo ha acompañado en varias finales, José Aurelio Zapatero, presidente de la peña del Madrid de La Terraza y secretario del juzgado de paz de Ribadeo.

«Es un lujo, lo sé, pero si te lo puedes permitir yo lo recomiendo sin dudarlo. Es impresionante lo que vives y el Madrid lo pone fácil, porque nunca falla. París, además, está al lado, y no cuesta tanto el viaje. Había que intentarlo», señala.