¿Por qué los salmones están «encogiendo»?

D.R.

ASTURIAS

El pescador Diego Ortega con salmón de 7,5 kilos extraído en el coto salmonero Ximonde, Río Ulla, el pasado año.
El pescador Diego Ortega con salmón de 7,5 kilos extraído en el coto salmonero Ximonde, Río Ulla, el pasado año. MIGUEL SOUTO

Un estudio publicado por científicos noruegos y finlandeses intenta explicar la principal causa de la mengua en el tamaño de los ejemplares

04 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Aunque todos los años salga de los ríos asturianos algún ejemplar glorioso, los salmones son cada vez, de promedio, más pequeños. Esto lo saben bien los pescadores asturianos. Y no solo en Asturias: también en otras partes del mundo están observando una disminución del peso de estos peculiares peces que nacen en los ríos y pasan su vida en el mar. Así lo constata un estudio de la revista Science que firman varios biólogos noruegos y finlandeses.

Existen varias docenas de variedades de salmón entre los que se encuentra el de los ríos del Principado, el Salmo Salar, que también se distribuye por las costas del norte de Europa y Norteamérica e incluso (introducido, pero alóctono) en el cono sur de América, Australia y Nueva Zelanda. Originalmente, cuando Linneo lo cataloga en el siglo XVIII, se documentó que podía llegar a medir un metro y medio de largo y superar con mucho los 30 kilos de peso.

Atrás han quedado, al parecer, sus días felices. El reportaje de Science (La rápida evolución en la historia de la vida del salmón inducida por efectos directos e indirectos de la pesca) señala que este pez está evolucionando rápidamente y el triste resultado es que no está creciendo tanto como antes.

El equipo estudió más de 1.300 salmones en el río Teno, entre Noruega y Finlandia y su teoría es de sentido común: la escasez de alimento sería un factor importante. Esta especie come, en el mar, gambas, calamares y peces a gran profundidad. La sobrepesca, por tanto, hace que el Salmo Salar no encuentre suficiente alimento y, paradójicamente, esa extracción se use para hacer harina de pescado con la que alimentar las piscifactorías.

Así que los ejemplares salvajes están perdiendo peso en favor de sus hermanos criados en cautividad, cuyo volumen de comercialización se establece ya por parámetros de rentabilidad en función del tiempo que hay que alimentarlos.

Historia menguante

Yendo un poco más a la historia de la especie, también un estudio realizado hace unos años por la catedrática de Genética Eva García y el geólogo Pablo Turrero, de la Universidad de Oviedo, probó que los salmones que podían disfrutar los hombres del paleolítico eran bastante más grandes. Según esta investigación, tanto esa especia como las truchas fueron perdiendo peso con el paso de los siglos, y mencionaban el aumento de temperatura por el calentamiento global, la contaminación de los hábitats y, al igual que sus colegas nórdicos, la sobreexplotación pesquera.