Un almacén asturiano que triunfa en el mejor barrio de Buenos Aires

D. R.

ASTURIAS

Restaurante El Preferido de Palermo, en Buenos Aires, un almacén abierto por emigrantes asturianos en 1952 y hoy convertido en local de moda, conservando el aspecto original
Restaurante El Preferido de Palermo, en Buenos Aires, un almacén abierto por emigrantes asturianos en 1952 y hoy convertido en local de moda, conservando el aspecto original

El local, fundado por emigrantes en los años 50 del siglo pasado, se ha reconvertido en uno de los mejores restaurantes de América Latina

22 jul 2022 . Actualizado a las 21:39 h.

Quién le iba a una pareja de emigrantes asturianos de mediados del siglo pasado que su almacén iba a triunfar… más de 60 años después. Y así es. Un local ubicado en la misma manzana en la que nació Jorge Luis Borges, el barrio de Palermo de Buenos Aires, se ha convertido en un lugar de gran afluencia, conservando mucho del aspecto que en su día los asturianos quisieron darle.

Fue, en realidad, almacén de alimentación y Se llama El Preferido de Palermo, y es uno de los 50 mejores restaurantes de América Latina según una prestigiosa revista y se ha hecho viral en las redes por su cocina sofisticada.

Interior del restaurante El Preferido de Palermo, En Buenos Aires
Interior del restaurante El Preferido de Palermo, En Buenos Aires

En su origen, el edificio achaparrado se construyó en 1885 en la esquina de las calles Guatemala y Borges (en su momento, Serrano). Está, dicen los que conocen el barrio, bastante bien conservado respecto a la construcción original. En 1952, una pareja asturiana se hizo cargo de él, cuando la calle Borges se llamaba entonces Serrano, y cambió su nombre como homenaje al gran escritor argentino que vivió en esa misma manzana e inmortalizó el lugar en su poema Fundación mítica de Buenos Aires: «(…) una manzana pareja que persiste en mi barrio: / Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga. / Un almacén rosado como revés de naipe / brilló y en la trastienda conversaron un truco; / el almacén rosado floreció en un compadre, / ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.»