El drama de la cigala empieza a llegar a Asturias

Juan M. Arribas

ASTURIAS

BASILIO BELLO

27 jul 2022 . Actualizado a las 18:02 h.

La cigala empieza a ser un producto más que cotizado porque su presencia en las aguas del Cantábrico es mínima. Los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), que asesoran a la CE para que elabore su propuesta de cuotas de pesca han recomendado capturar no más de 17 toneladas en la franja que discurre entre Avilés y el golfo de Vizcaya.

Puede parecer una minucia, pero todo es relativo. Esta parte del Cantábrico ofrece más signos de fortaleza que el área de Galicia. En la comunidad vecina posiblemente estén tres años sin poder pescar ni un solo kilo de cigala. Según el ICES, la presión pesquera en el área asturiana está por debajo de la que aconseja el rendimiento máximo sostenible y aunque la biomasa se sitúa por debajo de la que recomendaría una explotación sostenible, está por encima del límite, lo suficiente para dejar abierta la pesquería con 17 toneladas en total. Con todo, esa cantidad es menor a la acordada para poder pescar este año, que es de 20 toneladas.

En Asturias el sector se puede dar con un canto en los dientes. En el caso de Galicia, la raecomendación es de tres años con capturas cero. Por allí, los biólogos que han analizado los datos aseguran que el área de la población se ha reducido un 59% desde 1983. Así lo recogen los científicos en el informe en el que dan su consejo de seguir vedando una pesquería que está cerrada desde el 2017. Además, no hay previsión de que se recupere antes del 2024: el stock no ha dado muestras de recuperación en 25 años y por más que la presión pesquera sea muy comedida, lo mejor para reconstituir la especie es no capturar ninguna. Cero.