Armando Fernández Bartolomé: «El funcionario que trabaje más y mejor debe tener incentivos de carrera y económicos»

ASTURIAS

Armando Fernández Bartolomé
Armando Fernández Bartolomé J.L Cereijido | EFE

El diputado del grupo mixto se ha abierto a aprobar el presupuesto poniendo el foco en una reforma de la administración asturiana

23 sep 2022 . Actualizado a las 08:31 h.

En buena medida, Armando Fernández Bartolomé deshizo el nudo gordiano del final de la legislatura al anunciar en el debate sobre el estado de la región su propósito de facilitar la aprobación de los últimos presupuestos de este mandato en un contexto, según recalcó, muy marcado por la inflación disparada y la oportunidad de los fondo europeos de reconstrucción. Desde el grupo mixto tras haber sido expulsado por la dirección de Ciudadanos Asturias ha recalcado que sus antiguos compañeros están funcionando como un lobby.

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-¿Su anuncio de que apoyará el presupuesto es firme?

-Estamos en una situación económica y social gravísima, y no se debe jugar con cortoplacismo, tácticas electorales y contribuir a la ceremonia de la confusión que suele ser la opereta de las negociaciones. Necesitamos realmente estabilidad en el gobierno, la situación lo requiere y tengo una disposición favorable a apoyar los presupuestos. No voy a entrar en menudencias presupuestarias ni en las típicas reclamaciones intersectoriales, a mí lo que me interesa es que el gobierno escuche algunas aportaciones mías para inicie una serie de reformas estructurales que he venido defendiendo ya en dos legislaturas. Porque va a haber reformas coyunturales pero lo que necesita Asturias desde hace muchos años son una serie de reformas estructurales porque sobre todo en la administración y servicios públicos, en las políticas de empleo, se notan unas tendencias de fatiga que además con la pandemia se han acelerado extraordinariamente. Son reformas que plantee en seis propuestas de resolución y que tienen ver sobre todo con los servicios públicos.

-¿En qué sentido?

-Hay ejes que son vitales: uno es el aprovechamiento al máximo de los fondos europeos para fortalecer muchas cosas, desde luego para el ámbito metal-mecánico o la siderurgia; pero también otras porque no hemos sido capaces en los últimos años de generar un tejido productivo alternativo, fortaleciendo a empresas de tamaño mediano y competitivas. Eso se traduce en la emigración forzosa de muchos jóvenes y no tan jóvenes asturianos, por la falta de empleo de calidad.

-Se ha hablado ya desde el gobierno autonómico de reforma de la administración y de «guerra a la burocracia» pero los trabajadores públicos quieren saber en qué les afectará. 

-Hay problemas que tienen que ver con la gestión de personal, necesitamos una gestión mucho más profesionalizada y que se traduzca en que el que trabaje más y mejor tenga incentivos de carrera profesional y tenga también incentivos económicos. Si esto no sucede, y voy poner el ejemplo de un médico, retener y atraer talento va a ser una tarea imposible. Un anestesista puede trabajar para la sanidad pública pero también tiene ofertas de la privada, puede irse a otras comunidades autónomas o incluso irse a otro país. El criterio básico no puede seguir siendo la antigüedad, tenemos un diseño general de la administración que está basado en unas rigideces que no permiten que se reconozca determinados niveles que aportan valor añadido, productividad. Y eso urge absolutamente. Por supuesto, esto no quiere decir recortar las funciones propias de los funcionarios, sino que hay que incorporar nuevos perfiles profesionales y la digitalización de la administración tiene que llevar de manera ineludible a que los plazos de todo sean mucho más ágiles. Lo que no puede ser es que para tener una licencia para cambiar dos ventanas una casa tengamos que esperar dos años y medio. Ahora bien, en aquellos asuntos fundamentales, el estado, la administración, tiene que conservar el poder que les hace independientes. Porque aquí ha habido una tentación, la de que en vez de reformar la administración, se han externalizado los servicios y con eso no estoy de acuerdo. Un talón de a Aquiles de España, y también de sus servicios públicos, es que hay un problema de productividad, pero no porque la gente trabaje poco sino porque los recursos no están bien gestionados. Eso tiene que ver también con la ordenación territorial, la administración asturiana funciona con compartimentos estancos y no puede ir por un lado Servicios Sociales y por otro Educación o por otro Sanidad. Toda esta estructura del Principado fue diseñada en los años 80 y 90 y la realidad de Asturias en estos momentos es otra. Las áreas sanitarias fueron diseñadas cuando ibas por El Padrún, ahora de Mieres a Oviedo tardas 20 minutos. Esto en ningún caso debe significar recortes, sino una mejor gestión de los recursos existentes.

-¿Llevará a esa negociación alguna propuesta en materia fiscal?

-Las propuestas fiscales siempre se tratan como si fueran rebajas y así se desenfocan los asuntos. Con pequeñas correcciones en estos momentos el sistema impositivo que hay en Asturias es el adecuado, es un sistema progresivo. El problema de Asturias es que tenemos la tasa de actividad más baja de España y lo que necesitamos es generar más riqueza; puede haber cuestiones técnicas de medio punto aquí o allá pero hay mucho debate fantasma en la Junta. Por ejemplo, todo el debate sobre el impuesto de sucesiones que se hace de él casus belli y afecta a un 1% de la población. El sistema impositivo que hay ahora mismo en Asturias es bastante equilibrado y bastante justo.

-Para cuadrar todos los apoyos será necesario un pacto con fuerzas de izquierda ¿puede haber un choque?

-Yo creo que siempre he defendido propuestas progresistas y reformistas; el que tiene que arbitrar la situación es el partido socialista, yo no veo ningún choque. Por el conocimiento que yo tengo de los presupuestos que se han presento en Asturias y de las grandes políticas que están detrás de esos presupuestos en los últimos siete años no creo que ese se vaya a producir. Lo que sí veo muy necesario, insisto, es aprovechar unos fondos europeos que son coyunturales, ahora o nunca, luego volveremos a presupuestos mucho más normalizados; llevamos encadenadas tres crisis sucesivas: la de 2008 en la que Asturias no logró recuperar el PIB anterior, luego la pandemia y desde febrero la guerra y la inflación; está creciendo mucho la pobreza y hay reformas que son necesarias.

-En los meses que quedan de legislatura ¿cómo lleva el día a día en la Junta? Este jueves sus excompañeros de grupo le apartaron de la mesa de la cámara.

-Es una opción legítima por su parte, otra cosa son las motivaciones. Pero yo quiero desvincular totalmente mi posición sobre los presupuestos del tema de la mesa que es secundario. He estado muy orgulloso de pertenecer a la mesa pero tampoco tengo ningún apego a la silla. Me ha parecido mal, porque lo he escuchado estos días, que dijeran que soy un tránsfuga. Y hay que ser serios, yo no me he fugado a ningún sitio, yo fui expulsado de un partido y de un grupo parlamentario por haber hecho críticas políticas sobre situaciones, a mi modo de ver nefastas, de la ejecutiva de Arrimadas y los hechos han confirmado que han conducido a Ciudadanos a ser un partido prácticamente zombie, sobre todo a partir de la moción fallida de Murcia. Me han expulsado por denunciar que la dirección asturiana de Ciudadanos, nombrada básicamente a dedo en sus cargos de más poder, quería rendir la organización al Partido Popular para satisfacer sus intereses personales; y me han expulsado porque me rebelé porque se me tratara como un súbdito y no como un ciudadano en el funcionamiento del grupo parlamentario. Y también porque la dirección del grupo parlamentario se ha convertido en una correa de transmisión de ciertos lobbies empresariales, de ciertos empresarios con epicentro en Oviedo por intereses personales. Y yo no he transigido.