«¿Quién me puede tener manía a mí?»: Roban la silla de ruedas adaptada a una menor en Gijón

Carmen Liedo

ASTURIAS

«Nos costó mucho que la nena adquiriera independencia. Si antes tenía miedo a salir sola, ahora más», comenta la madre de la joven

11 nov 2022 . Actualizado a las 13:24 h.

Cuando Yaiza y su madre, Santa de las Heras, acudieron en la mañana del sábado a coger la silla de ruedas adaptada de la menor del bajo en el que habitualmente la dejan y vieron que no estaba, se les vino el mundo encima: alguien había robado la silla de ruedas eléctrica que facilita la movilidad e independencia de Yaiza, una joven de 17 años que necesita la silla en su vida diaria desde que nació y tras una operación complicada que le tuvieron que realizar. El bajo se encuentra cercano a su vivienda en el barrio de El Llano, en Gijón.

Santa de las Heras no para de preguntarse quien será la persona que ha robado la silla de su hija y si será alguien del entorno: «no sé de quien estoy rodeada, si esa persona nos conoce», comenta la madre de Yaiza, que deja claro que si bien la pérdida económica es importante, lo que más le preocupa es el daño que le ha hecho a su hija: «es una nena que no salía de casa, siempre estaba con su hermana y conmigo y nos costó mucho que adquiriera independencia… Si antes tenía miedo a salir sola, ahora más», manifiesta la misma. Y es que Santa añade que desde que tiene la silla de ruedas adaptada, hace año y medio, Yaiza se movía de forma independiente para esperar el autobús, para ir a comprar o para dar una vuelta alrededor de casa o del bar que regenta, La Santina de Ceares, en Gijón.

La madre de Yaiza explica que el robo tuvo que suceder en la noche del pasado viernes al sábado. Según relata, ella había acudido al funeral de un familiar y Yaiza se había quedado tras el colegio con su hermana mayor en el bar. En torno a las nueve de la noche del viernes, se fueron para casa y dejaron la silla de ruedas adaptada en un bajo que les dejo la propietaria de la floristería cercana, con la que tienen gran amistad, para tal fin. «Dejábamos la silla de ruedas eléctrica allí y cambiábamos a Yaiza a una silla más pequeña y de empujar porque la adaptada no cabe en nuestro ascensor. Es muy pequeño y tenemos que usar una silla de plegar», indica Santa de las Heras. Este cambio lo llevan haciendo algo más de año y medio, desde que compraron la silla de ruedas adaptada para que la menor pudiera tener más independencia, una silla que costó 5.600 euros.

«Ahora sólo disponemos de la silla de ruedas de empujar, por lo que tenemos que acompañarla a la parada del bus para ir al colegio e ir a recogerla cuando sale. Tampoco puede ir sola a comprar y, además, ahora tiene miedo. Me pregunta: ¿quien me puede tener manía a mí? Y yo trato de explicarle que no es que le tengan manía, que sería alguien que pensó que sacaba dinero con la silla», relata la madre de Yaiza.

Santa de las Heras ha interpuesto la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional porque las sillas de ruedas eléctricas como las de su hija llevan un número de serie por el que pueden ser identificadas. A eso se suma que al tratarse de una silla adaptada que se hizo a la medida para Yaiza, «es muy reconocible», apunta la madre de la menor, que no tiene muchas esperanzas de que la silla aparezca, aunque le gustaría llevarse la sorpresa de que volviera a aparecer en el lugar del que la sustrajeron. De no ser así, está dispuesta «a hacer lo posible para que Yaiza tenga otra silla de ruedas eléctrica. La volveremos a pagar a plazos o como sea, pero por ahora tenemos que esperar», concluye Santa de las Heras.