El gigante chino toma su decisión sobre la fábrica de Albo en Tapia

Ramón González Rey / Juan M. Arribas

ASTURIAS

Visita de las antiguas trabajadoras de Albo a la fábrica de Tapia de Casariego
Visita de las antiguas trabajadoras de Albo a la fábrica de Tapia de Casariego

18 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La histórica conservera Albo está ahora en manos de un holding chino, Shanghai Kaichuang. Los propietarios asiáticos están en un proceso de reconversión de la compañía que incluye un expediente de movilidad geográfica. Durante meses se temió por el cierre de la planta que la compañía tiene en Tapia de Casariego. Allí se siguen elaborando platos elaborados como fabada, caldo o callos con garbanzos o a la madrileña. El expediente ha supuesto que hoy cierre la fábrica de Albo en Celeira, en Lugo, cuyo negocio de conservas de pescado se remontaba a mediados del siglo XVIII. En la actualidad contaba con 45 trabajadores -34 mujeres y 11 hombres. Los dueños chinos trasladarán la producción de túnidos a la planta de Plisán, en Pontevedra. ¿Y Tapia? El sindicato CIG, único con representación en la plantilla, afirma que según Albo no hay planes de traslado, ya que para centralizar también el proceso de cárnicos en Plisán sería necesario contar con una segunda nave. La continuidad, de momento, está asegurada. En Tapia trabajan una veintena de trabajadores. La fábrica de Tapia pertenece desde el 2016 al holding chino Shangai Kaichuang, que quiere internacionalizar la marca, especialmente en los mercados europeo y asiático. La nueva nave de Salvaterra de Miño, en el polígono industrial de As Neves, ocupa unos 70.000 metros cuadrados, y la intención de la marca es centralizar la producción.