Cuatro muertos en accidentes por tractor agrícola en enero: «Esta es una profesión muy dura»

E. G. B. REDACCION

ASTURIAS

Fotografía de archivo de un tractor volcado.
Fotografía de archivo de un tractor volcado.

Sindicatos agrícolas advierten de los problemas añadidos que ha traído un mes tan lluvioso

01 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuatro personas fallecían en enero en accidentes relacionados con tractores agrícolas. El matrimonio de viveristas formado por Javier Estrada y María Luisa Sariego, ambos de 84 años, fallecía este pasado lunes en un fatal accidente al volcar su tractor mientras trabajaban en una finca de Peruyera cercana a su vivienda, en Bedriñana (Villaviciosa). El pasado 27 de enero, una mujer de 88 años fallecía también al ser golpeada accidentalmente por la cuba que arrastraba un tractor que estaba dando marcha atrás, en las inmediaciones de una explotación ganadera en Muñás de Arriba (Valdés). Siete días antes, el 20 de enero, un vecino de 60 años del barrio de Sebades, en Logrezana (Carreño), se ahogaba al quedar atrapado con su tractor en el cruce de los Molinos, una zona inundada por la acumulación de agua debido al temporal.

«Son accidentes, también los tenemos en la carretera. La humedad que tenemos ahora mismo es muy grande; los tractores patinan, marchan de lado, los empuja el remolque y todos tenemos sustos diariamente», lamenta el secretario general de UCA-UPA, José Ramón Pachón García, que recuerda que ha coincidido un mes tan lluvioso como lo ha sido enero con una alta actividad agrícola. «Es un mes en el que todos utilizamos el tractor en ese tiempo, está lloviendo muchísimo y por donde pasaste mil veces ahora mismo hay blandones. El terreno no aguanta por el tractor y el problema es ese. Si estuviera seco, ese problema no lo tienes», considera, recordando también que los tractores se utilizan en las zonas rurales con nevadas incluso para asentar la nieve.

«A pesar de todo lo que dicen de que apoyan al medio rural, si quieres salir de casa tienes que tener una cuchilla para poder quitar la nieve y la quitas con tractor. El que corre el riesgo es el que está allí, no son vehículos preparados para eso y la mitad de las veces tenemos que ir marcha atrás porque la mayoría de las palas son traseras. Pero hay que salir, hay gente mayor en los pueblos y no puedes tenerlos encerrados si los ayuntamientos no llegan. Abren donde hay gente, pero donde quedan dos vecinos se tienen que arreglar entre ellos», reivindica.

También la secretaria general de COAG Asturias, Mercedes Cruzado, menciona los riesgos de una profesión «muy dura y muy sacrificada, que además nunca es reconocida porque se puedan que con nuestro modo de vivir es mucho más fácil de lo que es y se complica por todos los sitios». Una de esas complicaciones sin duda son las lluvias que han caído en enero. «Está todo mojado y hay que arriesgarse porque mucha de la superficie ya se estaba aprovechando y a veces no se puede aprovechar por lo que sea, por el temporal o porque no dispones ya de eso, y entonces entras en sitios que son peligrosos y la maquinaria está también como está, porque la situación económica de los ganaderos no permite cambiar las máquinas y los tractos que habría que cambiar o reparar, y al final todo se junta para hacer que pasen estas cosas», lamenta, matizando que «cuando está en riesgo la vida no hay nada que justifique el poder arriesgarla».

Por su parte, el coordinador general de Unión Rural Asturiana (URA), Pablo Álvarez, también recuerda que todos los vehículos tienen su peligro y, en el caso de los tractores, se añade el hecho de que se circula también fuera de la carretera, «en terrenos empinados y resbaladizos». En todo caso, recuerda que generalmente todos los tractores han pasado la ITV y que, en los nuevos, las cabinas de protección homologadas son antivuelco. «Te advierten además de que, en caso de vuelco, te agarres al volante», indica, considerando también que los incidentes que tienen lugar con tractores agrícolas son accidentes que pueden pasar. «Los tractores son peligrosos y a veces somos demasiado osados, no somos conscientes del peligro y cometemos imprudencias», lamenta.