Rosa Muñiz estudia en la Universidad de Oviedo a los 69 años: «Tenía que ocupar la cabeza y no me gusta el parchís»
ASTURIAS
«Aprender a entrar al Campus Virtual ya fue todo un reto», confiesa la alumna de Historia del Arte, quien le dedica hasta cuatro horas diarias al estudio
19 mar 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La asturiana Rosa Muñiz Fernández estudia en la Universidad de Oviedo a sus 69 años sin complejo alguno. Lo hace como una estudiante más del Grado en Historia del Arte, en el que entró hace ya cuatro años. El primero se matriculó de cinco de las diez asignaturas y las aprobó. El segundo cogió las cinco que le quedaban del primer curso y dos más del segundo año. También aprobó todo. Ya en el tercero se aventuró con las ocho asignaturas que le faltaban para terminar el segundo año del grado, aprobándolas todas y con buenas notas. Ahora, ya en su cuarto año, sin miedo alguno, se matriculó de las diez materias correspondientes al tercer año del grado. Cómo terminó en la universidad a su edad es una pregunta que le lanzan algunas de sus amistades. Ella tiene clara la respuesta: «Tenía que ocupar la cabeza y no me gusta el parchís».
Viuda y madre de tres hijos nació en Nubledo (Corvera) en 1954. Ahora vive en Llanera, pero hasta llegar al punto donde está ahora faltan muchas cosas que contar. Cursó sus estudios primarios en el colegio San Antonio María Claret de Gijón, pasó al instituto de La Luz en Avilés y años más tarde comenzó el bachillerato superior. «Sacaba buenas notas, pero me dispersaba muchísimo. Era lista y vaga, que se suele decir», recuerda Muñiz. A los 17 años dejó los estudios y empezó a trabajar como telefonista en una empresa de montajes. Allí estuvo dos años hasta que se casó y se dedicó a criar a sus hijos. «Ahora ya son todos mayores y tienen su vida, pero la mía sigue aquí», comenta Muñiz.
Confesa amante de la lectura, el arte y la cultura, Muñiz quería probarse a sí misma y ver si era capaz de dar el salto a unos estudios académicos más avanzados. Y es que no se probó de cualquier manera. Para matricularse en Historia del Arte tenía que hacer previamente la prueba de acceso para mayores de 45 años, que consta de dos asignaturas y una entrevista. Sin embargo, ella quiso hacer la prueba para mayores de 25, con cinco materias: Lengua Castellana, Comentario de Texto, Historia del Arte, Historia Contemporánea y Portugués. «En la escuela había estudiado francés y de inglés no tenía ni idea", ríe. Lo sacó en un año, pero con alguna que otra anécdota por el medio: «Llegué al día de los exámenes y estaba tan atacada que me olvidé las gafas en casa. Tuve que ir a comprar unas de presbicia a la farmacia más cercana».
La informática, su asignatura pendiente
Entró en la Universidad hace cuatro años, pero todavía recuerda el primer día como si fuera ayer. «Llegué con un miedo que me moría. ¡Eran todo críos! Me metí en un rincón y dije, 'por favor, que no me vea nadie'», recuerda Muñiz, quien añade que el mismo día ya hizo varias amistades. Ahora ya se pasa apuntes con sus compañeros y hasta está metida en los grupos de WhatsApp de clase, totalmente integrada en la vida universitaria. Muñiz está superándose a sí misma, como ella quería. No obstante, confiesa tener una debilidad: la informática. «Aprender a entrar en el Campus Virtual ya fue todo un reto y te digo ya hacer un Power Point, era horrible», admite la asturiana.
Rosa Muñiz es una alumna ejemplar, de las que estudia las asignaturas día a día y no deja eso de memorizar los apuntes para un atracón final antes del examen. «Yo intento adelantar todo lo que puedo, pero cuando era joven era como algunos de mis compañeros. También lo dejaba todo para el último momento, pero eso ahora ya no me lo puedo permitir», asegura Muñiz, quien le dedica una media de entre cuatro o cinco horas diarias a las asignaturas: «Solo tengo en mente aprobar, no pido más». El próximo año, previsiblemente, se graduará y sus compañeros de clase ya le preguntan por sus siguientes pasos. «Trabajar no, está claro», bromea la mujer, a quien le sobrevuela la idea de seguir su formación académica con un Grado en Historia a distancia.