La instalación afectada por el fuego terminaba su vida útil en 2025. El domingo harán la «maniobra de la salamandra» para sacar el material fundido
24 mar 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Un incendio en una siderurgia, uno capaz de detener el funcionamiento de un horno, no es un asunto pequeño. Y sin embargo, y pese a todo, las circunstancias en las que se ha dado el fuego en el Horno Alto A ofrecen también una alternativa particular. La instalación ya había estado paralizada por decisión de la multinacional durante un largo periodo del año pasado alegando la dirección que había caído la demanda de acero en el mercado internacional. Y además este horno tiene apenas dos años de esperanza de vida, estaba previsto sustituirlo por el futuro eléctrico dentro de los planes de descarbonización de la compañía. ¿Podría acelerarse este proceso de transición, que ha vivido no pocas demoras? «No hay decisión tomada aún al respecto», señalaron fuentes de la compañía en Asturias a preguntas de La Voz de Asturias.
Pero en todo caso, y a lo largo de la jornada de este jueves, en buena medida los cálculos se dirigieron a calibrar si sería viable y rentable una reparación. La multinacional comunicó a los sindicatos por la tarde su intención de evaluar si es posible reparar el horno y, de paso, convocar un nuevo Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), al expirar la vigencia del actual este próximo día 31.
El secretario general de CCOO en ArcelorMittal Asturias, José Manuel Castro, en declaraciones recogidas por Europa Press, valoró la predisposición de la empresa a querer reparar el horno, que, de poder hacerse, estaría listo en un par de meses. Castro explicó que el domingo se va a realizar la llamada «maniobra de la salamandra», para intentar sacar el material fundido que ha quedado dentro del horno, suele durar entre cinco y seis días y consiste en el vaciado del interior del horno para, posteriormente, enfriarlo. Con la parada decidida por cuestiones comerciales, el horno estuvo casi cinco meses parado sin que se le hiciera una tarea de mantenimiento «de enjundia».
El representante sindical recordó también que el horno se paró con carga en su interior. Según la explicación de la propia empresa el fuego originado en el Horno Alto A se produjo por una reacción interna por contacto del arrabio (el hierro líquido) con agua dentro del crisol, durante una operación de mantenimiento programada.
El horno debía terminar su vida útil en principio en 2024 y se concedió uno más de prórroga para alargarlo a 2025, pero para entonces debería ser sustituido por un horno eléctrico dentro de los planes de transformación de la compañía y que rondan en conjunto una inversión de unos 1.000 millones de euros en Asturias pero que han avanzado a paso lento, desde la propia multinacional y desde las instituciones europeas que deben dar placet a sus trámites.
El Principado ya concedió a la empresa el visto bueno a la declaración de impacto ambiental para instalar un horno eléctrico, un primer paso de la transformación. El pasado mes de febrero la Comisión Europea aprobó una ayuda de 460 millones de euros para ayudar a ArcelorMittal a construir en Asturias una planta de hierro de reducción directa a base de hidrógeno renovable, casi la mitad de la inversión.
La siderúrgica participa asimismo en el proyecto HyDEal que impulsa uno de los hubs de hidrógeno verde más importantes del mundo. En esta iniciativa participan Enagás, Fertiberia y DH2 Energy. Quieren implantar en Asturias un complejo fotovoltaico en cuya puesta en marcha participarán Técnicas Reunidas, Vinci, Power China Ghizou y TSK. Para suministrar H2 a las nuevas plantas de Gijón.
En las factorías de Asturias se prevé la construcción de una planta de reducción directa del mineral de hierro con hidrógeno verde y otro horno eléctrico en Avilés. Las inversiones deberían reducir las emisiones de CO2 en un 50% en los próximos cinco años. Pero ese proyecto tiene otra vertiente medular que habrá que negociar con los representantes sindicales: la reducción un 20% de la plantilla, lo que supone unos 1.000 empleos, la mayoría de ellos en Asturias.