El maremoto del Tsunami de Gijón tras su cita en la sede de Vox

F. S.

ASTURIAS

F. Sotomonte

15 jul 2023 . Actualizado a las 11:32 h.

Un tsunami es un maremoto, es la palabra japonesa, extendida ya universalmente que antiguamente se refería a las olas gigantescas provocadas por tifones, huracanes y todo tipo de desastres naturales. Es también el nombre de un festival musical de Gijón / Xixón y la llegada de Vox al equipo de gobierno municipal -compartido con PP y Foro- para dirigir el área de festejos ha provocado precisamente una conmoción, con críticas y renuncias de varios grupos.

Vox entró en el gobierno municipal con polémica, diciendo primero que, si fuera posible, no contrataría actuaciones de artistas que cantaran en asturiano y luego matizando, si es que se definir como un matiz, que sí que lo harían pero que no permitirían que en los conciertos se puede defender o promover la oficialidad de la lengua asturiana. Lo de Tsunami estalló después de que los organizadores del certamen celebraran un encuentro con el edil de Vox, Oliver Suárez, lo que es muy normal, pero no en dependencias municipales sino, y esto sí que es inusual, en la sede del partido. La fotografía fue difundida de hecho por Vox en sus redes sociales.

El maremoto que siguió a esta cita provocó que la organización del festival publicara a su vez en un comunicado en el que destacan su oposición a la cualquier censura y su defensa de la libertad de expresión y que señalando que se asegurarían de que cualquier cantante pudiera usar la lengua que prefiriera, incluida el asturiano. Siendo «un festival donde su público siempre es bienvenido sea cual sea su origen, sus creencias, preferencias, opiniones, cultura u orientación sexual».

Pero eso se quedó lejos de satisfacer a algunas de las formaciones previstas en el cartel y que anunciaron que no participarían. 

Primero  Misiva, Desakato y Mala Reputación, grupos asturianos, y programados para la primera jornada emitieron un comunicado conjunto, en lengua asturiana por cierto, adviertiendo que se definían como «antifascistes, favoratibles de la diversidá llingüística, de la oficialidá del asturianu, de la diversidá de xéneru, de la llucha por una sociedá feminista na que se respeten los drechos de les persones LGTBI» y que si llegaron a plantearse no partipar y bajarse del cartel, a final optaron por seguir ya que «nun vamos permitir que consigan callanos. Creéis que podéis zarrar la puerta, pero nun tenéis la llave».

Los catalanes La Élite sí que anunciaron que no acudiría a Gijón ya que «nunca participará en donde el fascismo intente poner su sombra» y que consideraban «humillante para los artistas» el hecho de la reunión se hubiera celebrado en la sede de Vox.

La cervecería Vendetta, que ya fue noticia por no querer servir al concejal de Vox, también declaró que no participaría en el festival.