Con su labor desde 1968 y desde Salave, solo interrumpida en pandemia, iluminan cielos en numerosas localidades de la costa e interior, grandes y pequeñas
18 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Sea antiquísima o acabe de nacer, casi podría certificarse que no hay fiesta sin fuegos artificiales. Cuando en A Mariña y parte de Asturias alzan la vista al cielo suelen ver el esmero de Pirotecnia Reiriz por iluminar su cielo. En 1968 en Salave (Tapia) fundaba José Reiriz la empresa que desde 1997 lleva su sobrino político José Luis Gómez. «Fue evolucionando hasta hoy, que ya es un mundo aperte, con el disparo digital sincronizado- Hay que controlar los tiempos y los colores igual, pero nos da una seguridad muy grande a la hora de trabajar, fuera del peligro. Podemos estar a 200 metros del disparo, disparando por control. Ahora también se buscan nuevos emplazamientos, alejados», explica.
La meteorología cuenta y mucho: «El viento es lo primero que tiene que mirar el lanzacohetes, el fogueteiro, tradicional y digital. Para contemplar un buen espectáculo se requiere algo de brisa pero no mucho viento porque, como la niebla, son los enemigos. Mucha humedad en la atmósfera es malo porque la pólvora al arder crea humo». Una alerta roja por riesgo de incendio también obliga a suspender la sesión. Causa diferente, la pandemia, fue la de otro parón en actividad y contratación, por la cancelación masiva de fiestas: «Si tirásemos otra campaña más desaparecía el sector. Los estábamos ya hace tiempo resistimos y terminamos por recuperarnos, ya el ao pasado».
El proceso productivo en Reiriz ya es en serie: «En invierno sólo estamos cuatro personas nada más trabajando pero en verano, en temporada alta, somos 7 u 8». La seguridad es primordial, subraya Gómez: «Nunca tuvimos un incidente grave, gracias a dios. Son muchos años trabajando y que nunca hubiese nada grave casi parece imposible».
Sus instalaciones ocupan una gran extensión: «Son 40.000 metros cuadrados recalificados, de los que las instalaciones ocupan 10.000 y en cada instalación se hace algo diferente, para no mezclar productos que sean incompatibles. La zona está despejada y alejada de de las casas pero es privilegiada por el acceso a la autovía». Explica que trabajan con «perclorato potásico, aluminio, azufre y nitrato potásico, hablando de los motores de cohetes y explosivos. El color ya viene hecho porque con la humedad del Cantábrico es un locura. Aquí hacemos la composición y la mezcla y diseñamos los efectos digitales». Pocas horas antes de su sesión en Tapia, para celebrar 400 años del Carmen, señalaba: «Estamos a tope, alguna sorprende tenemos pero no puedo adelantar nada».
«Nuestro trabajo más grande en España fue en las fiestas de Begoña en Gijón»
Reiriz firma, entre otros, la espectacular Queima dos Fornos de A Pontenova que enorgullece a José Luis Gómez, pontenovés de origen, de Vilarmide, incorporado a esta empresa en 1989. El trabajo «más grande en España» realizado hasta la fecha fue para las fiestas de Begoña en Gijón (un coste de 55.000 euros) y en 2009 ganaban el Concurso Internacional de Pirotecnia en Burgos.