Socorro Granda Sánchez mandó construir esta joya del Art Nouveau planeada por su marido, Wenceslao García Bustelo, tras morir este de repente
15 ago 2023 . Actualizado a las 18:53 h.La primera vez que emigró fue en 1865. Tenía 16 años y acababa de morir su padre. Pero su barco naufragó y él fue uno de los ocho supervivientes. Era perseverante y dos años después embarcó de nuevo, llegó a Buenos Aires y abrió una pequeña tienda de ropa y víveres. Al cabo de los años hizo una gran fortuna. Tras aconsejarse con su madre, se casó por poderes con su prima Socorro Granda Sánchez, de 16 años, cuando él, Wenceslao García Bustelo, ya había cumplido los 34. Tuvieron cuatro hijos y en 1899 decidieron regresar definitivamente a As Figueiras (Castropol). Pero, antes de embarcar, murió de repente. Su mujer y sus hijos decidieron seguir adelante con sus planes. Se instalaron en Madrid y encargaron dos palacetes a los mismos que, años después, harían la Torre de los Moreno, en Ribadeo. Los dos forman hoy el lujoso Hotel Palacete de Peñalba, un templo de la hostelería y la restauración y una joya del Art Nouveau arquitectónico.
Doña Socorro mandó construir ambos palacios, como residencia de verano, al ingeniero militar Ángel Arbex Inés sobre un proyecto de Julián García Núñez, un arquitecto argentino que, años después, sería contratado por los hermanos Pedro y Juan Moreno Ulloa en Buenos Aires para levantar su Torre en Ribadeo. Antes de acabar el primer boceto -el chalé de Granda o de doña Socorro-, su hija mayor, Socorrito, se casó y, como regalo de bodas, su madre construyó al lado, en la misma finca, otro más pequeño, el chalé de Cotarelo o de Socorrito. Ambas residencias se finalizaron en 1912, doce años antes de la muerte de Doña Socorro que fue enterrada en un singular panteón en el cementerio de As Figueiras.
Monumento y jardín
A partir de ahí, la vida dio unas cuantas vueltas y en 1981, los herederos vendieron la casa a Avelino Gutiérrez y Josefina Fernández, dueños del Restaurante Peñalba, situado en el puerto figueirense, que abrieron allí el Hotel Palacete de Peñalba. Veinte años más tarde compraron también el otro edificio y lo añadieron al lujoso complejo hotelero.
Según Casonas de Indianos, el Chalet de doña Socorro es una referencia del estilo Art Nouveau en Asturias y fue declarado Monumento Artístico. Tiene planta rectangular con torrecillas circulares, grandes miradores y terrazas decoradas con motivos vegetales. El interior se articula en torno a un patio central cubierto con una cristalera que hace la función de lucernario. Los jardines de estilo inglés ocupan 16.000 2 y rodean los edificios con esculturas modernistas y árboles centenarios. Fueron diseñados por Cecilio Rodríguez, jardinero mayor del Ayuntamiento de Madrid y autor, entre otros, del Paseo de Recoletos, el Parque del Oeste y, sobre todo, el del Retiro donde hizo La Rosaleda, la Casa de las Fieras y los jardines que llevan su nombre.
Una joya modernista de los autores de la Torre dos Moreno
Doña Socorro encargó el proyecto del chalé que ideara su marido a un joven argentino, Julián García Núñez -hijo de unos catalanes emigrados en Buenos Aires- que estudiaba en Barcelona. Por medio de su padre, amigo de los García Granda, le pidió en 1903 unos planos para un palacete en As Figueiras. Y fue así como García Núñez conoció a Ángel Arbex, quién sería su maestro de obras y gran especialista en la entonces incipiente técnica del hormigón.
Durante su estancia en Barcelona, García Núñez se empapó del espíritu de la Renaixença, el fenómeno auspiciado por la burguesía catalana que promovía nuevas construcciones en el auge del Modernismo. Fue alumno de los arquitectos Lluis Doménech y Antonio Gaudí, impulsores de un modernismo con tintes catalanistas. Al concluir sus estudios, en 1900, regresó a un Buenos Aires que la gran ola migratoria había convertido en una urbe cosmopolita llena de oportunidades. Con la constructora de su padre desarrolló proyectos y edificios, sobre todo en Balvanera.
Por su parte, el ingeniero militar, Ángel Arbex de Inés se encontraba entonces en A Mariña vinculado al trazado del tren Ferrol-Gijón. Doña Socorro lo contrató como director de obra de su chalé. Su colaboración y entendimiento con García Núñez fue tal que se mantuvo durante años, no solo por la larga duración de las obras de As Figueiras -de 1903 a 1912- sino porque volverían a trabajar juntos en Ribadeo, en la Torre de los Moreno.
Este emblema de Ribadeo lo encargaron los Moreno Ulloa en 1915 cuando ya el arquitecto argentino-catalán estaba muy consolidado en Buenos Aires y el propio gobierno español le encargara en 1910 sus pabellones en la Exposición Industrial Española y en la Exposición del Centenario. Los Moreno le pidieron un edificio para hacer ciudad que sirviese, al tiempo, como casa de rentas (alquileres). García Núñez lo proyectó bajo la influencia de la Casa de les Punxes, en la Diagonal barcelonesa, y Arbex dirigió de nuevo la obra en un solar de 1.050 metros cuadrados y con una superficie construida de 953 metros.
Un hijo fusilado por la República y un puente precursor que donaron los Moreno a Ortigosa
Ángel Arbex de Inés nació en Madrid en 1860 y murió en la misma ciudad a los 82 años siendo General militar del arma de Ingenieros. Se casó con Carmen Gusi e Inda y tuvo 14 hijos. Uno de ellos, Cipriano, fue autor del famoso Puente Arbex sobre el río Nervión, en Bilbao, y otro, Luis, el menor, fue fusilado por la República cuando era Teniente de Ingenieros en la guerra civil e intentó pasarse con parte del Regimiento de Transmisiones de El Pardo al bando nacional. Lo ejecutaron, sin juicio previo, junto a sus compañeros en Colmenar (Madrid).
Además de ingeniero militar, Ángel Arbex era ingeniero civil. Tuvo un despacho con su hijo Cipriano que desarrolló muchos proyectos por todo España. Uno de los más relevantes fue el puente sobre el río Alberco -hoy BIC-, en Ortigosa de Cameros (La Rioja), una obra de 1924 que fue en su día portada de ABC, el mayor arco de cemento armado de Europa y un referente en las Escuelas de Ingenieros. El viaducto salva el barranco del río Alberco, en cuyas laderas de escalonan las casas del pueblo, y, con una longitud de 95 metros, une los barrios de San Martín y San Miguel.
Arbex fue, en su tiempo, uno de los mayores técnicos en el uso del hormigón. El puente del Alberco tiene un tramo empotrado de 60 metros de luz y 40 de altura. Se levantó en un año y tres meses y costó 250.000 pesetas. Se da la circunstancia de que fue sufragado por los hermanos ribadenses Pedro y Juan Moreno Ulloa, oriundos de Ortigosa de Cameros y emigrantes en Argentina. Lo hicieron en agradecimiento a la instrucción primaria que recibió su padre y uno de ellos, Pedro, en esta villa riojana.