El pasado mes de marzo, el representante del gobierno asturiano en el Comité de Flora y Fauna Silvestre retiró su apoyo al proyecto de introducción de esta ave en la región, al ser depredador de algunas especies autóctonas amenazadas
18 ago 2023 . Actualizado a las 13:52 h.La Coordinadora Ecologista de Asturias (CEA) ha pedido al gobierno del Principado la retirada de los pigargos liberados en el Oriente de la comunidad, por los «graves problemas que pueden causar a la conservación de especies amenazadas de la fauna asturiana».
El pasado mes de marzo, el representante del gobierno asturiano en el Comité de Flora y Fauna Silvestre retiró su apoyo al proyecto de introducción del pigargo en Asturias, debido a las «probables interacciones negativas con la fauna autóctona», pero, según ha detallado la asociación este viernes, cinco meses después «hay más de veinte pigargos liberados en el concejo de Ribadedeva».
«La presencia en este entorno de un superdepredador como el pigargo puede ocasionar graves problemas a la conservación de especies amenazadas de nuestra fauna, bien por la competencia directa con ellas o bien por depredación sobre las mismas», ha señalado la CEA en un comunicado.
En este sentido, la asociación ha pedido al Principado el desmantelamiento de las instalaciones que el proyecto tiene en la costa de Pimiango, Ribadedeva, donde fueron liberados los primeros ejemplares en octubre de 2021.
Los pigargos europeos, los más grandes de la especie y extinguidos en la Península Ibérica desde el siglo XIX, cuentan con una longitud que oscila entre 70 y 90 centímetros y una extensión de alas de 2 a 2,5 metros y se trata de un ave sociable con su propia especie, aunque de adultos se mantienen solitarios o en pareja.
El proyecto para la reintroducción de esta especie generó malestar entre varias organizaciones conservacionistas que advirtieron de que su presencia en el Principado no estaba documentada y que se trataba de un depredador de peces y de aves acuáticas como el cormorán moñudo, cuya población está en declive. La CEA también había mostrado ya sus recelos por la introducción de esta especie que se alimenta de peces, aves y mamíferos al no haber «ninguna evidencia de que el pigargo europeo haya sido una especie reproductora en España», informa Efe.