Jessica Gutiérrez, asturiana experta en Inteligencia Artificial: «No sé nada de cocina y generé un libro entero con ChatGPT»
ASTURIAS
La escritora de copywriting comenzó hace un año a explorar sus habilidades como «prompter engineer»: «Hay mucha gente que le tiene miedo, pero las máquinas no pueden generar emociones, no pueden sustituir a las personas»
03 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Jessica Gutiérrez (Oviedo, 1984) es desde hace años escritora de copywriting, o escritura comercial, y de relatos para adultos, y desde hace aproximadamente un año ha añadido a sus habilidades la de «prompter engineer», que no es otra cosa que la capacidad de gestionar con eficacia las herramientas de la inteligencia artificial (IA), haciendo las preguntas e introduciendo las órdenes adecuadas. Gracias a estas herramientas no solo genera logotipos y otras formas de creatividad para su oficio sino que, además, ha empezado a editar libros desarrollados en su totalidad o en parte por la inteligencia artificial.
—Hoy en día no hay mucha gente experta en su campo ¿Se siente pionera?
—En parte, sí. Mucha gente ha utilizado la inteligencia artificial para investigar. ¿Quién no lo ha hecho? Pero yo he ido más allá.
—¿Cómo empezó?
—Mi compañero es programador, y cuando nos dieron paso a la IA me propuso que investigara, a ver de qué era capaz. Empecé a buscar y probar. Me dije: qué tengo que perder? Al final, fue al contrario: he ganado. Yo soy escritora de cuentos para adultos y de copywriting. Cuando salió el Chat GPT, entre cervezas dije a mis amigos: «a que genero un libro, y además de cocina», y al final lo generé. Se llama Recetas tal vez inteligentes. Y yo no sé nada de cocina. Está hecho entero con inteligencia artificial. Actualmente tengo cuatro libros. Dos de ellos son hechos totalmente con IA y otro hibrido, con la inteligencia artificial como orientación, que acabo de sacar y se titula Papel y Fuego.
—Una herramienta como esta despierta muchas reticencias. Hay quien dice que están haciendo trampa.
—Sí, pero no es trampa. Yo estas herramientas las uso como complemento para ayudar. Para solicitarle algo a cualquier inteligencia artificial tienes que introducir un buen «prompt», y para ello hay que analizar y añadir mucho detalle. Tienes que tener muy buena narrativa y mucha creatividad porque si no no va a salir algo bueno. Mis libros, si yo no si no dijese que eran con IA, pasarían perfectamente. Y el de cocina fue todo con IA. Los textos y las imágenes. Y hasta el video promocional lo hice con inteligencia artificial. Ahora hay muchas herramientas con las que se pueden hacer cosas.
—¿Se pueden hacer trabajos profesionales con las versiones gratuitas o hay una brecha entre quien lo pague y quien no?
—Hay una brecha. Obviamente, la de pago te da muchas más opciones a la hora de realizar cualquier texto o traducción, para hacerlo hacerlo de una manera profesional. Digamos que el gratuito es para investigar un poco. Se pueden hacer cosas, pero no todo.
—Usted deja bien claro lo que hace con IA y lo que no. Pero quizá no todo el mundo lo haga.
—Lo honesto es decirlo, porque a mi me ha salido mucho más trabajo. Yo automatizo y soy más rápida. También hay otra cosa: hay gente que se mete en el Chat GPT, mete el «prompt» que le da la gana y dice «me ha salido un libro». Vale, pero ¿lo has corregido?, ¿lo has maquetado?. El Chat GPT a veces se inventa cosas. Y la gente peca ahí, es donde se nota. No se hacen correcciones, edición y maquetación. Eso todo lo hago yo.
—¿Hay algo que la máquina no pueda hacer desde el punto de vista de la escritura?
—Sí. La máquina no puede generar emociones, por eso es muy necesario que se revise y que sirva como herramienta de ayuda, no como si fuera una fábrica. No es una fábrica de textos. No puede sustituir a las personas. Hace poco leí un texto de medicina, donde varios médicos habían preguntado cosas al Chat GPT y había algunas que coincidían pero las que no sabía se las inventaba. Entonces, mezclaba la verdad y la mentira y la hacía convincente.
—¿Esto tiene cierto peligro, no? Alguien con cierta autoridad saca libros como churros y la gente la cree porque tiene un nombre.
—Sí, pero eso ya parte de la persona. Es como lo de las emociones. Yo llevo desde 2015 escribiendo cuentos para adultos y colaborando con e-commerce de adultos, y yo creo que lo más fácil siempre es ser honesto para bien y para mal. La máquina no es honesta ni tiene emociones.
—¿Puede la IA imitar el estilo de una escritora?
—No. Por eso es tan necesaria la honestidad. Si llevo escribiendo toda la vida de tal manera y de repente empiezo a escribir con otro estilo, la gente que me conoce lo va a notar, obviamente. Ahí es donde entra la emoción de la persona. Yo pudo pedir a la IA que escriba un texto para adultos pero no me va a poner esa emoción en ciertas líneas donde lo pone la mano humana. Yo puedo enviarte una entrevista hecha por Chat GPT para que la publiques, pero la gente que me conoce sabe que ciertas expresiones no son mías. Se nutre de una base de datos pero no tiene acceso a tu cerebro para saber tus expresiones. Ahí entra la corrección y la expresión. La corrección sobre todo. Por ejemplo, pone puntos y comas donde le da la gana, y todos tenemos nuestra forma de puntuar.
—Ahora se publican en España cerca de 60.000 libros al año solo en papel. ¿Las facilidades y la velocidad de la IA podrían disparar una cifra que ya es muy alta y convertirla en una locura? Si es así, cada vez va a ser más difícil separar el grano de la paja?
—Es algo que yo he estado hablando con gente que imparte cursos on line sobre cómo generar libros de arte de bajo contenido. Ellos han generado muchos y han sacado mucho rendimiento de ello y ahora se ganan la vida formando a los demás para generar ese tipo de libros. No hay nadie que les diga si ese libro es bueno o es malo, si se va a vender o no. Y la gente paga por ello. Yo pregunto: si tus ventas son tan grandes, ¿por qué estás enseñando a los demás? Podrías vivir de ello. Como están saliendo tantos libros generados con IA se va a llenar de paja, se va a acabar regulando de alguna manera y muchos de ellos van a desaparecer. Otra cuestión es copiar libros con IA que parafrasea las frases de otros.
—Esto es éticamente más discutible.
—Sí, pero mucha gente por dinero hace lo que sea.
—¿Y cómo luchamos contra esto? ¿Es inrastreable?
—No, porque hay programas que detectan lo que está hecho con IA y lo que no. Y son muy fiables. Yo he hecho la prueba y aciertan. Esto empezó a funcionar cuando los estudiantes empezaron a usar Chat GPT para hacer trabajos. No solo niños sino también gente de bachiller y de la Universidad lo ha hecho mucho. ¿Por qué voy a matarme en hacer un trabajo en un mes si Chat GPT me lo puede hacer en tres días?
—Tratar con Chat GPT es una habilidad muy distinta de las que tenemos ahora pero no deja de ser una habilidad. Hay que saber preguntar y plantear concretamente¿Es eso lo que usted defiende?
—Sí. Con el tiempo vas puliendo tu técnica. Yo siempre hacía preguntas simples al principio. Siempre me decía mi madre que podía haber sido periodista porque siempre hice muchas preguntas. Ahí entra en juego la creatividad, el detalle que tú pidas. Cuanto más detallado lo pidas, mejor lo harás. Hay un amplio abanico de posibilidades pero necesitas tener la creatividad suficiente y ser avispado en lo que preguntas. Y ahí es donde está el secreto. Yo le he dedicado muchas horas y hecho muchas cosas.
—Ahora que crece de tal forma la IA y está abocada a cambiar muchas cosas, aparece también el miedo: a que acabe con la creatividad, con los escritores, con la gente que se dedica a muchos oficios.
—El miedo es libre. Tú puedes salir a la calle y tener miedo de que te pille un coche. Ahora, puedes aceptarlo e integrarlo en tu vida o no. Sucedió con los smartphones o con la banca electrónica. Siempre ha habido miedo. Cuando algo es nuevo, el miedo está ahí. Es cuestión de incertidumbre. Yo siempre intento tranquilizar y hacer ver que es una herramienta de ayuda. La emoción y la pasión es lo que rige el mundo. Y es insustituible.
—Hay mucha gente que se quiere subir al carro de la IA. ¿Cree que habrá tanto trabajo como se promete?
—Sí lo hay pero para los programadores. Las empresas buscan expertos programadores de inteligencia artificial. Para hacer lo que yo hago, generar con Chat GPT, no hay tanto trabajo, es más complicado.
—¿Estamos todos abocados a usar la inteligencia artificial?
—Claro. Es como antes con los smartphones. Generaban muchísima desconfianza, y ahora todo el mundo tiene uno o dos. Estamos abocados a usar la inteligencia artificial. De hecho, ya la usamos sin darnos cuenta. De hecho, el smartphone es una inteligencia artificial. Google es una inteligencia artificial. Tu metes los datos y te da la información. Yo, ahora, donde veo que puede haber una oportunidad es en formar a la gente para aprender a utilizar la IA, como las clases de informática de toda la vida.