Los cuidados de la boca no solo previenen la caries sino también evitan daños en las encías, mejoran la digestión y el sueño y alejan muchos dolores asociados
17 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando hablamos de salud bucodental no deberíamos pararnos solo en la estética de los dientes o en el dolor. La salud de nuestra boca tendría que tomarse como algo integral, que no solo afecta a los dientes y la boca en sí sino también a otras partes y otras funciones del cuerpo. Por ejemplo, una masticación inadecuada afecta al sistema digestivo, y una infección en la boca podría trasladarse a otras partes del cuerpo y derivar en algo más grave. Entonces, si hablamos de salud bucodental deberemos hacernos dos preguntas: el porqué y el cómo.
Si nos preguntamos por qué hay que cuidar la salud de nuestra boca, lo primero que se nos viene a la cabeza es una imagen muy clara: la de un dolor agudo de muelas provocado por la temida caries.Esta dolencia es la más común y la más prevalente. Está causada por los ácidos que producen algunas bacterias y que atacan el esmalte dental. La exposición constante a los ácidos, provocada por la presencia de restos de alimentos en la boca, hace que los daños sean cada vez más graves hasta se abren boquetes en los dientes y las muelas que dejan muy expuestos los nervios y provocan los dolores.
Sin embargo, aunque la caries es, por desgracia, la reina de las enfermedades bucodentales, lo cierto es que hay muchas otras que debemos prevenir y a las que debemos hacer frente una vez que aparezcan si queremos tener una salud y no sufrir un buen número de problemas. Estas son las que hay que tener en cuenta:
Encías
En primer lugar, las enfermedades de las encías o dolencias periodontales. Su aparición afecta poderosamente a la salud de nuestra boca. En un primer estadio, aparece la gingivitis, cuyas consecuencias son un enrojecimiento e inflamación de las encías. La gingivitis causa incomodidad, mal aliento y una propensión cada vez mayor a sangrar.
La gingivitis se puede combatir con bastante eficacia con cuidados bucodentales. Pero si no se hace, puede pasar al segundo estadio, la periodontitis, conocida popularmente como piorrea. En este caso, se produce una infección que en su estadio más grave, si no se ataja con rapidez, puede derivar en la pérdida tanto de tejido de las propias encías como de hueso, lo que puede desembocar en la caída de los dientes.
Maloclusión
En este término se incluyen todos los problemas relacionados con la alineación dental y la masticación defectuosa. Así, son habituales los dientes demasiado apiñados, incluso montados unos sobre otros, el espaciado irregular entre las piezas o una mordida incorrecta. Y, contra la opinión generalizada, el principal problema de estas denticiones irregulares no es el estético. La estética puede ser importante pero en muchos casos podría decirse que es algo secundario.
Porque la alineación deficiente de los dientes puede tener efectos no solo en la boca y la carta sino en otras partes del cuerpo. Se han dado muchos casos de dolencias provocadas por la maloclusión. Uno de ellos son las migrañas, cefaleas y otros dolores de la cabeza. La razón estaría en que, debido a las irregularidades de los dientes, se producen presiones desproporcionadas sobre los músculos de la mandíbula y la cabeza que acaban derivando en dolores.
Lo mismo ocurre con el cuello y los hombros. La tensión extra en los músculos de la mandíbula también puede trasladar el dolor a estas otras zonas. Asimismo, están los problemas derivados de una ingesta defectuosa. Por una parte, masticar de una forma inadecuada puede acarrear malas digestiones y problemas gástricos de diversos tipos. Los expertos aseguran que una masticación correcta es fundamental para garantizar que la digestión se lleve a cabo de la mejor manera.
Por otra parte, hay estudios que demuestran que la mala alineación de los dientes puede afectar a la calidad del sueño, con problemas como la apnea del sueño (detención de la respiración mientras se está dormido) o el bruxismo (el rechinar compulsivo, involuntario e inconsciente de los dientes).Finalmente, en casos muy graves la maloclusión puede provocar dolor de espalda.
Sensibilidad dental
La sensibilidad dental es una sensación, que puede ir de una leve molestia a un dolor agudo, que aparece cuando exponemos los dientes al calor o al frío, y también a productos dulces o ácidos. Se produce por una exposición excesiva de la dentina, la capa de tejido que hay bajo el esmalte, debido a que se ha adelgazado o perdido la propia capa de esmalte o porque las encías se han retraído hasta dejarla sin protección.
En la mayoría de las ocasiones, son las otras dolencias mencionadas más arriba las que causan la hipersensibilidad, aunque no es así en todos los casos. La erosión del esmalte puede producirse por el bruxismo o por el consumo excesivo de alimentos ácidos sin lavar adecuadamente los dientes, pero también por un cepillado demasiado agresivo.
En cuanto a la retracción de las encías, la causa, además de las propias enfermedades periodontales, pueden ser un cepillado excesivo o el propio envejecimiento. Respecto a la caries, provoca la erosión del esmalte y una exposición excesiva de los nervios de la pulpa dental. Finalmente, existe una sensibilidad muy habitual provocada por diversos tratamientos dentales que suelen ser temporales y desaparecen pasado un tiempo.
Prevención activa
Lo más importante, lo que debe ocupar el primer lugar de todas las listas sobre la prevención es, como cabría esperar, el cepillado de los dientes. La recomendación de los expertos es que nos cepillemos los dientes después de las comidas principales. Es especialmente importante el cepillado de la noche, porque la boca interrumpe la salivación durante horas y la exposición a la caries es más acusada. Respecto a cómo hay que lavarse los dientes, se recomienda utilizar un cepillo con la suavidad adecuada a cada dentadura y pasta con flúor, y hacer movimientos circulares en todos los dientes, tratando de que no queden restos de comida entre las piezas. También se recomienda cepillarse la lengua. El cepillo se deteriora con el uso, así que debería reemplazarse cada tres o cuatro meses.
Por otra parte, cada vez se recomienda más utilizar el hilo dental al menos una vez al día. De esta manera, se puede acceder a restos de comida entre los dientes y debajo de la línea de las encías donde el cepillo no suele alcanzar. De esta manera, se protege a los dientes de las caries y a las encías de la placa bacteriana que puede afectar a su buena salud.
Finalmente, existen enjuagues bucales pensados para distintas afecciones. Los más habituales tienen una acción doble, encaminada a prevenir tanto la caries como las enfermedades gingivales.
Hábitos
Hay otros hábitos al margen de la limpieza propiamente dicha que deberían tenerse en cuenta para garantizar una buena salud bucodental.Uno de los más importantes consiste en cuidar la alimentación. El paso más importante es poner límites al consumo de azúcar. Hoy en día, hay un exceso extraordinario de azúcar en la alimentación. Y no solo son problemáticos los muchos alimentos procesados que llevan azúcar sino también las bebidas azucaradas que se han convertido en hábitos diarios de muchas personas. Limitar este consumo implica exponer menos los dientes al riesgo de caries.
Además de las implicaciones que tiene para otros aspectos de la salud, este podría ser ya un motivo poderoso para reducir la ingesta de azúcar. Además de limitar el azúcar, debemos procurar que haya en nuestro organismo suficiente calcio y vitamina D.
El tabaco y el alcohol pueden afectar de forma muy significativa a la salud de la boca. Sobre todo, aumentan el riesgo de enfermedades gingivales. Y también pueden causar quizá la enfermedad más temible relacionada con la boca: el cáncer oral. Limitar el consumo de estas sustancias o, al menos, minimizarlo, ayuda a prevenir posibles dolencias.
Protección. Últimamente es muy habitual que en algunos deportes como el baloncesto los jugadores lleven un protector dental. En los partidos se producen muchos golpes, sobre todo codazos, que pueden causar daños en los dientes. Los protectores ayudan a amortiguarlos y garantizar la integridad de la dentadura.
Visita al dentista. Mucha gente visita al dentista solo cuando tiene problemas. Sobre todo cuando llega el dolor. Sin embargo, es muy recomendable hacer la visita periódicamente, de forma preventiva. De esta manera, si hay una caries en un estadio muy temprano, se puede atajar fácilmente con mucho menos trabajo y dolor y evitar males mayores. Y, por otra parte, se puede hacer una limpieza que ayude a prevenir la placa y mejore de forma ostensible la salud de las encías. De este modo, no tendremos que acudir al especialista cuando el daño sea mayor y resulte más difícil de atajar.
Ortodoncia
Como ya se ha dicho, la maloclusión puede causar problemas muy diversos. Afortunadamente, hoy en día contamos con unos tratamientos de ortodoncia muy eficaces que permiten alinear debidamente los dientes y corregir la mordida. Todo ello contribuye a mejorar la masticación, que permite que los alimentos lleguen en mejores condiciones al estómago y, asimismo, que la fuerza de la mordida se distribuya adecuadamente, con lo cual se evitan los desgastes irregulares de los dientes y los mencionados problemas de dolor de cabeza, cuello y hombros.
Por otra parte, el alineamiento de los dientes facilita la higiene bucal. Los dientes se cepillan más fácilmente y el hilo dental se utiliza sin problemas, con lo cual es más difícil que se acumule la placa bacteriana y que se den problemas de caries y encías.
En último lugar —aunque quizá haya quien lo ponga en el primero— está la parte estética y de mejora del habla, que puede contribuir a mejorar nuestra autoestima.La conclusión es clara: sobran razones para cuidar la boca. En primer lugar, para evitar que las caries y las enfermedades de las encías mermen nuestra calidad de vida con dolores y molestias o, lo que es peor, provoquen que perdamos dientes o muelas. En segundo lugar, para tener mejores digestiones, dormir mejor y evitar dolores innecesarios de cabeza o musculares.
Y, finalmente, porque no hay nadie en el mundo que no agradezca una sonrisa sana.