Gorriarán, exjugador del Real Oviedo: «Le debemos mucho a los perros, han contribuido y contribuyen a nuestra subsistencia»

Álvaro Boro

ASTURIAS

Antonio Gorriarán, exjugador del Real Oviedo, con su nuevo libro «Solo es un perro»
Antonio Gorriarán, exjugador del Real Oviedo, con su nuevo libro «Solo es un perro»

El exfutbolista es ahora empresario y ha empezado a desarrollar su faceta de escritor con la publicación de «Sólo es un perro»

03 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Antonio Gorriarán es uno de los futbolistas más queridos y admirados por la afición del Real Oviedo, una de esas figuras icónicas que quedan grabadas en la memoria de los hinchas y por mucho que pase el tiempo ahí sigue como símbolo. Un tipo afable y gracioso, sin que esto le restase una pizca de arrojo y contundencia en la defensa. Además de futbolista, Gorriarán es empresario y ha empezado a desarrollar su faceta de escritor con la publicación de «Sólo es un perro» (Delallama Editorial), su primera obra, un ensayo donde trata de explicar y analizar la relación entre las personas y los perros.

—¿Cómo se gestó la escritura de este libro?

—Todo empieza por una inquietud, por un mensaje que quieres transmitir. Comienzo a escribir por esto, a reflejar lo que pienso. Por el verano de 2022, sin saber precisar, fue cuando empecé y me llevó unos nueve meses o por ahí.

—Es su debut literario. Futbolista, empresario y escritor; parece que esto no cuadra mucho con la imagen estereotipada que se tiene del fútbol.

—Una imagen que la mayoría de las veces es errónea. Los humanos, por aquello de la inteligencia, somos capaces de hacer muchas cosas, bastantes más de las que creemos, sólo con el hecho de proponérselo y ponerse a ello. Hay que explotar la creatividad, darlo todo.

—Usted dijo: «Escribir un libro es mi segundo milagro tras jugar en Primera».

—No me considero un buen jugador de fútbol, siempre he pensado que era malo. Es verdad que he jugado en Primera, que he disfrutado mucho y que en el Real Oviedo he estado muy bien. No he sido un gran jugador, pero sí disciplinado y con un físico que me ha ayudado a estar ahí. Considero que jugar y hacer lo hice fue un pequeño milagro, tuve la suerte. Espero que ahora escribiendo ocurra lo mismo, ser capaz de transmitir lo que quería, de llegar al corazón de la gente, a través de la escritura.

—Tiene tres perros, y siempre tuvo, hábleme de su relación con ellos.

— He tenido perros desde siempre, desde muy niño. He criado, me he documentado y estudiado. Me han gustado siempre, no entendería mi vida sin los perros, es una suerte. Respeto a los que no les guste o no quieran tener uno, pero me aportan calidad de vida y me hacen feliz.

—De dónde viene el título de «Sólo es un perro».

—Pues cuando surge un viaje o me ausento de casa unos días me preocupo de que los perros estén atendidos, bien cuidados y coman bien, o cuando mueren y pasas unos días triste; y siempre hay alguien que dice: «Pero si sólo es un perro, no te preocupes tanto». Como si no tuviesen un estatus para que te preocupes, pero nos preocupamos por eso, porque es un perro y es importante. Qué más puede ser, si lo es todo.

—Escribe sobre «la inmensa deuda» de las personas con los perros.

—La relación del hombre y el perro viene extendida desde hace miles de años, nuestras vidas han estado unidas desde entonces. El perro nos ha protegido, nos ha servido, nos ayuda y nos da su cariño. Hay muchas actividades que sin los perros serían mucho más difíciles o imposibles. Le debemos mucho a los perros, han contribuido y contribuyen a nuestra subsistencia.

—El libro es un ensayo narrado en primera persona por un perro de nombre Robin Hood, que fue un perro que tuvo usted.

—Creo que es mejor que fuese un perro el que contara su vida y reclamase nuestra atención.

—Sin embargo no hay una humanización del animal, un gran problema en la actualidad.

—No hay que dotarlo de virtudes humanas ni tratarlos como tal, pero el perro lleva mucho tiempo con nosotros y ha aprendido a relacionarse. Cuando hablo con un perro empleo palabras de nuestro lenguaje, palabras que no descifra como lenguaje pero sí entiende.

—¿Qué opina de la nueva Ley de Protección Animal?

—Toda ley que mejore la calidad de vida y proteja a los perros y a todos los animales domésticos es buena. Pero como todas las demás leyes, también es mejorable. Creo que se queda corta en ciertos aspectos y no cubre todo el ámbito que debería, a la vez de que propone ciertas cosas un poco absurdas. No puede ser que se abandonen tantos perros y que permitamos su maltrato. Esta ley es el primer paso de un largo camino.

—El dinero obtenido lo donará a varias protectoras.

—Sí, a tres: una en Oviedo, otra en Gijón y en mi pueblo, Muskiz. Los que se dedican a cuidar a estos animales abandonados se merecen todo, son gente fabulosa. Y en todo lo que pueda ayudar, que cuenten conmigo.

—¿Cómo se lleva ser un mito del Oviedismo?

—Para mí el mito es Oviedo, la ciudad y el equipo. No creo que sea ningún mito ni mucho menos, pero sí que he dado todo. He tenido y tengo una buena relación con la afición, pero es que Oviedo se ha portado excepcionalmente bien conmigo. Tuve la suerte de participar en un momento y una época mágica.

—¿Sigue pendiente del fútbol o ha abandonado esa faceta?

—Sigo la actualidad, no al detalle, pero sigo pendiente del fútbol. Por supuesto que sigo al Oviedo, deseo que logre el ascenso cuanto antes y esté donde se merece el equipo y todos los oviedistas.

—¿Cómo ve este año al Real Oviedo?

—Matemáticamente el ascenso es posible, así que hay que confiar en el equipo. No han empezado muy bien, pero ahora parece que han retomado el rumbo. Es importante que hagan un bloque conjunto, un proyecto sólido, que esperemos que haya gente del Real Oviedo trabajando para ello.