A sus 15 años, esta vecina de Bimenes se ha convertido en la persona más joven en conseguir el certificado B2 de lengua asturiana
06 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La adolescente de Bimenes Naiara Suárez Sánchez se ha convertido en la persona más joven en sacar el certificado B2 de lengua asturiana. Lo ha hecho a finales del verano pasado, con solo 15 años. Amante de la llingua desde que era una niña, le propuso a su madre que la apuntase a la prueba. En un principio, la edad mínima son los 16 años, y en el momento del examen ella tenía todavía 15. Sin embargo, la normativa permitía que se examinase quien cumpliese los 16 dentro del año. Ella los cumple el 11 de noviembre y pudo cumplir su propósito. Confiesa que sufrió, especialmente en el examen oral, porque le cuesta mucho hablar en público —«salí aterrada, porque soy muy tímida»— pero está muy satisfecha.
Sabe que es una rara avis en el mundo del asturiano, porque la mayoría de la gente que está metida en el aprendizaje de la llingua como mínimo le dobla la edad, y aun así sigue adelante porque tiene claro que este es su territorio, el sitio en el que se siente a gusto. En cursos y encuentros relacionados con el asturiano es siempre la más joven, y las pruebas del B2 no son una excepción. Recuerda la experiencia de uno de los exámenes que hizo en la Academia de la Llingua: «pensé que me había confundido; no había nadie joven».
Naiara Suárez Sánchez paso sus primeros años en Los Xugueros, criada junto a sus abuelos. El asturiano era su lengua materna. Hablaba «amestao», la mezcla de asturiano y castellano que predomina en estos entornos, y cuando empezó al colegio le costó adaptarse a estudiar en castellano puro. No la dejaban hablar en asturiano. Entonces, su familia se trasladó a El Berrón y fue en el colegio de Los Campones donde su interés por el asturiano se disparó.
Allí le dio clase Miguel Ánxel Montenegro, un profesor que les brindó a los alumnos la posibilidad de elegir entre el asturiano y el castellano a la hora de recibir las clases de naturales y sociales. La mayoría eligieron el asturiano. El profesor les hablaba en asturiano y, en los exámenes les permitió, si querían, contestar en esta lengua. Las preguntas eran en castellano pero tenían la posibilidad de elegir entre las dos lenguas. Fue un cambio radical para Naiara.
«Entendí que me explicaba mejor y era capaz de expresarme mejor en asturiano», señala. Tenía diez años y se le abrió todo un mundo lingüístico. Ahí empezó a indagar en la lengua asturiana, que desde entonces despertó en ella un interés sin límites, lo mismo que la cultura asturiana. Poco después, en Bimenes, entró a formar parte del grupo de participación juvenil «Mocedá Yerbata», Asistió a una charla sobre los sidros de Valdesoto y quiso recuperar en Bimenes esta tradición, que en su día estuvo muy viva. Aunque vestirse de sidru era cosa de hombres, ella se empeñó en ponerse tras la típica máscara y lo hizo. En el desfile de la Máscara Ibérica en Lisboa fue la primera vez que se vistió. Y no fue la última.
Su pasión por el asturiano no hizo más que crecer. Cuando entró en el instituto Río Nora de Pola de Siero se dio cuenta de que había poca gente interesada por el asturiano, pero aun así, siguió profundizando. En este centro, en 2022, ganó el concurso de narración corta. Después, de vuelta a vivir con su familia en Bimenes, empezó a estudiar en el instituto de Nava, que es «más familiar», y su habla asturiana encontró allí mejor acomodo. El curso pasado fue finalista en las olimpiadas escolares de redacción Urbano Rodríguez.
También colabora con el portal de videos en asturiano «Playpresta», donde habla de las tradiciones de su pueblo. Su primer video fue sobre les carroces de Bimenes, una tradición que ella misma ayudó a recuperar. En breve publicará un nuevo video sobre el día de la lengua materna en Bimenes.
Además de estas actividades en torno a la lengua y la tradición, tiene una página en Instagram, «Caxigalines de Naiara», en la que da a conocer prendas de ropa y complementos diseñadas por ella misma. En la cuarentena descubrió una máquina de coser que nadie usaba en su casa y decidió aprender. Empezó a coser mascarillas y fabricó grandes cantidades. Con el tiempo, fue probando con otras prendas y ha abierto su abanico de creaciones.
Aficiones aparte, lo suyo es el asturiano. Cierto día, en una charla sobre orientación, le preguntaron qué quería estudiar en el futuro. Ella lo tenía muy claro: quería estudiar letras para hacer Magisterio por asturiano. Quería ser profesora de llingua. Le dijeron que no le merecía la pena ni hacer el Bachiller. Que con eso no iba a llegar a ninguna parte. Se sorprendió mucho de que intentaran desalentarla de esa manera, pero el sabio consejo no ha servido para disuadirla.
Seguirá profundizando en la lengua con la que creció, y el tiempo dirá hasta donde llega en sus aspiraciones. Todo indica que será bastante lejos.