Inés Aznárez, una veterinaria asturiana en la tierra del polo: «Fue una experiencia increíble»
ASTURIAS
La gijonesa acaba de regresar de un centro de reproducción equina de Argentina especializado en este deporte, del que pudo disfrutar en el país astral
19 feb 2024 . Actualizado a las 11:38 h.La gijonesa Inés Aznárez, veterinaria especializada en reproducción equina, sufrió en mayo del año pasado un accidente de automóvil que le afectó a una vértebra y la obligó a estar tres meses de reposo. Afincada en Galicia, quiso aprovechar el parón para recibir formación en línea, y gracias a ello se le abrió una puerta que no quiere volver a cerrar. Descubrió unos ponentes argentinos especializados en su materia y tuvo «un impulso; les mandé un correo para proponerles desplazarme allí a una pasantía y me dijeron que había esa opción».
Fue así como, una vez que se recuperó de la lesión, viajó a la localidad argentina de Lincoln, para formarse en un centro de embriones especializado en yeguas destinadas al deporte del polo, donde estuvo cerca de cuatro meses. Regresó a principios de febrero. «La veterinaria en España está bastante complicada, y salir fuera es algo que siempre tienes pero cuesta un poco al principio», relata. Ella dio el paso y se encontró en Argentina «un trabajo totalmente diferente».
Es un centro muy importante, donde hay clientes que mandan yeguas donantes, receptoras y sementales, y en el que, en el momento en el que ella llegó, había unos 500 animales. «Fue una experiencia increíble, a nivel tanto profesional como personal. A nivel de formación te da un impulso y te sigue abriendo puertas», asegura. Allí practicó en técnicas de reproducción equina y también hizo trabajos de biotecnología que le han servido para profundizar en sus conocimientos. «Es el mismo trabajo, la misma especialidad pero en otro sistema; es más voluminoso y me permite tener mucha más práctica; son casos que en España no se dan tanto; por la tradición y la exigencia del caballo de polo, se suelen realizar menos». Es una forma de abrir campo que le ha resultado muy fructífera.
En Argentina hay una cultura del polo muy grande, de ahí que se muevan tantos animales. Es el país más importante en reproducción equina después de Brasil. Argentina tiene su propia raza equina para este deporte. Son caballos muy atléticos, con mucha velocidad y muy musculados. Inés Aznárez tuvo la suerte de que su pasantía coincidiera con el campeonato de polo más importante de Argentina, el Abierto de Palermo. Las finales se disputaron entre los meses de noviembre y diciembre, y fue una experiencia buenísima: «Fue de película; hay un nivel que no te lo imaginas hasta que lo ves, tanto de la dimensión de la cancha, que es enorme, como de los caballos que se ven o el nivel de los jugadores; y hay muchísima afición».
La experiencia ha sido tan buena que la ha dejado con hambre de más. Ahora está trabajando de vuelta en Galicia, donde se dedica a la reproducción en clínica ambulante, pero tiene previsto volver a emprender un viaje en cuanto tenga ocasión. Por suerte para ella, la temporada de reproducción en Argentina es diferente de la de España, debido al cambio estacional. En España son desde febrero hasta octubre, y es en esta época, con la primavera austral, cuando empieza la temporada en Argentina.
La idea es, entonces, aprovechar el fin de la temporada para seguir formándose en Argentina, donde espera que se repita lo que experimentó en los últimos meses. «Es gente muy acogedora, muy trabajadora y muy humilde, muy extrovertida y alegre; me sentí muy a gusto».
Su afición por los caballos le viene desde que estudiaba veterinaria, cuando decidió especializarse en esta especie. Aun así, por el momento no tiene su propio caballo y no tiene previsto adquirir uno a corto plazo. «El día de mañana me encantaría pero hoy es totalmente incompatible», asegura.
Entretanto, espera seguir trabajando y formándose a ambos lados del Atlántico. Su horizonte, desde el reciente viaje a Argentina, es ya mucho más ancho.