Qué une al expresidente Vigil y al cantante Nacho Vegas en la oficialidad

F.S.

ASTURIAS

Ambos han terminado por defender la misma herramienta por razones opuestas

20 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde posiciones diametralmente opuestas, como una conjunción de las esferas que ocurre en el devenir de los siglos, el cantante Nacho Vegas, convencido defensor de la oficialidad de la lengua asturiana, ha terminado por coincidir en la solución para este asunto dilatado con la propuesta que hiciera uno de los más convencidos opositores, el expresidente del Principado Juan Luis Rodríguez-Vigil.

La pasada legislatura fue cuando más bullió el debate por la aparente inminencia de una mayoría política suficiente, sumando los votos de PSOE, IU y Podemos a falta de un único apoyo, que pudo ser de Foro pero que el partido regionalista supeditó al final a rebajas fiscales para las rentas altas, lo que hizo imposible el acuerdo. Pero todos, defensores y opositores de la oficialidad llegaron a verla cerca en algún momento el pasado mandato. Tanto que se extremaron posiciones entre los más adversos: hubo una campaña de acoso contra el diputado de Foro, Adrián Pumares, con vallas denigrantes para tratar de condicionar su posición. Y ante la tesitura de que pudiera consolidarse la mayoría reforzada que recoge la ley hubo un sector que optó por pedir -fuera de toda normativa- un referendo. Fue el caso del expresidente Vigil, de breve mandato ya que dimitió tras el caso conocido como Petromocho que contaba con que un referendo sirviera como última barrera (sacada de la manga porque no se contempla en el estatuto), contra la temida oficialidad que a su juicio traería una «discordia civil durante decenios».

Por motivos opuestos, porque cree que sería un herramienta que facilitaría la oficialidad, Nacho Vegas ha apostado por el referendo en un hilo publicado en la red social X (antes Twitter) que cree que sería cuestión de «voluntad política».

Vegas hace en su hilo un repaso personal, con sus valoraciones particulares sobre el proceso que desembocó en un fiasco la pasada legislatura sin que hubiera un acuerdo para la oficialidad repartiendo palos entre la mayoría de fuerzas políticas implicadas. Al menos es coherente porque Vegas se ha pronunciado a favor de referendos en el pasado, como en el propio procés catalán, porque lo cierto es que quienes reclamaron con Rodríguez Vigil una consulta para la oficialidad (incluyendo a la extrema derecha de Vox, bajo cuyo palio firmaba en la plaza el expresidente socialista) abjuraban sólo meses atrás de tal sistema de votación que consideraban poco menos que fuera de la ley.

El referendo en España está muy acotado en la legislación: pueden convocarse, desde la administración central, con carácter consultivo para «decisiones políticas de especial trascendencia» en el conjunto del país, si hubiera una reforma de calado de la Constitución, y es posible llevarlos a cabo en comunidades, o incluso ayuntamientos, pero «siempre que no contradigan la legislación nacional y, en todo caso, con la autorización del Gobierno central».

El sistema por el que se aprueba la oficialidad del asturiano se basa en una mayoría reforzada, no la sencilla de 23 de los 45 diputados del parlamento asturiano, sino subiendo ese número hasta 27, precisamente en aras de intentar cuajar el mayor consenso político entre partidos.