En un plazo brevísimo, de apenas unos días, tres líderes de tres principales formaciones políticas han pasado por Asturias, en visitas relámpago del arranque de la campaña, casi consecutivas, casi como si se fueran dando respuesta unos a otros en esa sucesión. ¿Por qué ha sido así? En realidad porque es un territorio pequeño que puede quitarse de delante en el tramo inicial de la campaña pero también porque los tres quisieron remarcar un mensaje de cara a uno de los grandes dilemas del nuevo mandato europeo, la reconstrucción industrial del continente.
El primero de todos fue el presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, que llegó aún en mayo, todavía el viernes poniendo el foco en la cabeza de lista del PSOE, Teresa Ribera que aspira a tener responsabilidades en la nueva comisión. Lógico que el PP cargue contra la candidata socialista pero al virulencia en Asturias es especial. Ribera fue una de las dirigentes políticas más avanzadas en los inicios de la descarbonización, que es complicada y en Asturias no se ha resuelto aún con alternativas al cierre de las térmicas. Es, dijo, Feijoo, «la candidata que más daño ha hecho a Asturias en décadas», aunque los cierres fueron decididos por las empresas privadas.
Tomó el testigo a los tres días, este mismo domingo, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que vino a reforzar al candidato local, Jonás Fernández, eurodiputado ya en dos legislaturas y que ha tenido gran implicación e muchas de las regulaciones europeas que afectan a la industria asturiana y a los fondos de recuperación. No es extraño que, entre los muchos mensajes de ámbito nacional, Sánchez citara expresamente la «reindustrialización en verde» y la oportunidad para Asturias en el nuevo período en las instituciones europeas. Bruselas ha dado un respaldo importante a la descarbonización de las factoría de ArcelorMittal en Asturias, y aunque el horno eléctrico ya se ha confirmado falta que la empresa cumpla su compromiso con la planta de DRI en Gijón.
Deslocalizaciones y reindustrialización forman parte también de la estrategia electoral de Sumar en Asturias. Su líder y vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz aterrizó en Asturias el martes, se dio un pequeño baño de masas con peticiones de fans para hacerse selfies en la plaza de la Escandalera de Oviedo y recordó que en las elecciones europeas hay distrito único en España que en esta ocasión los votos «hasta los del 'pueblín' más pequeño de Asturias todos van a la misma saca».
Por la tarde celebró un mitin en Gijón también con enfoque social y económico. Pero cuidado, la de Díaz es una visita que se sucede a otra muy reciente, que pilló desprevenidos incluso a sus aliados en Asturias, y que abrió la caja de los truenos en un extraño conflicto con el Gobierno regional tras visitar a los trabajadores de Saint Gobain afectados por el cierre de Sekurit en Avilés. Fue un choque que no se explicaban muchos actores políticos pero en realidad era también, en cierta manera, una especie de arranque de la campaña electoral con el eje industrial de fondo.