El occidente asturiano recauda más de 25.000 euros para su lucha judicial contra la «abrumadora avalancha» de aerogeneradores

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Parque eólico en Asturias
Parque eólico en Asturias

La campaña «Tú puedes pararlo, salvemos Oscos-Eo» ha abierto ya un procedimiento contencioso-administrativo contra cuatro de los 14 proyectos previstos para la zona

08 jul 2024 . Actualizado a las 20:02 h.

La población de la comarca Oscos-Eo sigue sin descanso con su movilización contra lo que consideran una invasión irracional de su paisaje con aerogeneradores de energía eólica. La campaña de recaudación de fondos «Tú puedes pararlo, salvemos Oscos-Eo», con la que se afrontará la financiación de la vía judicial para frenar los asentamientos de aerogeneradores, está teniendo una acogida extraordinaria, y ha superado con creces los 25.000 euros.

Detrás de está campaña están la Plataforma Xente de Oscos-Eo, la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica (PDCC), la Asociación Cultural Cultivarte Occidente (Cultivarte) y La Casa Azul de Valdepares. Por el momento, han iniciado ya el procedimiento contencioso-administrativo contra cuatro proyectos: Ouroso, Folgueiras, Chao Gran y Pousadoiro. En todos ellos está ya hecha la interposición, y tres están a punto de presentar la demanda, para recurrir tanto la autorización administrativa previa como la declaración de impacto ambiental. El hecho de que la recaudación sea tan alta deja bien claro, según sus promotores, que el apoyo de la mayoría de la gente de la comarca está fuera de toda duda.

La portavoz de Xente de Oscos-Eo, Carmen Molejón, subraya que la oposición vecinal no es a la propia energía eólica. «No estamos en contra de las energías renovables, estamos en contra de cómo se está haciendo». El posicionamiento de la plataforma, desde que surgió, fue «parar y planificar», porque según Molejón «no se están haciendo las cosas de forma planificada ni a nivel acumulativo, ni mucho menos haciendo un proceso participativo con las personas que vivimos en el territorio». La portavoz asegura que el Principado no ha escuchado sus propuestas y «sigue con el acelerador puesto».

Porque son catorce los proyectos que están en marcha ahora en la comarca. Viento Castelo tiene ya la autorización administrativa de construcción; Folgueiras, Chao Gran, Ouroso, Pousadorio, Turía y Sierra Eirúa tienen la autorización administrativa previa y la declaración de impacto ambiental favorable, y están pendientes de que se apruebe el plan especial. Por otra parte, Pousadoiro II, Peña Bou y Monte Carranco tienen pendiente la evaluación ambiental, y Retumbadoiro está a la espera de que se abra el periodo de información pública y se apruebe el estudio de impacto ambiental.

Ha habido, asimismo, sentencias judiciales que han determinado el devenir de varios proyectos. En primer lugar, los de El Tronco y El Teixo, que fueron rechazados por la Consejería de Transición Ecológica, Industria y Desarrollo Económico del Principado de Asturias, recibieron una sentencia favorable a las empresas que trataban de desarrollarlos, en la que el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha obligado a reabrir el procedimiento. Un tercer proyecto, el de Pereiro, está actualmente pendiente de sentencia.

La otra cara de la moneda ha sido la de los proyectos de Escorpio y La Espina, cuyo desarrollo había sido denegado por vía administrativa, respectivamente, por los ayuntamientos de Villanueva de Oscos y Vegadeo. En este caso, la promotora interpuso un recurso contencioso-administrativo contra los municipios pero el TSJA falló en 2022 a favor de la decisión de los ayuntamientos de denegar el plan especial, al considerar que la competencia del cambio de uso del suelo corresponde en todo caso al Ayuntamiento. Esto ha obligado a descartarlos definitivamente.

El proyecto de Turía es el próximo objetivo judicial de la plataforma. Lo llevarán a cabo en las próximas semanas, pero antes necesitan financiación. «Estamos movilizando al sector del turismo y esperamos recaudar los fondos necesarios con la campaña de verano», asegura Molejón.

Un último proyecto, el de Farandón, es para la plataforma el mejor ejemplo del «despropósito» del desarrollo eólico de la comarca. «Después de 14 años tramitando un proyecto, en una zona núcleo y tampón de la reserva de la biosfera, y donde tendrían que instalar tan solo dos aerogeneradores, la empresa anterior, por temas ambientales y económicos, dice que no le sale rentable y desiste; entonces, se llama a la segunda colocada en un proceso de selección de 2010, que ahora ya no es la misma sino que ha sido absorbida por otra gran empresa, y dice que sí; y evidentemente, es con un mayor número de aerogeneradores en el mismo emplazamiento. ¿Qué sentido tiene esto? Si la conclusión después de catorce años es que ahí no, reiniciamos nuevamente y si cuela, cuela. Es indignante», opina la portavoz.

La plataforma critica que están «privatizando el beneficio y socializando el impacto con la gente que estamos aquí». En su opinión, «esta transición energética es un timo», y la plataforma, en palabras de su portavoz, no hace otra cosa que «defender el territorio, por los impactos ambientales, sociales y económicos que esta abrumadora avalancha tendría sobre la comarca y sobre el occidente como un todo; somos pocos votos, poca gente en relación a la población de Asturias, pero tenemos voz; esto se estaba tramitando de espaldas a la gente que vivimos aquí».

Uno de los problemas, sostiene la portavoz de la plataforma, es la estrategia de «divide y vencerás» que se está llevando a cabo con los municipios. Porque «estos proyectos industriales no tienen un impacto local sino supramunicipal, y las compensaciones deberían ser a nivel territorial». Sin embargo, no lo son. Solo se compensa a aquellos municipios en los que se asientan los aerogeneradores. «Eso lo que hace es que, como generalmente los límites entre concejos son cordales, y es ahí donde se ubican estos proyectos, se dicen ‘si yo no lo pongo, lo va a poner el de al lado’, y eso es un incentivo perverso».

Porque, independiente de si está dentro de los límites del municipio o a 100 metros de sus límites, los concejos se van a llevar el impacto de todas formas. «La compensación debería ser en esa línea, pero no les interesa, lo que les interesa es que los ayuntamientos tengan esa lógica de que si no lo pongo yo lo pondrá el vecino que les hace más fácil aceptar», concluye.