El Ministerio y Renfe ya han advertido a Talgo de que pedirán indemnizaciones por las incidencias y retrasos
09 ago 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Los Avril fueron, y son realmente, la gran esperanza de la alta velocidad ferroviaria en Asturias. Los trenes de Talgo cuentan con una tecnología singular (muy codiciada en el exterior, hasta el punto de medirse en términos geopolíticos) que le permite superar los 300 kilómetros por hora sobre ancho ibérico y ha sido la solución para un trazado, como el de la Variante de Pajares, que lleva los trenes a los núcleos urbanos del centro del Principado a través de la red de Cercanías. Y, sin embargo, han dado más problemas de los previstos.
Demasiados, varias incidencias y retrasos han terminado de colmar la paciencia de Renfe, que ya ha advertido de que exigirá compensaciones. Y no es la primera vez que lo hace porque la entrega de los Avril llegó con enormes demoras y retrasos (que en el caso de Asturias se fueron uniendo a la demora estructural de dos décadas sobre la infraestructura). Ahora el operador ferroviario calcula que seis de cada diez trenes Avril llegan con retraso a sus estaciones de destino y Renfe tiene un compromiso de devolución del dinero (50% por retrasos de 60 minutos y 100% por 90 minutos) si no hay puntualidad.
¿Por qué España compró a Talgo los Avril y que ha pasado para que se den tantos problemas? La primera pregunta se responde con una respuesta sencilla: precio más barato. La segunda es mas compleja pero también está relacionada con la inversión.
Ha contado con mucho predicamento la explicación ofrecida por el usuario de X, antes Twitter, Unodelarenfe:
En su hilo detalla cómo siendo ministra de Fomento Ana Pastor (ministra que prometió que la Variante de Pajares abriría en 2015) lanzó una oferta para compra de nuevos trenes, y nada menos que tres decenas, pero con una novedad, en vez de procedimientos negociados (algo que podía bordear el 'dedazo') con contratos según la oferta económicamente más ventajosa. Y Talgo tiró los precios. Hasta un 40% mejores que sus competidores alemanes.
También ocurre que Talgo no fabricaba este tipo de trenes de alta velocidad y tuvo que hacer un complejo (y caro) encaje de bolillos para cuadrar y compatibilizar Software en la producción. En las penurias sufridas en los últimos meses por los viajeros que quedan detenidos en las vías se ha repetido problemas de máquinas que no tienen potencia o se paran.
A principios de este año Renfe ya amenazaba a Talgo con la posibilidad de activar las penalizaciones del contrato —adjudicado por el Gobierno de Mariano Rajoy— y reclamar una compensación por lucro cesante (el dinero que dejó de ingresar la operadora pública por el retraso en la puesta en servicio de los trenes), lo que sumaría 166,6 millones de euros. En la actualidad, el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, publicó que las 1.761 circulaciones realizadas desde el 21 de mayo (cuando se estrenó el material rodante) hasta ahora apenas alcanzan una puntualidad del 40,7 %, mientras que la media en alta velocidad y larga distancia de Renfe se sitúa en el 76,2 %. «Desde la puesta en marcha de la serie 106 las incidencias en el servicio se han incrementado de manera sustancial en todos los corredores, produciendo afectaciones importantes y afectando a la calidad del servicio», aseguró el ministro, que cree que el mal funcionamiento de estos convoyes supone una amenaza reputacional para la operadora pública.