Hace unos días tuve oportunidad de visitar Melide, Palas y Arzúa, centro geográfico de Galicia, que atesora muchas cosas de interés. Me llamó la atención el impacto que tiene en los negocios locales el elevado número de peregrinos que transitan por sus calles, convirtiendo la Ruta Jacobea en fuente regular de ingresos para comercios, bares, restaurantes, farmacias, albergues etc. Al ser tantos, y durante todo el año, han convertido en puestos de trabajo y economía real lo que en otro tiempo hubiera sido una quimera.
Y que la Ruta Jacobea sea en estos municipios pilar importante de su renta, no es óbice para que la comarca explore otras fuentes de riqueza, lo que ponen de manifiesto las plantaciones de cientos de hectáreas con eucaliptos y maíz, que configuran un pilar más de los ingresos, empleo y bienestar de la comarca. ¿Cuántos pisos se habrán comprado tras la venta de una tala de madera? ¿Cuántos coches se habrán pagado tras cobrar del maderista? ¿Cuántos estudiantes se habrán graduado porque sus padres tuvieron pinos o eucaliptos para cortar? Muchos, mucha gente resultó y resulta beneficiada, y lo seguirán haciendo porque hablamos de algo tangible, recurrente, de sembrados mecanizables, con criterio y supervisión de técnicos agrícolas.
Y propietarios en Galicia, no hay dos o tres, tampoco 5 o 6, son miles, las personas que teniendo suelo forestal, cada cierto tiempo, pueden obtener un rédito que años atrás era soslayado. Y en la puesta en valor de esta situación, tuvo mucho que ver ENCE, una compañía que desde Navia (Asturias) se convirtió en cliente de cientos de minifundistas, que casi sin darse cuenta mejoraron el valor añadido de su esfuerzo y de su patrimonio.
Hecho el preámbulo y tras ver en algunos balcones de Melide, pancartas con la leyenda “ALTRI NON”, me aparecen algunas dudas. ¿Cómo es posible que el beneficio que ofrece la aparición de un nuevo actor que creará trabajo en suelo gallego, revalorizará la propiedad y dejará riqueza en la autonomía, cómo es posible digo, que pueda tener detractores?
No lo entiendo, porque hace un par de años, ante la llegada de ALTRI, y previo a resolver que fuese para Palas de Rey, cuando se barajaba A Mariña como destinataria de la firma portuguesa, no pocos Ayuntamientos se daban guantazos pugnando por ser agraciados con esa lotería de acoger una empresa que aportaría empleo directo, valor añadido, y revalorización de activos. De ahí mi perplejidad, mi deseo de conocer respuestas a preguntas como, ¿qué ha cambiado en estos dos años, para que lo anhelado entonces, genere hoy controversia? ¿Acaso es preferible un monte lleno de zarzas a uno plantado con eucaliptos que cada X años genera riqueza y empleo? ¿Qué alternativas se ofrecen a un parado interesado en ALTRI si la firma hace mutis por el foro? ¿Alguien se ha preocupado por conocer el impacto de ENCE en Navia? Los que protestaban cuando se propuso la térmica en As Pontes o la Alúmina en San Ciprián, ¿son los mismos que protestan ahora? ¿Y si lo son, han pedido disculpas al cambiar de opinión quejándose hoy porque Alúmina tenga las maletas hechas, o la térmica nos haya abandonado?
Vaya, nada que no sepamos los que conocemos la película.
* Armando Álvarez, portavoz del PP de Vegadeo.
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