32.000 kilos de oro, un millón de onzas, aguardan bajo tierra a ser extraídos en la que será la mayor mina de Europa
ASTURIAS
Exploraciones Mineras del Cantábrico confía en poder empezar los trabajos en 2025 como tiene previsto con su proyecto sostenible, pendiente de la declaración de impacto ambiental
27 nov 2024 . Actualizado a las 18:00 h.La localidad asturiana de Tapia de Casariego -lindante con Ribadeo, la puerta norte de Galicia- esconde, como es sabido, la reserva de oro más grande de Europa: se estima que bajo tierra, en las lagunas de Salave, pueden guardarse 30 toneladas de este metal precioso, unos 32.000 kilos de oro que equivaldría al 10% de las reservas de oro del Banco de España. Se estima que podrían dar para un millón de onzas de oro.
La empresa española Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC), subsidiaria de la compañía australiana Black Dragon Gold, presentó un proyecto nuevo, sostenible, con el que asegura haber solucionado los problemas de impacto ambiental y con el que pretende explotar el yacimiento. Pero pasaron ya casi 3 años y sigue esperando una decisión favorable del Principado sobre la declaración de impacto ambiental, la DIA.
También aguardan una comunicación favorable por parte del Concejo de Tapia. Un posible cambio en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para recalificar los terrenos para su uso minero. Hay tiempo. La previsión de la empresa era y es todavía empezar los trabajos en el año 2025.
Lamentan, eso sí, como recordaban en un comunicado reciente, tener que permanecer a la espera en un «limbo legal» en el que llevan estos últimos años.
Lo cierto es que desde hace más de medio siglo se han promovido sucesivos proyectos para tratar de extraer el oro que se oculta en Salave, en Tapia, en Occidente astur, a unos quince kilómetros de Ribadeo. El último fue el de AsturGold, que estuvo a punto de cuajar. Pero al final una tras otra todas las propuestas fueron desestimadas.
En todo este tiempo, la batalla por ganar la opinión pública ha discurrido paralela a la tramitación administrativa. Los argumentos se repiten: los promotores juegan las bazas del empleo y los críticos del impacto en el paisaje, el medio ambiente y el modo de vida tradicional (la ganadería y más recientemente el turismo).
En este contexto, Tapia de Casariego vivió momentos de fuerte polarización social, por ejemplo hace una década, cuando AsturGold acarició la idea de explotar la mina. Fue, sin duda, quien más cerca estuvo y en Tapia hubo manifestaciones vecinales a favor y en contra. Porque se llegaron a presentar más de mil solicitudes de trabajo. De aquellos días aún quedan pintadas que salpican el paisaje.
Está ahora el proyecto, más sostenible, de Exploraciones Mineras del Cantábrico a la espera de que el gobierno del Principado dictamine en torno a la declaración de impacto ambiental y desde la empresa confían en que sea favorable con las medidas ambientales de protección.