Vanesa Fonseca, mamá en duelo y presidenta de «Brazos Vacíos»: «El amor por un hijo no se mide por el tiempo de vida. Hubiera dado toda la mía por Carolina»
ASTURIAS
La representante de este colectivo que apoya y acompaña a familias que han perdido bebés durante la gestación, en el parto o al poco de nacer reclama más empatía y resolver incongruencias sociales: «te casas y te dan 15 días. Se te muere un hijo y te dan 5»
16 oct 2024 . Actualizado a las 05:00 h.«Quien ha llorado tus mismas lágrimas va a entender de verdad el vacío que te queda». Con esta explícita frase resume Vanesa Fonseca el porqué de la Asociación «Brazos Vacíos» Asturias, la asociación que preside y desde la que se da ayuda, apoyo y acompañamiento a familias que han perdido bebés durante la gestación, al nacer o al poco tiempo. Pero antes que presidenta fue y es mamá en duelo, la mamá de Carolina, una niña «buscada, deseada y querida» que se convirtió «en mariposa» a los cuatro meses y medio de nacer y por la que Vanesa forma parte del colectivo que estos días promueve iniciativas en la región en el marco del Día Internacional del Duelo Gestacional, Perinatal y Neonatal, día que se conmemora el 15 de octubre.
-¿Te cuento la historia de Carolina?
-Claro, adelante
Vanesa comienza el relato de su historia con lo que se avanzaba antes: «el embarazo de Carolina fue un embarazo buscado y deseado». Según explica, durante la gestación «todo iba perfecto» hasta la semana 32/33, en la que cuenta que «los médicos detectan cosillas, pero todo iba bien». Fue en la semana 35 cuando el embarazo de Vanesa dejó de ir bien: «me quedo sin líquido amniótico y me hacen una cesárea de urgencias». Es cuando nace Carolina cuando Vanesa y su marido conocen que la bebé tiene una enfermedad rara, una enfermedad degenerativa que sólo le dio cuatro meses y medio de vida. «Fueron cuatro meses y medio en la UCI, cuatro meses y medio en los que me iba a las dos de la mañana a casa porque me decían que tenía que descansar y en los que a las seis de la mañana estaba de nuevo en el hospital, porque tienes la sensación de que dejas el corazón allí», recuerda esta ovetense, que señala que ella y su marido, de alguna manera y con el acompañamiento de la pediatra de Carolina, «empezamos a hacer el duelo allí».
«A los cuatro meses y medio, nos dejó. Estaba muy malita», dice con ternura Vanesa, que añade que en su caso tuvieron oportunidad de hacerse fotos y tener algún vídeo de ella para recordarla y reconfortarse, aunque su pérdida sea insuperable. «Yo tengo su chupete en las llaves, y su manta…», comenta la misma para explicar que la pérdida de un hijo, sea con el tiempo que sea, no se puede banalizar: «si te duele, ya está», defiende la mamá de Carolina, que es rotunda al equiparar el amor por su hija de cuatro meses y medio al de cualquier otra madre que haya perdido a un hijo después de muchos años: «yo hubiera dado toda mi vida por ella».
De este modo, Vanesa quiere reivindicar que «el amor por un hijo no se mide por el tiempo de vida» y la existencia de los bebés que no han salido adelante: «todos los bebes nacen, unos vivos y otros no, pero si nadie los vio, parece que no existen. Pues hay que hacerles un hueco en la sociedad, porque sí existen», asevera la presidenta de la Asociación ‘Brazos Vacíos’ Asturias, quien también considera que la sociedad debe empatizar más ante las pérdidas gestacionales, perinatales y neonatales porque en muchísimas ocasiones la gente trata de consolar o de instar a los padres que han tenido la pérdida a que pasen página con frases lapidarias. «La frase más repetida es: sois jóvenes, ya tendréis más».
Vanesa no duda en señalarse como ejemplo del daño que puede hacer una frase así: «pues yo tengo 45 años y no he podido tener más, aunque lo de Carolina haya sido una mutación genética puntual. A mi marido le diagnosticaron una enfermedad que ha requerido quimio y no hemos podido seguir intentándolo de forma natural», manifiesta la misma, que advierte que «hay frases que te quedan grabadas a fuego y te hunden». Y en ese «te hunden» incluye a los padres. «Es verdad que la parte física la llevamos nosotras, pero cuando una está hecha polvo, es a ellos a los que les toca el papeleo sin tiempo a evolucionar en su duelo. En mi caso, cuando yo iba saliendo del duelo un año después de la pérdida de Carolina, le pegó el bajón a Juan Carlos (su marido)».
Es por ello que la presidenta de ‘Brazos Vacíos’ reivindica que «no sólo se ha de preguntar por cómo está la mamá. ¿Y el papá? Hay que preguntar por los dos», indica la misma, que destaca que a las sesiones que celebran el último viernes de cada mes en el Hotel de Asociaciones de Santullano de 6 a 8 de la tarde cada vez acuden más papás.
Apoyo y acompañamiento de la asociación
Pero, ¿cómo surgió la Asociación ‘Brazos Vacíos’ Asturias? Vanesa Fonseca expone que el colectivo empezó por un grupo de padres que habían tenido pérdidas gestacionales y se juntaban a nivel particular para hablar de ello. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que faltaba un lugar en el que las familias pudieran expresar y exteriorizar su duelo y compartirlo con otras personas que pudieran haber tenido una pérdida similar. «Yo empecé a asistir en 2016, tras la pérdida de Carolina, y hacía unos años que habían creado la asociación», precisa la misma, que añade que con el tiempo han ido evolucionando y ahora hay familias que han evolucionado en su duelo y acompañan de forma privada a familias que tienen la pérdida de su bebé más reciente.
A esas sesiones, comenta, acuden familias con todo tipo de casuísticas: «hay familias que llegan después de un año porque no han tenido un duelo sano. Familias que después han tenido otro hijo, que los llamamos bebés arco iris; o familias como yo, que perdieron a su bebé después de unos meses, bebés mariposas». Matiza la representante del colectivo que algo fundamental es que «respetamos mucho los tiempos, porque cada uno tiene un recorrido diferente y en cada uno el dolor es diferente. Porque siempre lo que se prioriza es el amor a nuestros hijos», incide Vanesa Fonseca, que también destaca que en esas reuniones también se normaliza «que no pasa nada por volver a sonreír».
Es por ello que insiste en que a nivel social se debe empatizar más y respetar el dolor de cada uno. Y, por supuesto, corregir incongruencias: «te casas y te dan 15 días. Se te muere un hijo y te dan 5», ejemplifica la misma, que también señala que en muchas ocasiones las personas no saben reaccionar cuando en una conversación mencionas al hijo que has perdido: «nombras tu hijo y se hace el silencio. No te calles cuando lo nombro cuando tú me estás nombrando a tus hijos», reclama Vanesa que, no obstante, apostilla que «si no sabes qué decir, vale más no decir nada o decir: no sé qué decirte, pero estoy aquí y te acompaño». Lo que incide que hay que cambiar es la percepción de que «un bebé que la sociedad no llegó a ver, no existe» porque puede derivar, nuevamente en frases terribles y lapidarias: «cuando me incorporé al trabajo hubo muchas personas que empatizaron, me acompañaron y me apoyaron, pero también tuve que escuchar frases como: para que quedara mal… Pero no me digas eso», exhorta Vanesa Fonseca, que considera que «hay frases que se pueden evitar para no hacer daño».
Y lo mismo demanda por parte del personal médico, al que reprocha la falta de tacto en muchas ocasiones: «llegas a una consulta, te preguntan cómo se va a llamar el bebé y, después, cuando las cosas van mal, se refieren al bebé como feto. Entiendo que deban utilizar términos médicos, pero quizá haya un punto intermedio para que tengan un poco más de tacto con las familias», plantea la presidenta de la Asociación ‘Brazos Vacíos’ Asturias, que afirma que, aunque se ha avanzado mucho en los protocolos de las muertes perinatales o neonatales, «aún queda por hacer y corregir».
Visibilizar el duelo gestaciones, perinatal o neonatal
Por todo lo expuesto, Vanesa Fonseca considera importante dar visibilidad a este tipo de duelo, un duelo que en muchas ocasiones las familias viven «aferrándose a cosas como la pulsera del hospital, la etiqueta que le hacen en el hospital con el nombre que le ibas a poner o, como yo, al chupete de Carolina». Pero la misma también da cuenta de que hay muchas familias que, por el motivo que sea, se quedan «con el cierre sin hacer», razón por la cual ve muy importante que puedan tener un espacio en el que estar cómodas, como la placa que hay en el cementerio de San Salvador, de Oviedo o él Árbol del Recuerdo que hay plantado en el Parque de Invierno.
Justamente, en el Árbol de Recuerdo están previstos una serie de actos el próximo sábado 19 de octubre a partir de las cinco menos cuarto de la tarde. Allí se leerá el manifiesto hecho público por la Federación Española de Duelo Gestacional, Perinatal y Neonatal (FEDUP), se guardará un minuto de silencio, se decorará el Árbol del Recuerdo con las piedras y mensajes que las familias han realizado en su casa y se colocarán velas y flores alrededor del árbol y de la placa en recuerdo de «los bebés que volaron demasiado pronto».
Porque Vanesa Fonseca lo deja claro como conclusión a su testimonio: «aceptas y continúas, aunque la eches en falta. Te adaptas y vuelves a ser feliz con las herramientas que tienes, pero no lo superas».