Carolina Coto, psicóloga y superviviente de accidente de tráfico: «Una persona que había bebido mucho nos sacó de la carretera; mi marido y mi hijo fallecieron en el acto»

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Carolina Coto, psicóloga y superviviente de accidente de tráfico
Carolina Coto, psicóloga y superviviente de accidente de tráfico

La profesional, que ha participado en las jornadas organizadas por la Comisión de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC), advierte que en un accidente, el desbordamiento de los profesionales hace que la víctima se sienta sola cuando lo que requiere es seguridad

20 oct 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Carolina Coto es psicóloga y superviviente de accidente de tráfico, de un accidente de tráfico en el que perdió a su marido y a su hijo de cinco meses. Su formación y su durísima experiencia de vida la traían el pasado fin de semana a Asturias para participar como ponente en las jornadas La intervención psicológica inmediata en los accidentes de tráfico, organizadas por la Comisión de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC) del Colegio Oficial de Psicología del Principado de Asturias (COPPA). Unas jornadas en las que se ha abordado la necesidad de intervenir de forma inmediata en los accidentes de tráfico, las consecuencias psicológicas de los mismos y el papel que han de tener los profesionales intervinientes en ellos.

El testimonio en primera persona lo ha dado Carolina Coto con su ponencia En lo que dura un parpadeo, y es que en un parpadeo cambio su vida hace 18 años. «Siento que la mía puede ser una aportación diferente poniéndole palabras a mi experiencia y al análisis de ella», manifiesta Carolina, que entiende que puede aportar «un granito de arena» a «la labor delicada e importante» que realizan todos los profesionales que en un momento dado tienen que atender un accidente de tráfico.

Para ella, la máxima que han de tener todos esos profesionales debe ser «trabajar conscientes de la necesidad de seguridad psicológica que tienen las personas que sufren un accidente de tráfico», ya que asegura que «la información que recibes, como tu mundo acaba de cambiar, la amplificas muchísimo y te agarras a las palabras que te digan, estés más bloqueado o menos».

Lo dice por su propia experiencia, ya que cuando sufrió el accidente de coche en el que viajaba con su marido y su hijo de cinco meses recibió «diferentes informaciones, informaciones contradictorias que aumentaron mi sufrimiento». Es por ello que pone de relieve la importancia de que haya «coordinación en las comunicaciones, graduación de las mismas y tener en la conciencia que puede acoger uno y que no». Y es que la misma llama la atención sobre que «los psicólogos somos humanos» y que «un profesional desbordado no es lo mejor».

«Rara vez contemplamos la posibilidad de que los profesionales nos veamos desbordados, pero en los accidentes de tráfico, que es algo rápido y traumático, es fácil que nos pase», por lo que su recomendación es que el profesional esté «alerta para pedir ayuda» a otro compañero porque en esos casos «el acompañamiento es puramente emocional y estar en calma es muy importante». En este sentido, y como las circunstancias pueden ser muchas y muy variables, Carolina Coto señala que en las charlas que ofrece trata de detallar algunas de las preguntas que se pueden plantear los profesionales que atienden un accidente de tráfico para, de manera consciente, plantearse lo que implica atender ese suceso.

Testimonio en primera persona

Para dar cuenta de lo que puede conllevar no dar un correcto acompañamiento psicológico a la o las víctimas de un accidente de tráfico, Carolina cuenta su caso: «Desde que tuve el accidente de tráfico a las seis de la tarde, no recibí la noticia de que habían muerto mi marido y mi hijo hasta la una de la madrugada. Fueron muchas horas de incertidumbre sostenida, más cruel y devastadora que la certeza de su fallecimiento», manifiesta la psicóloga, que añade que, si bien «siempre es mejor que esté la familia a la hora de dar una noticia así, hay casos en los que hay que hacer un análisis más allá de una receta concreta». Es más, apostilla que «en ningún ámbito de la psicología se encuentra esa receta porque cada situación es diferente a la anterior» porque, aunque las emergencias están muy protocolizadas para otros sectores, «en psicología no se puede entrar en un protocolo tan cerrado: son personas acompañando a otras personas».

Respecto al accidente que ella vivió, relata que ella iba en el coche con su familia y que «una persona que había bebido mucho nos sacó de la carretera. Nuestro coche dio varias vueltas de campana y mi marido y mi hijo fallecieron en el acto. Yo no me enteré de nada». Así, matiza que el recuerdo que tiene es de ir conduciendo y, lo siguiente, estar en la ambulancia: «Perdí el conocimiento en el primer impacto y cuando me desperté estaba en la ambulancia», recuerda.

Carolina añade que fue a partir de ahí cuando empezó a preguntar por su familia, por su hijo de cinco meses y por su marido: «Preguntas que ha pasado porque, aunque el accidente me causó lesiones que después han conllevado siete operaciones y estuve gravemente lesionada, mi vida no estuvo en peligro». Y a partir del momento en que empezó a preguntar, la misma señala que empezaron las diferentes versiones de cada profesional que iba a verla. «En todas esas horas de espera, una persona me dijo que estaban en otro hospital, vino la Guardia Civil y tampoco me contaron nada y hubo personal sanitario que hasta llegó a zafarse cuando la agarré por el brazo y salió corriendo», precisa Carolina Coto, que afirma que todo eran «versiones diferentes para una mente que está tumbada y preocupada».

«Me hice a la idea de que me había dormido y que no me lo querían contar, porque nadie me contestaba, allí no había nadie que me dijera nada, así que con todo ese batiburrillo me sentía angustiada y sola porque, además, mi familia no acaba de llegar», expresa la misma, que añade que fue a eso de la una de la madrugada cuando llegó su familia y se lo dijeron. «Tiempo después, mi madre me contaba que una sanitaria se quebró cuando entraban en el hospital y se puso de rodillas llorando, por lo que llegó a pensar que yo también había fallecido», añade Carolina, que el análisis que hizo de su situación es que «el desbordamiento de todo el mundo, de muchos profesionales, hacen que te sientas solo».

El potente efecto de acompañar a una víctima

En su caso, con un bebé implicado, Carolina llama la atención sobre que «quien necesitaba ayuda era yo y mi familia» y se niega a pensar «que en todo el hospital no había nadie que pudiera acompañarme» porque, insiste, «ante una mala noticia, el cerebro de una persona insegura lo amplifica un millón». Además de esto, manifiesta que «no hay que minusvalorar la capacidad que tenemos las personas de acompañar a otra. Acompañar a una persona tiene un efecto tremendamente potente». 

«Pensamos que tenemos que hacer grandes comunicaciones, pero se trata de pequeños actos, como decir la hora. Ese gesto pequeño para ubicarse en una situación en la que se está perdido o inmóvil es enorme para la víctima» expone la psicóloga que lo resume en una sencilla frase: «Acompañar por acompañar es el objetivo», traslada la misma, que parte de que «no vas a quitar el sufrimiento, pero es distinto sufrir solo que sufrir acompañado». Otra forma de ayudar, además de estar ahí hasta que llegue alguien, agrega, es «ir a buscar información, porque si yo estoy postrada y no puedo ir, que vaya alguien a buscarla», y es que en su caso recuerda que ella advertía que con ella había un bebé, «que allí estaba mi hijo, por lo que necesitaba de los demás que actuaran por mí y que lo fueron a buscar, más allá de la asistencia sanitaria».

«De esto hace 18 años y las cosas han cambiado, es difícil que hoy ocurra una situación como la mía, pero fruto de esa mala experiencia, surge mi reflexión», destaca Carolina, que con su testimonio confía en que sea «de gran valor para personal de emergencias» por la importancia que tiene su labor ante, como es el caso, accidentes de tráfico. Y con personal de emergencias, más allá de los psicólogos, se refiere al personal sanitario o agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad.

Así, añade que considera «muy importante y satisfactorio» que cada vez haya más encuentros y momentos para el análisis y que ello derive en «grupos mejor formados y conscientes de la importancia de lo psicológico en una situación de trauma». Por tanto, para ella «compartir entre compañeros análisis, experiencias y reflexiones», como la celebrada hace unos días en la sede del 112 en La Morgal, «siempre es enriquecedor», resalta Carolina Coto.