Publicábamos esta semana que la Guardia Civil presta especial atención en la zona a los 114 kilómetros de distancia que separan Avilés de Galicia por la A-8, la Autovía del Cantábrico, por el movimiento de la droga que se mueve en esta área y que entra y sale por la «Puerta Norte de Galicia».
Hablamos de detenidos en Navia (3), Valdés (2), Tapia, Vegadeo y Ribadeo en las últimas semanas en distintos operativos policiales contra la droga, recogidos en prensa. Seguro que hay más si nos vamos meses atrás, porque la información es continua. La batalla de la Guardia Civil es diaria. Droga, cocaína y heroína, también hachís, en pequeñas cantidades, escondida en bolsas dentro de un maletín de perro, entre galletas y patés, dentro de una caja de esparadrapo y otros elementos sanitarios, en escondites dentro de los vehículos, mismo en la fruta. La imaginación desborda en estos casos.
Hablamos de droga al menudeo que en buena parte tiene como epicentro la localidad de Avilés, también Navia, y que se mueve en coches -por lo general- viejos, de gama media-baja, utilitarios con la ITV pasada o por pasar, que pasan más desapercibidos. Son 114 kilómetros, sí, a los que la Guardia Civil presta especial atención y vigilancia. El Puente de los Santos es la frontera a controlar, aunque también están las viejas carreteras secundarias que unían antes Galicia y Asturias, Asturias y Galicia. No nos referimos aquí a grandes operaciones, sino a los camellos distribuidores del día a día.
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