Hace días la prestigiosa Guía Repsol concedió los Soletes con Solera. La lógica dice que estos establecimientos hosteleros, con tantos años y merecida fama, son -lógicamente- conocidos, caso de la cafetería y pastelería La Alianza, en Mondoñedo, pero no siempre es así; gracias a estos premios sabemos de algunos "tesoros" escondidos cerca. Por ejemplo, la Taberna de Montse, un negocio auténtico, una taberna como las de antes, de toda la vida. Está en la carretera que va de A Pontenova a Marco de Álvare, en la parroquia de A Órrea, ya en el municipio de Riotorto. Con cocina bilbaína para comer como en una de esas casas tradicionales, como en familia y con productos de la zona. El caldo tiene fama bien ganada.
Otro "tesoro" del que muchos sabemos ahora gracias al Solete con Solera es El Pozo de Güelita, en El Franco, ahí al lado de Ribadeo. Eso que son muchos, tanto mariñanos como asturianos lógicamente, los que visitan este establecimiento para disfrutar de su cocina. En Ribadeo hay que parar en adelante en Delicias Roasters, que se ganó otro Solete, aunque esta cafetería es reciente, con su café de especialidad.
Y si hablamos de solera y de tesoros escondidos hay que volver a mencionar a Casa Cándida, en Viveiró (con acento, en Muras), sí, la de los 7 platos de menú del día y a repetir los que se quieran y los que el cuerpo aguante por 22 euros. No hay otro igual. Solete con Solera también los que se ganaron el Cantábrico y el Mazo de Santa Comba, en Lugo, conocidos. Menos, al menos para mí, As Triegas, en Courel, y Villacol, en Cervantes; está bien saberlo por si algún día casualmente coincide pasar por allí.
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