La sidra ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y en el Occidente astur y A Mariña Oriental lo celebran

La Voz

ASTURIAS

PEPA LOSADA

Toneladas de manzana de A Mariña lucense y del norte gallego se venden para la comunidad asturiana, y también se benefician de este reconocimiento

04 dic 2024 . Actualizado a las 22:04 h.

La popular sidra asturiana ha sido declarada este miércoles Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El presidente del Principado, Adrián Barbón, se felicita y felicita al sector y espera que este reconocimiento, decía, suponga un empujón. En el Occidente asturiano las sidrerías lo celebraron por todo lo alto; también en A Mariña Oriental, en el límite con Asturias. En A Mariña lucense y también en el Ortegal se venden toneladas de manzanas "de sidra" para la comunidad asturiana. Uno de los principales productores es F. Galdo, de Viveiro, que las cultiva en el valle de Naseiro; ellos también se ven beneficiados.

La sidra se ha convertido en una seña de identidad que representa a Asturias en todo el mundo y en torno a la que desde hace siglos se han generado unas prácticas sociales, rituales, tradiciones y eventos que se transmiten de generación en generación y que han conformado toda una cultura única que ha sido capaz de sobrevivir a los embates de la sociedad de consumo.

Esta cultura, asociada a paisajes, oficios, música y, sobre todo, al tradicional escanciado, es desde este miércoles Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Esta era una de las 58 candidaturas sobre las que este miércoles se tenía que pronunciar desde Paraguay el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, la única que en esta ocasión se defendía en solitario desde España y con la que se culminan nueve años de trabajos preparatorios.

Asturias registra el mayor consumo de sidra por persona del mundo y su gente mantiene tal grado de identificación con esta bebida que hace que toda la cultura y tradiciones que lleva asociadas desde hace siglos se mantengan vivas y no hayan sucumbido frente a una sociedad de consumo que arrasa con muchos productos tradicionales. (En la imagen, producción de manzana en el valle de Naseiro, en Viveiro).