Más de la mitad de los beneficiados por la reducción de jornada se concentran en el comercio, la industria, la hostelería y la construcción
05 feb 2025 . Actualizado a las 19:10 h.Aún le queda por delante una larga (e incierta) tramitación parlamentaria, que puede hacer descarrilar la medida o alterar alguno de sus elementos claves, pero de prosperar en los términos en los que salió ayer del Consejo de Ministros el anteproyecto de ley para la reducción de jornada beneficiaría, según los cálculos del Ministerio de Trabajo, a unos 12,5 millones de asalariados, entre ellos a 208.000 asturianos.
Los datos, extrapolados de la encuesta de población activa, indican que en la comunidad 208.000 trabajadores por cuenta ajena tienen actualmente una jornada laboral que supera las 37,5 horas semanales, por lo que en el momento en que entre en vigor la norma verán recortados sus horarios o ampliado su período de vacaciones. Y es que el Estatuto de los Trabajadores establece que la duración máxima de la jornada laboral debe medirse en cómputo anual, por lo que tanto las 40 horas actuales como las futuras 37,5 son un promedio, pero los convenios o los acuerdos bipartitos entre empresa y trabajadores pueden regular una distribución irregular de la jornada, que también puede darse de manera unilateral por parte del empresario con un límite del 10 % de la jornada anual.
¿Qué quiere esto decir? Pues que un trabajador que actualmente tenga un horario de 40 horas semanales de lunes a viernes no tendrá por qué ver recortada su jornada diaria en media hora, sino que la empresa puede optar por seguir haciendo turnos de ocho horas diarias y, a cambio, conceder al trabajador más vacaciones, con hasta 14 días más de descanso al año. También se podría optar por fórmulas intermedias, que mezclen la concesión de más días de vacaciones con una rebaja parcial de la jornada.
48 minutos semanales de media
En el caso de que la reducción se aplicase en la jornada diaria, la rebaja media sería de 48 minutos semanales, el equivalente a un recorte del tiempo de trabajo del 2,1 %, aunque la horquilla de ajuste sería muy amplia, desde aquellos sectores como el financiero, el asegurador o el educativo, donde el promedio ya está por debajo de las 37,5 horas semanales, hasta la agricultura y la ganadería, el comercio, la información o la hostelería, actividades en las que el ajuste de jornada semanal superaría el 4 % (con un máximo del 4,7 % en promedio en el caso de bares y restaurantes).
Sin embargo, si se atiende al número de trabajadores afectados, no es la hostelería el sector donde más impacto tendrá la reducción de jornada, con 1,4 millones de asalariados beneficiados, superado por el comercio, con 2,43 millones y la industria manufacturera, con algo más de dos millones. Estos tres sectores, junto con la construcción, con otro millón de asalariados que verán reducido su tiempo de trabajo, suman más de la mitad de los afectados, un 55 %.
Sobre el impacto económico de esta medida, Trabajo lo minimiza argumentando que los márgenes de los tres sectores más afectados han crecido por encima de la media, con un alza del 39 % en el comercio en los últimos quince años, del 89 % en el sector primario y del 117,3 % en la hostelería.
Remarcan también desde el Gobierno que desde la aprobación de la actual jornada de 40 horas semanales en 1983 la productividad real por hora trabajada ha aumentado en el país un 53 %, mientras que los salarios reales solo han repuntado un 22 %.