Factoría F5, la escuela digital solidaria que cumple un lustro en Asturias

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Rebeca Rodríguez, Responsable de F5 en Asturias
Rebeca Rodríguez, Responsable de F5 en Asturias

Esta asociación sin ánimo de lucro dedicada a la formación tecnológica inclusiva celebra su quinto aniversario en la región inaugurando una nueva sede en Gijón. Rebeca Rodríguez, responsable de Factoría F5 en Asturias, pone en valor la labor de la entidad frente a la brecha digital de género y en los entornos rurales

26 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Factoría F5, asociación sin ánimo de lucro dedicada a la formación tecnológica inclusiva, celebra su quinto aniversario en Asturias con la inauguración de sus nuevas instalaciones en Gijón, el próximo jueves 27 de febrero, en la calle María Josefa. Esta entidad construye la primera red de escuelas digitales solidarias, inclusivas y gratuitas en España, dedicadas a ofrecer oportunidades a personas en situación de vulnerabilidad en el mundo de la programación y del desarrollo web, así como a reducir la brecha digital y a luchar contra la despoblación en diferentes territorios.

Presente en Asturias, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, Factoría F5 inició su trayectoria en 2018 en Barcelona y, desde ese momento ha formado a un total de 1.920 personas en España, de las cuales el 57% eran mujeres, alcanzando una tasa de éxito del 79% e impactando positivamente en la reducción de la brecha digital de género.

Este centro ofrece programas de formación gratuitos en las competencias digitales más demandadas por el mercado, como son programación, inteligencia artificial, cloud computing o ciberseguridad. Su metodología de enseñanza se basa en un enfoque inmersivo y activo, donde la práctica prevalece sobre la teoría y su modelo de formación se basa en la metodología internacional Simplon.co, presente en más de 15 países y de la que Factoría F5 es su principal socio en España, centrada en el aprendizaje práctico e intensivo mediante proyectos colaborativos que recrean el ambiente laboral del sector tecnológico.

Lucha contra la brecha digital

Rebeca Rodríguez, responsable de Factoría F5 en Asturias, explica que en estos cinco años «se ha acogido su propuesta muy positivamente por todos los agentes que hacen posible que desarrollemos nuestro trabajo». En este sentido, comenta que, «desde 2018, Factoría F5 tiene un 79% de éxito en inserción profesional en el sector tecnológico».

Y es que «las empresas necesitan estos perfiles y estamos dando respuesta a estas necesidades». Rebeca Rodríguez pone en valor la colaboración de la entidad con las administraciones públicas, las empresas y las entidades sociales con las que trabajan conjuntamente «para dar respuesta a las personas que están en una situación de dificultad». Asimismo, pone de manifiesto que «el 58 57% de las personas que participan en los programas son mujeres». La responsable de Factoría F5 en el Principado comenta que «desde hace dos años ya se han formando más de 100 personas al año en Asturias» y, en este sentido, «en España, desde 2018, se ha formado a más de 1.900 personas».

Esta profesional destaca que, al igual que «la sociedad es diversa y las empresas son y deben ser diversas», los grupos formativos de la entidad «son totalmente heterogéneos». «Nuestros equipos pedagógicos son personas desarrolladoras que saben cómo funcionan y trabajan las empresas en sus proyectos», asevera.

«Eso lo llevamos al entorno educativo, en el sentido de que son proyectos reales, casi desde el primer momento», añade. Rebeca Rodríguez se muestra orgullosa de los proyectos estratégicos de Factoría F5 liderados desde Asturias, como Rural Camp, orientado a llevar oportunidades a zonas rurales que normalmente no las tienen, o Fem Coders, especialmente necesario «porque solamente el 25% de las personas que trabajaban en empresas tecnológicas son mujeres».

«Ya hemos lanzado la IA School en Madrid, con cuatro promociones, y en el momento en el que en Asturias haya necesidad de perfiles junior en inteligencia artificial estamos en disposición de poder lanzar una promoción», apunta.

Considera que es especialmente ilusionante la apertura de su nueva sede en Gijón, en «un barrio intercultural, con muchísima población» y en el que ya han establecido «relación con entidades de la zona, porque no solamente tenemos esa visión autonómica, estatal, sino también de llevar lo que hacemos a donde estamos».

Un puente entre el mundo social y el sector tecnológico

El equipo de Factoría F5 está compuesto por profesionales multidisciplinares que combinan el conocimiento tecnológico con una misión social. La asociación trabaja en colaboración con empresas del sector, adaptando sus programas de formación a las necesidades técnicas del mercado. Un ejemplo es la empresa Capgemini, uno de sus socios, que en 2025 apoyará la quinta formación de Factoría F5 en Asturias.

Anaïs Rodríguez, es una de las formadoras de Factoría F5. «Estudié informática, estuve unos años dedicándome a la educación y luego tuve una empresa propia», explica. Explica que, «a raíz de la pandemia», retomó la informática ya que «había que reciclarse», por lo que cursó un máster de inteligencia artificial. Sin embargo, esta profesional echaba en falta «una formación que fuera mucho más práctica y que me expusiera un poco al reto que iba a encontrar al comenzar a trabajar en el sector tecnológico como desarrolladora».

Anaís Rodríguez, formadora de F5
Anaís Rodríguez, formadora de F5

Ahí entra Factoría F5, que se asienta en «una pedagogía activa, basada en proyectos». El objetivo es que el alumno, cuando llegue a la empresa, «ya se haya expuesto a esa forma de trabajar y a tener que resolver retos diarios». A falta de un término mejor es «lanzar al vacío» al alumno, pese a que en las empresas del sector tecnológico «existen peldañitos».

La oferta formativa de esta entidad se asienta en áreas como el desarrollo web full stack (apariencia visual y desarrollo) y frontend, inteligencia artificial, tecnologías inmersivas, ciberseguridad, cloud AWS re/Start.

Anaïs Rodríguez insiste en que en este segmento de actividad «tienes que tener una capacidad resolutiva constante, exponerte a retos y a cosas que desconoces». En lo que respecta al perfil de los alumnos, esta formadora comenta que Factoría F5 es una escuela «totalmente inclusiva», y, desde su experiencia, «es el lugar donde hay más diversidad de personas y de perfiles» de todos en los que ha trabajado.

Y es que, a su juicio, el perfil del desarrollador «no tiene que ser el típico que todo el mundo tiene en mente, de una persona que viene de matemáticas y de ciencias». En este sentido, «hay gente que tiene una lógica maravillosa viniendo de, por ejemplo, el ámbito de la filosofía, y es uno de los campos que ahora mismo con la inteligencia artificial se está integrando mucho más». «Todos podemos aportar una visión», concluye.

Un segmento de actividad con mayor estabilidad

Jesús Enjamio Bárcena, coder alumno de Factoría F5, explica que su trayectoria laboral más reciente le ha llevado por el terreno del trabajo social. Hasta hace relativamente poco tiempo se desempeñaba «en un recurso con una asociación de Gijón que trabaja con jóvenes de 16 a 25 años en varios proyectos». En este sentido, se centraban en «esa parte de transición a la vida adulta», por lo que tenían que «buscar formaciones o centros de formación alternativos para que estos jóvenes pudieran entrar».

Instalaciones de F5
Instalaciones de F5

En esta línea, recuerda que «había por allí alguno que le interesaba la informática, y buscando me encontré con Factoría F5». Una vez que concluyó su trabajo se despertó en él un interés que siempre había existido de manera latente por «la programación», por lo que estuvo haciendo varios cursos por su cuenta.

«El 22 de noviembre» de 2024 Jesús Enjamio Bárcena ha comenzado su formación con Factoría F5 en Asturias. Le ha llamado especialmente la atención el componente de «trabajo en equipo» y la dimensión «multidisciplinar» de los proyectos, «porque hay una parte del equipo que hace una cosa, por ejemplo que se dedica al front end, otra se dedica al back end, otro a los test...»

En este sentido, cree que «la programación no deja de ser es un lenguaje, es como el que aprende alemán... pues en este caso aprendes JavaScript, Python...». Su objetivo fundamental con esta formación pasa por «ganar experiencia, porque el trabajo social me gusta y siempre fue lo que me gustó, pero yo creo que en esta profesión hay una parte de estabilidad laboral más fácil de encontrar».