Partos en Asturias: ¿Realmente son tan respetuosos como dicen las estadísticas?

Jose Coto OVIEDO

ASTURIAS

Una mujer embarazada mira una ecografía en una imagen de archivo
Una mujer embarazada mira una ecografía en una imagen de archivo AsiaVision

La Asociación Amamantar critica la falta de mejoras reales en la atención materno-infantil y pide mayor participación en las decisiones sanitarias

19 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La atención al parto en Asturias sigue generando controversia. Según los datos del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) correspondientes a 2024, más del 80% de los partos se realizan sin instrumental. Sin embargo, la Asociación de Mujeres de Apoyo a la Lactancia «Amamantar» cuestiona la interpretación de estas cifras y denuncia que el intervencionismo sigue siendo excesivo en los paritorios asturianos. Entre sus críticas, señalan que el 20% de los partos son instrumentales, otro 20% se resuelven por cesárea y que los procedimientos como la episiotomía y la inducción al parto siguen usándose de manera frecuente.

La asociación señala que el dato que destaca el Principado se centra en que «más de un 80% de los partos se realizan sin instrumental en Asturias». No obstante, según Amamantar, este enfoque oculta aspectos clave de la atención materna. «Si analizamos los datos en profundidad, vemos que hay un 20% de partos instrumentales (con fórceps o ventosa) y un 20% de cesáreas. En consecuencia, solo el 60% de los partos son vaginales, y de ellos, un 13% incluyen episiotomía», explican.

Además, la asociación destaca que no se están contabilizando las episiotomías realizadas en partos considerados «con complicaciones», lo que podría ocultar lo que consideran una realidad aún más preocupante.

Intervencionismo y violencia obstétrica

Uno de los aspectos que más preocupa a Amamantar es la alta tasa de inducciones al parto en Asturias, que ronda el 40%. «Nos encontramos con un porcentaje ínfimo de mujeres que tienen un parto normal y sin intervención», advierten. Además, señalan que la promoción de la nueva «Guía de Embarazo, Nacimiento y Puerperio» no refleja los cambios necesarios para garantizar una atención respetuosa. 

La organización también denuncia que la violencia obstétrica sigue siendo un problema estructural en los paritorios asturianos y en todo el país. «Hay violencia verbal, coacciones, amenazas de inducción sin razones de peso, separaciones innecesarias de madres y bebés, restricciones a la movilidad y a la ingesta de líquidos y sólidos durante el parto, además de ataduras en cesáreas», alertan.

«Sería muy interesante conocer el porcentaje de mujeres con depresión posparto, síndrome de estrés postraumático, problemas en el suelo pélvico, incontinencia, dolor en las relaciones sexuales con penetración, …; y de bebés ingresados en la unidad neonatal, con daños producidos por el parto, en relación a este exceso de intervencionismo actual en la atención al parto», sostiene el colectivo.

Eso sí, desde Amamantar reconocen que «todas estas críticas probablemente no sean generalizables, habría que conocer las cifras de cada hospital, hay profesionales que como nosotras aspiran a mejora ese exceso de intervencionismo y dan lugar a la atención normal de los nacimientos».

Críticas a la aplicación del método piel con piel y lactancia materna

Amamantar también pone en cuestión la celebración del dato que indica que un 66% de los bebés realizaron el «método piel con piel» tras el nacimiento. «El cuerpo de la madre es el lugar natural del bebé al nacer. Es inaceptable que no sean más del 90% los que lo practiquen, salvo en casos de riesgo real para la vida del neonato», sostienen.

En cuanto a la lactancia materna, solo un 60% de las mujeres salen del hospital ofreciendo lactancia exclusiva. «Estos datos reflejan una atención deficiente, con información contradictoria y desatención de las dificultades y el dolor, lo que provoca un alto abandono en las primeras semanas», afirman.

Desde la asociación reclaman «más autocrítica, mejoras reales y menos palmaditas en la espalda». Asimismo, exigen estar presentes en los órganos de decisión sobre la estrategia de salud de la mujer: «Nosotras parimos, nosotras decidimos», concluyen.