Katia Oceransky, madre soltera por elección: «Volvería a repetir. Ser madre así ha sido una gozada, aunque suponga mucha responsabilidad»
ASTURIAS
Con una hija de 15 años, esta ovetense reivindica a la sociedad apertura de miras para con las familias «monomarentales»: «hay que abrir la mente y dar cabida a que una madre decida, porque aún hay personas a las que no les cabe en la cabeza que la figura paterna no existe»
03 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La historia como madre soltera por elección de Katia Oceransky es una de esas historias que estadísticamente llevan a confusión. Y es que, si bien se la considera como familia monoparental divorciada, lo cierto es que su divorcio fue anterior al embarazo y, por tanto, ella se considera madre soltera por elección porque decidió «ser madre». «Yo siempre quise ser madre», confiesa al relatar cómo ha sido apostar por la maternidad en solitario.
Katia es la madre de Noa, una joven de 15 años que se convirtió en el centro de su vida desde que nació y sobre la que han girado sus decisiones vitales tratando «de que creciera en una situación de normalidad»: por ella decidió en un momento dado irse a un pueblo con playa del sur de España y para que ella pudiera estar y disfrutar más de la familia, como sus abuelos, decidió regresar a Oviedo. A su entender, ejercer la maternidad como única progenitora ha tenido para ella una serie de ventajas en determinadas cuestiones que con pareja considera que «igual hubieran sido más difícil sostener»: «yo hice una crianza con apego y respetuosa, con mucho tiempo de lactancia materna. Ahora conozco casos de madres que reconocen que les va mal con su pareja por dar espacio a la criatura», traslada esta madre oventense.
La experiencia de vida de ser madre en solitario tampoco la pinta exclusivamente de rosa: «también hay inconvenientes, porque a veces te falta tiempo o te falta el dinero, porque solo entra un salario en casa». De hecho, apunta que un porcentaje importante de las familias que están en el umbral de la pobreza son familias monoparentales por la brecha salarial que hay en el ámbito laboral. Katia dice que ella tuvo «la suerte de poder escoger trabajar desde casa» y así consiguió «sacar la crianza adelante»: «te comes toda la responsabilidad de todas las decisiones. Tienes que saber y decidir sobre todo», comenta la misma, que poniendo estos años de maternidad en solitario en la balanza saca en conclusión que «volvería a repetir. Ser madre así, ha sido una gozada, aunque suponga mucha responsabilidad». Y no obvia algunas angustias que la asaltan de cuando en cuando: «nosotras nos gastamos mucho dinero en seguros de vida. En mi caso, porque si falto yo, falta todo».
Katia Oceransky es una de las mamás que forma parte de la Asociación Madres Solteras por Elección de Asturias. También forma parte de la Fundación Isadora Duncan y fue impulsora de la organización Loco Matrifoco. «Toda esta red es porque necesitamos que se nos entienda», manifiesta Katia que, no obstante, rechaza «ese retrato de madre sufridora y madre coraje» en el que a veces se las tiende a situar. Como decía anteriormente, uno de sus objetivos ha sido que su hija Noa «creciera en una situación de normalidad» y para ella una muestra de que lo está consiguiendo es que «por ahora no expresa ninguna preocupación».
Situaciones ofensivas
Más le preocupan a ella situaciones que ha tenido que afrontar en estos 15 años por falta de entendimiento por parte de la sociedad de que es una familia «monomarental», como le gusta denominarse, formada por una madre con una hija: «me pasó dos veces estar en situaciones que me resultaron muy ofensivas. Una fue, por ejemplo, cuando fui a renovar el pasaporte de mi hija y en la oficina una persona me preguntó si la niña no tenía padre y en tono despectivo me dijo que si era del espíritu santo», relata Katia, que añade que «hay personas que te admiran, otras a las que les das pena y otras que te tratan con normalidad».
Así, esta ovetense que eligió ser madre soltera reivindica a la sociedad apertura de miras para con las familias «monomarentales», una figura que no considera ninguna novedad, ya que recuerda a tantas y tantas mujeres que han criado y crían solas por las circunstancias de la vida, como las mujeres de los pescadores o los trashumantes, entre otras. En lo que respecta a las madres solteras por elección, destaca que «son una parte importante de la sociedad» y por eso incide en que «hay que abrir la mente y dar cabida a que una madre decida, porque aún hay personas a las que no les cabe en la cabeza que la figura paterna no existe». Y va más allá: «y también falta transformar el vocabulario», razón por la cual prefiere llamar a la suya «familia monomarental», algo que lleva «con orgullo».
Entre sus reivindicaciones también está que los hijos e hijas de familias monoparentales tengan los mismo derechos y oportunidades que los de cualquier otra familia, y no habla solo del ámbito económico, en el que asimismo habría que poner el foco, sino de abordar una mejora en la conciliación familiar. Katia señala que su hija es «mi prioridad en la gestión de mi tiempo» y que cuando ha pedido ayuda para su cuidado ha sido casi siempre por cuestiones laborales. «No pido ayuda con soltura a mi familia para dejarles a mi hija y salir», traslada Katia, que reconoce que las madres solteras por elección tienen «un nivel de exigencia con nosotras mismas» que también deben trabajar.