Adrián Pumares: «No hay trasfondo electoral en el pacto con el PP»

ASTURIAS

 El secretario general de Foro Asturias y candidato en las pasadas elecciones autonómicas, Adrián Pumares,
El secretario general de Foro Asturias y candidato en las pasadas elecciones autonómicas, Adrián Pumares, J.L.Cereijido | EFE

El secretario general de Foro hace balance de sus alianzas y exige más responsabilides políticas en la investigación del accidente de Zarréu

03 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Adrián Pumares mantuvo la presencia de Foro en la Junta General con su escaño y tuvo que asumir después, como la otra pata de la supervivencia política del partido, un acuerdo de gobierno en Gijón con el PP y también Vox, pese a haber sido él víctima de una campaña en vallas contra su persona por parte del partido. Ahora ha firmado un acuerdo con los populares de Álvaro Queipo en la Junta General que apunta a una gran reconciliación de la derecha asturiana y que los grupos de izquierda ven como una absorción. Con implicaciones electorales.

--¿Hay alguna chispa en la legislatura que le llevara a este acuerdo? ¿Influyó la relación que tienen en Gijón?

--No, fue la constatación de un hecho que es la coincidencia en una mayoría de votaciones en la Junta General y una coincidencia en la mayoría de planteamientos. Y también la consideración de que si había alguna discrepancia, se podría pulir en el trámite previo. Todo esto nos abrió la posibilidad de poner en marcha este acuerdo parlamentario. Eso se suma a algo más y es el empeño de 23 diputados, que sustentan al gobierno, por rechazar cualquier iniciativa que lleve la oposición independiente de que sea buena o mala, mejor o peor. Frente a eso, consideramos que lo más sensato era ese acuerdo parlamentario, y que es fruto además también de que es lo que nos piden en la calle. Al final ese acuerdo parlamentario busca hacer normal en la junta lo que es normal en la calle, lo que nos reclaman con insistencia en la calle: «por favor, pónganse ustedes de acuerdo y hagan una oposición conjunta».

--¿Qué es distinto ahora para que no se hubiera podido llegar antes ese acuerdo?

--Un acuerdo así no se hace la noche a la mañana, fue algo que fuimos constatando desde el principio de esta legislatura. También es verdad que, seguramente se apreció esa coincidencia con mayor intensidad desde la renuncia y el abandono de Diego Canga pero no surge de un día para otro. Más allá del acuerdo es que constatamos que hay una amplia capacidad de entendimiento, y que si puede haber discrepancias, esas discrepancias en la mayoría de ocasiones son fácilmente solucionables.

--¿Este acuerdo parlamentario se puede traducir más adelante en una alianza electoral?

--No hay trasfondo electoral en este acuerdo. Soy consciente de que hay una persona, que es Adrián Barbón, que está permanentemente pensando en las elecciones. Que de hecho, en una entrevista reciente, con cinco muertos en un accidente y con la situación que tiene en el área de Industria y en la Dirección General de Minas, se puso a hablar de encuestas. Él está centrado en eso; nosotros, o yo por lo menos, no estoy en eso. Yo estoy en buscar fórmulas conjuntas de hacer oposición y mejorar las iniciativas que podamos traer al parlamento.

--Pero es una pregunta lógica; ahora hay un proceso de unión o de reunión en la derechas asturiana tras muchas décadas de desencuentros.

--Sí, pero el acuerdo no trasciende lo parlamentario. Es importante porque vamos a ver qué nos puede unir, qué cosas tenemos en común y vamos a anteponer eso a la discrepancia o la diferencia. Pero repito, es un acuerdo de ámbito parlamentario y no trasciende a la Junta General.

--Dentro de ese acuerdo parlamentario, ¿considera que uno de sus primeros éxitos es la Comisión de Investigación del accidente de Cerredo?

--Yo creo que nadie en la calle entiende que el PSOE e Izquierda Unida se hayan opuesto con tanto ahínco a la comisión de investigación. Los partidos que forman parte del gobierno pretendieron hacer de esa comisión de investigación un choque partidista, una política de bloques, por la que si tú eres izquierda tienes que estar en contra de la comisión de investigación y si tú eres de centro derecha o de derechas, tienes que estar a favor de la comisión de investigación. Afortunadamente eso se rompió. Ese argumento se cayó, no solamente por el voto de Covadonga Tomé, sino también porque hubo agrupaciones locales de los partidos de izquierda que alzaron la voz.  Esa política de frentista se rompió y yo creo que eso es una buena noticia, que la Junta General vaya a investigar con todo el rigor lo que pasó en Zarréu pero también lo que está pasando en la Dirección General de Minas donde estamos conociendo noticias que ponen los pelos de punta.

--¿Qué es lo que nos puede aportar la  Comisión de Investigación en el Parlamento? Hay una investigación judicial que es la que realmente va a determinar lo que haya ocurrido. Y el Gobierno dice que ha puesto en marcha una inspección de servicios.

--Bueno, en el año 2022 hubo un accidente en esa misma mina donde falleció una persona y otra perdió una pierna. La justicia determinó entonces que allí había extracción ilegal de carbón. Y lo que hizo el Gobierno del Principado, lo que hizo el Gobierno de Barbón, con una directora general de minas que posteriormente fue nombrada consejera y posteriormente dimitió, fue dar una autorización de actividad a los mismos empresarios que una sentencia judicial decía que estaban sacando carbón de manera ilegal, los mismos pero con otro nombre. Los mismos. La inspección general de servicios, que no es ni mucho menos un órgano independiente, el gobierno de Barbón la escucha cuando le da la gana y cuando no, no la escucha. Recientemente tuvimos una comparecencia en la Junta General de la Inspección General de Servicios referente a la protección de datos y Barbón hizo absolutamente caso omiso a sus recomendaciones. No se puede pretender hacernos creer que la autoridad de seguridad minera es también sustitutoria de una comisión de investigación. Los partidos del gobierno se oponen a la comisión por temor a lo que podamos descubrir, fundamentalmente en el entorno de Belarmina Díaz. Cuando tuvo lugar el accidente de Nicolasa, todos los partidos por unanimidad al día siguiente acordaron poner en marcha una comisión de investigación. Porque es lo normal, lo que hay que hacer.

--Entiendo que las circunstancias ilegales las van a determinar los tribunales y a Belarmina Díaz se le pueden exigir además las políticas pero ¿por qué no es suficiente la la dimisión?

--No, en absoluto es suficiente porque hay que ver cómo actuó estando en la Dirección General de Minas, antes de ser consejera. Está constatado que el hermano de Belarmina Díaz, siendo ella directora general de minería, cobraba comisiones de empresas mineras. Eso está constatado. Ha dimitido, por cierto, entre loas de Adrián Barbón, que no sé muy bien por qué motivo la sigue defendiendo. Pero la pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿sabían Adrián Barbón, sabían Enrique Fernández hoy presidente de Hunosa y Nieves Roqueñí hoy presidenta de la autoridad portuaria que esto estaba pasando?, ¿dónde está el límite del gobierno? ¿Es normal que la familia de un consejero o de una consejera de un director general o de una o de una directora general cobre comisiones de empresas relativas a su sector? Porque si es habitual y si va a ser la tónica habitual en este gobierno, a mí me gustaría saberlo. Teniendo en cuenta que los superiores de Belarmina Díaz eran Enrique Fernández y Nieves Roqueñí bajo ningún concepto se puede asumir que las responsabilidades políticas acaban con la dimisión de la consejera.  

--Por lo que veo parece improbable que entre a participar otra vez en la geometría variable parlamentaria de Barbón.

--Es que el que aniquiló absolutamente cualquier posibilidad de geometría variable fue el propio Barbón. Fue el propio Barbón, rechazando de plano cualquier propuesta que pudiésemos realizar desde Foro y pongo un ejemplo. Después de anunciar yo el voto en contra de los presupuestos sin haber presentado, por cierto, enmienda a la totalidad y por tanto agotando la negociación hasta el último momento, hubo una votación de una enmienda que presentó el gobierno por un error, por un error garrafal, que cometió el consejero de Hacienda, en una cuestión fiscal del impuesto de sucesiones. Izquierda Unida anunció, después de humillar al consejero, que iba a votar a favor de esa enmienda, pero luego que de quien dependía esa votación era de mí, era de Foro. Y desde el primer momento, y sin humillar a nadie, dije que iba a votar a favor de esa enmienda porque me parecía que tenía todo el sentido, que era una corrección, que había que corregir un error que había cometido el el consejero que, por tanto, yo iba a votar a favor. En paralelo, el PSOE pacta con Izquierda Unida a cambio del voto favorable una reforma del sistema tributario que no sabemos todavía en qué consiste. Quiero decir, cuando tú vas a votar a favor de una enmienda, lo elegante cuanto menos es decir a la persona que va a votar y a la que estás pidiendo el voto favorable, que sepas que yo tengo un acuerdo en este caso con convocatoria por Asturias para una reforma que va a consistir en esto, esto y esto. A mí no se me comunicó. Me parece una forma un poco peculiar de cuidar la aritmética variable.

--Como secretario general del partido, después de una refundación que es también una emancipación sobre la figura de Francisco Álvarez Cascos, al que llegan a denunciar a los tribunales ¿cómo afronta que la sentencia al final le absolviera?

--Lo que es ético no siempre coincide con lo que es legal. Lo que acredita la sentencia es que Foro Asturias tenía razón en la denuncia que hizo, es decir, los gastos que Foro Asturias dijo que se habían cometido, pues efectivamente se cometieron. Lo que dice el juez es que eso no es un delito. Uno de los argumentos que utilizó Francisco Álvarez Cascos y su defensa y sus testigos es que ellos habían acordado en una sidrería que Cascos venía a ganar lo mismo que ganaba fuera de la política. Alrededor no sé cuánto era, según se citó en el juicio, alrededor de 100.000 euros, ¿no? ¿Cómo se pensaba hacer eso? Un presidente del Principado tiene un sueldo que está en los presupuestos y no puede cobrar más que eso. Cobrar un sobresueldo sería ilegal. Por tanto, no entiendo muy bien cómo se iba a pagar eso y la sentencia tampoco lo acredita. Y en relación a la sede de Madrid, si uno lee y escucha lo que dijeron los testigos, no tienen muy claro si es una sede, si no es una sede, si es un despacho. Se dice que se utilizó para las campañas de las europeas, por ejemplo, y el propio el propio candidato, Salvador Jiménez, dice que él no tenía constancia de que existiese esa sede.

--¿Y ese camino judicial ya se se terminó para ustedes? 

--Nosotros dijimos que no íbamos a recurrir la sentencia. Luego lo hizo el fiscal y entonces nosotros nos adherimos a su recurso porque creemos que está bien planteado. 

--Es un hecho, yo creo que es fundamental para Foro recuperar el gobierno de Gijón. Pero es un acuerdo que tiene muchas tiene catacumbas y muchas aristas cuando cuando se hace. ¿Cómo lo vivió usted? Se lo pregunto como secretario general del partido y por su experiencia personal en el caso de de las vallas también. 

--Al final a nadie le apetecía tener que pactar con Vox, pero al final la aritmética era la que la que era. A los partidos de izquierda se les llena la boca de «hay que evitar que Vox entre en los gobiernos» pero hay que hacer algo. La izquierda se negó a respaldar el acuerdo de Foro y PP y les dijo «tienes que entenderte sí o sí con Vox». Yo creo que eso también al final es una, si se me permite, una dejación por parte de la izquierda. En relación a la salida de Vox del gobierno de Gijón tengo que reconocer que no me sorprendió. Vox es un partido que yo no sé si quiere gobernar, creo sinceramente que no, pero desde luego no sabe gobernar ni sabe gestionar. Y lo ha demostrado en todos los sitios, no solamente en Gijón han salido de los gobiernos de comunidades y de ayuntamientos.

--Y lo que lo que termina rompiendo ese gobierno son unos planes sobre el festival de cine.

--Bueno, en realidad lo que termina rompiendo ese gobierno es una politización del festival de cine que además viene de Madrid. Y ante eso la alcaldesa y además a mí me parece que con muy buen criterio dice: Oiga, miren, yo no voy a montar aquí un circo. Gijón no va a ser un banco de pruebas ni un campo ideológico donde Vox quiera hacer sus historietas. Es decir, a mí evidentemente el pacto con Vox me incomodó enormemente, pero creo que la ciudadanía de Gijón apostó de forma muy clara por un cambio y Carmen dijo, yo tengo que atender a esto que me reclama la ciudadanía y eso vale más que mi palabra. Así lo dijo ella en numerosas entrevistas. Luego lo que vino después es lo que se tiene que hacer, es decir, a Vox se le dio la oportunidad de entrar en un gobierno. Se les da la oportunidad de gestionar y son un auténtico desastre, por tanto lo que hay que hacer es inmediatamente echarles del gobierno.

--¿No saltaron las alarmas cuando unas de las primeras declaraciones que hicieron los ediles de Vox al entrar en el gobierno fue la de que no querían canciones en asturiano en las actuaciones de música en Gijón?

--No porque yo tenía perfectamente claro que no iba a ser así. Yo hablo con Carmen todos los días y tenía perfectamente claro que eso que decía Vox era un sinsentido y que no se iba a hacer. Dije que además era ilegal, no se puede vetar a artistas en función de la lengua en la que canten. Foro Asturias recuperó el Festival Arco Atlántico; se nos puede criticar por muchas cosas, pero no por la gestión cultural que hacemos allí donde gobernamos, en este caso concreto en Gijón, que es la ciudad más poblada de Asturias, porque creo sinceramente que estamos a la altura y que la defensa de la cultura asturiana está fuera de toda duda.