El empresariado plantea crear un frente atlántico ante el poder del mediterráneo
ASTURIAS
Alerta del desequilibrio y de las distintas velocidades de ambas áreas
12 may 2025 . Actualizado a las 22:24 h.El noroeste español ha crecido en población en lo que va de siglo un 0,1 % y el mediterráneo, en más de un 25 %. El número de extranjeros representa el doble en el censo del sureste de lo que lo es en la esquina contraria. El PIB anual y el industrial rondan el doble en la misma comparativa, desequilibrio que también ocurre en la inversión de obra pública, siempre con el eje mediterráneo por delante.
«La economía está yendo en el noroeste a una velocidad y en el corredor mediterráneo a otra mucho más rápida», valora Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo. «Hemos cedido peso político por haber perdido población, y eso se traduce, de entrada, en contar con menos diputados, lo que a su vez supone perder impacto», considera el representante cameral asturiano para dar especial importancia a que desde el inicio de la democracia las cinco comunidades del noroeste hayan bajado en 21 escaños en el Congreso y las otras cinco mediterráneas hayan crecido en 15.
Ante esa menor velocidad, Paniceres cree que el noroeste debe plantearse crear un frente territorial y de alianzas de mayor dimensión, que abarque desde el norte de Portugal al sur de Francia. «Los problemas de este arco atlántico son compartidos: envejecimiento poblacional, dispersión, situación de la industria... y, en el caso español, un añadido con la financiación autonómica que puede provocar un hachazo muy grande para la sostenibilidad de nuestros servicios públicos», avisa. El presidente de la Cámara de Oviedo está convencido de que con «una macrorregión atlántica se podría alzar la voz y alcanzar un resultado mayor, porque lo conseguido por la alianza del noroeste, poco, ¿no? Nos falta potencia».
Cultura empresarial
Un diagnóstico similar hace el presidente de la Federación Leonesa de Empresarios, Juan María Vallejo. «La verdad es que las velocidades de ambas zonas son diferentes. En el mediterráneo se juntan muchas ventajas respecto al noroeste: una cultura empresarial potente, empresas muy fuertes y un medio costa más nutrido que el rural, frente a una atomización que hace que solo en Castilla y León haya más de 2.200 municipios», compara. Para el líder de la patronal leonesa, el noroeste conforma un arco de menor atracción, «por lo que no queda más opción que cambiar nuestro modelo de reivindicación, que el empresariado deje de llorar y plantee una visión positiva de nuestras posibilidades», reclama Vallejo. «Hay que buscar soluciones al futuro, no pegas al pasado», acuña. El presidente de la patronal leonesa pone el ojo en ofrecer el noroeste conjuntamente como un polo de atracción frente «al agobio y la colmatación» que se sufren en el mediterráneo para un paso tan vital como lograr vivienda. «Es una tensión que aquí no se da en igual medida y que, sumada a las posibilidades de desarrollo industrial de nuestra tierra, tienen que convertirse en objeto de una mayor visualización», estima Juan María Vallejo. Eso sí, reclama del Gobierno la concesión de una fiscalidad acorde con el carácter periférico del noroeste y el mayor coste en su producción y distribución por su distancia al centro de la Península y al resto de Europa.
Penalización política
«En Galicia se están haciendo cosas en el ámbito de las infraestructuras por parte del Gobierno central, pero yo veo que hay menos agilidad que en otros sitios», denuncia Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia. Como el ovetense Paniceres, asevera que el corredor ferroviario del noroeste va «a una velocidad evidente mucho más lenta que el del mediterráneo», el representante de la patronal gallega apunta a cuestiones políticas para intuir un trato menos favorable para el noroeste de parte del Ejecutivo central. «Y ahora tenemos que estar ojo avizor para que no se desplacen presupuestos para otros fines de los que estaban destinados», dice al hilo del aumento del gasto en defensa, los efectos de la dana o el precio de las negociaciones que sigue el Gobierno para lograr apoyos parlamentarios. «Para el mediterráneo todo se agiliza, los proyectos fluyen más rápido», dice Vieites, que acaba por pedir también una alianza en el noroeste más estrecha. «En el mediterráneo van todos a una. Cuando se diseña un proyecto, todos apuestan por él sin matices. Aquí no, sin salir de Galicia afloran disparidades que eternizan las propuestas y la realización de infraestructuras. Son todo pegas, y eso nos penaliza y nos hace menos atractivos a las inversiones. Entre todos deberíamos cambiar esa disposición», zanja el presidente de la CEG.
Cambiar el enfoque
Incide en la misma idea Iago Domínguez, gerente del Clúster da Función Loxística de Galicia. «Los problemas por mover los marcos siempre los hemos tenido muy interiorizados, no tenemos la tradición de colaboración que existe en el mediterráneo, pero tenemos que modificar el enfoque», dice. Para el experto en transporte, el noroeste debe reenfocar el modo de visualizarse. «Pese a que en parámetros globales perdemos en casi todos, hay sectores en los que somos punteros y, ya que la parte terrestre está más ligada al centro de Europa, es en la parte marítima en la que en el noroeste podemos sacar cierto pecho, porque es ahí donde resultamos ser muy céntricos».
Diego Maraña, el empresario y consultor que ha llevado al Gobierno ante la Comisión Europea por la prórroga que entiende ilegal de la AP-9, pone el acento en «un mal trato» por parte del Ejecutivo a territorios como el de Galicia, «sin proyectos efectivos y reales para reducir la cuestión periférica. No hay más que ver lo que llevan mareando con proyectos como el del tren a Portugal o la salida directa ferroviaria para Vigo, y no hay nada. Y lo mismo ocurre con los mayores precios para viajar y con el transporte que sufrimos», denuncia.
Esperanzas: mayor convergencia con la UE, más porcentaje de autónomos y de cotizantes
Si los parámetros sociales son adversos en la comparación entre los dos ejes territoriales, y la mayoría de los económicos también, en este primer cuarto de siglo hay variaciones que permiten abrigar esperanzas de recortar la brecha abierta entre estas otras dos Españas, la del noroeste y la mediterránea. Por ejemplo: el porcentaje total de afiliados a la Seguridad Social entre el total de las respectivas poblaciones activas es dos puntos mayor en la esquina norte, y el crecimiento en los últimos 24 años, ocho puntos superior. La tasa de autónomos también es ligeramente mayor, tras crecer igualmente a más ritmo, como también lo ha hecho el PIB industrial, pese a estar en términos globales prácticamente aún en la mitad del eje del sureste. Y donde la evolución puede resultar más sorpresiva es en la convergencia con Europa: de un 90 % frente al 85 %, eso sí, después de bajar más de doce puntos en el eje mediterráneo y uno en el atlántico.
«El año pasado, por primera vez, Galicia superó al País Vasco y es la quinta comunidad en volumen de exportaciones», destaca en su análisis de esperanzas el experto en logística Iago Domínguez, que ve en el sector pesquero y la automoción dos motores de los que seguir tirando. Eso sí, con conexiones al nivel de lo que el noroeste necesita y demanda. Los nuevos liderazgos generacionales en las empresas son otro parámetro en el que nota un cambio a mejor.
«Tenemos tradición industrial, gente formada en ese ámbito y con los cambios en la geopolítica y los costes en los fletes, nuestras salidas al mar son realmente estratégicas y una oportunidad», radiografía Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, que ve en Asia una nueva potencialidad para el noroeste, para lo que reclama una mayor presión en favor del desarrollo del corredor ferroviario de mercancías. Vieites exige esas mismas infraestructuras que palíen el efecto periférico, «y buscar los proyectos concretos que nos hagan más eficientes y competitivos. Los empresarios somos la solución, no el problema», dice para reivindicar una simplificación de los procesos regulatorios para poner en marcha proyectos industriales.
«Al noroeste tenemos que meterle dos marchas más», incita el líder de los empresarios leoneses, Juan María Vallejo, quien ve en el entorno rural de todo el arco un potencial a desarrollar en materia de producción y calidad.