Gazir, en la previa de la Regional de Gijón: «Rapear en Asturias siempre es especial, es volver a casa»

Carlos M. Riesco REDACCIÓN

ASTURIAS

Gazir
Gazir

El rapero asturiano repasa la actualidad del «freestyle» en La Voz de Asturias antes del evento de Red Bull

01 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Gabriel Sánchez (Oviedo, 2001), más conocido a nivel público como Gazir, su nombre artístico, es uno de los referente a nivel mundial del «freestyle», un sector que ha crecido exponencialmente en los últimos años y que llena pabellones tanto en España como Latinoamérica. El caso de este asturiano es bastante especial porque lo que empezó en el Campo San Franciso como un hobbie se ha convertido en su oficio y se ha convertido en campeón mundial de esta disciplina pero sin dejar de lado la carrera de Física que estudia en la Universidad de Oviedo. Como rapero, destaca por su ingenio y velocidad mental para unir diferentes temáticas y jugar con los dobles sentidos. Ahora, en los días previos a la Regional que se celebrará en Gijón, Gazir atiende a La Voz de Asturias.

—Vuelves a un evento en Asturias, tu casa, ¿Cómo es rapear en casa? ¿Se siente una sensación diferente al subirse al escenario?

—Para mí, rapear en Asturias siempre es especial. Al final, es volver a casa y tengo un gran sentimiento de pertenencia con esta tierra. Volver como Gazir, como la figura que soy actualmente, al lugar que vio nacer tanto a Gazir como a Gabriel, y que ha sido testigo de toda mi evolución, lo hace todavía más especial.

—Te has consolidado como el gran exponente del freestyle en el Principado. ¿Era algo que te esperabas cuándo comenzabas a rapaear? ¿Crees que puedes sentirlo como presión o es un aliciente'?

—No es que desde el principio imaginara que terminaría siendo un referente para Asturias. Lo veía imposible, pero me lo puse como objetivo. Eso ya decía algo: una parte de mí sabía que no era imposible, que podía lograrlo. Aun así, parecía algo de película, que me pasara a mí. Pero tenía claro que quería llevar mi talento lo más lejos posible y sin ponerle techo. En cuanto a si lo vivo como presión u orgullo, diría que más bien orgullo. Claro que hay responsabilidad, pero representar a Asturias me llena de orgullo. Sentir que soy, aunque sea un poquito, culpable de que pasen cosas importantes aquí, de que las organizaciones cuenten con esta tierra para hacer eventos, que sepan que hay cultura, cantera y gente muy buena… Ya sea a nivel regional, nacional o internacional, yo me encargo de que haya al menos un asturiano por ahí dando guerra.

—Hay vídeos tuyos en YouTube comenzando a rapear hace seis años en Oviedo. ¿Cómo recuerdas esos inicios y el ascenso hasta la élite?

—Recuerdo el inicio con muchísimo cariño. Fue una etapa de mucha ilusión, muy bonita. Empecé en los parques: el primero al que fui fue en Avilés, luego también estuve en Oviedo, Gijón... Hubo victorias, derrotas, malabares con los buses para poder ir desde Muro de Sinalón, mi pueblo, a las batallas y llegar a tiempo. A veces tenía que ganar sin réplica si quería llegar al final... ¡y al último autobús de vuelta a casa! Fue una etapa con mucho esfuerzo, sí, pero sobre todo con ilusión. Nunca lo viví como un sacrificio porque realmente me encantaba.

—A pesar de tu faceta pública como rapero estás terminando la carrera de Física en la Universidad de Oviedo, ¿Cómo ha sido compaginar ambas cosas? ¿Te gustaría dedicarte a ello en un futuro?

—Es una etapa parecida a la que vivo ahora, pero desde otra perspectiva. Me levantaba cuando perdía con la misma mentalidad que ahora. Solo que ahora todo es más serio, profesional, adulto. Sigo estudiando Física en la Universidad de Oviedo, estoy en el último curso. Siempre quise seguir porque me despierta mucha curiosidad como rama científica. Nunca entré pensando en un trabajo concreto y menos ahora, que no me veo ejerciendo porque disfruto mucho de lo que hago actualmente, pero sí, quiero terminar la carrera. Espero que pueda ser en Oviedo, aunque reconozco que incluso con matrícula a distancia ha sido difícil compaginarlo con las exigencias de la universidad. Sé que voy a terminar la carrera sí o sí. Me queda poco y la disfruto. Me alimenta la curiosidad, así que, aunque sea desde donde sea, espero poder acabarla en Oviedo y si no, buscar otro camino, pero sin dejarla.

—¿Cómo se prepara una competición de freestyle? ¿Exige mucho tiempo día a día?

—En los días previos a una competición intento dedicar todo el tiempo que pueda rendir bien. Entreno, rapeo con gente para mantener la agilidad mental, cuido mi estado anímico, hago sesiones con una psicóloga artística si hace falta, cuido mi estado físico... Todo cuenta. Al final, tienes que intentar llegar lo más cerca posible de tu 100%, estar listo para cualquier condición que surja en la competición. De eso se tratan esos días previos.

—¿Cómo viviste a nivel personal los días posteriores a la polémica final con Chuty en la Red Bull Internacional? ¿Fue tu peor momento en este mundillo?

—Los días posteriores fueron raros. No los recuerdo como malos porque no era del todo consciente de lo que había pasado. Estaba en shock. Me refugié en la gente que viajó a Madrid a verme y me quedé con ellos. Intenté ser Gabriel, no Gazir, todo lo que pude. Delegué lo que pude, por mi salud mental. Necesitaba relajar cuerpo y mente después de tanta presión. Eso sí, a veces me queda la sensación de que por protegerme y estar en shock, no analicé todo desde el primer momento como lo hago ahora. No sé si fue mi peor momento, porque no lo siento como una culpa mía. No fue como perder una batalla por un error propio. Pero intento pensar que todo pasa por algo. Mi forma de procesarlo es seguir trabajando más que nunca para que eso no sea el final de mi historia, sino una anécdota que acabe teniendo un buen cierre.

—¿Qué valoración haces del panorama nacional del freestyle profesional? ¿Celebras la vuelta de Bnet? Contra él fuiste el protagonista de una de las batallas más icónicas de la FMS. ¿tienes ganas de revancha?

—Estoy muy contento con la vuelta de Bnet y más aún de que venga a la regional en Gijón. Me gusta verle competir en mi tierra y claro que tengo ganas de revancha. Soy muy competitivo y justo se retiró después de nuestra batalla. Si volvemos a enfrentarnos, sería muy diferente. Ambos hemos cambiado y mejorado, seguro que sería aún mejor batalla. Así que sí, contento por su regreso.

—¿Cuál dirías que ha sido tu mejor barra en un escenario o la que recuerdas con más cariño?

—No sabría decir cuál ha sido la mejor, depende del día te digo una distinta. Pero la más trascendental creo que fue en la final de la FMS Internacional: «Estoy surfeando el mar que había llorado ayer». Fue una liberación. Marcó mi primer campeonato mundial y significó mucho para mucha gente, algunos se la tatuaron, otros me dijeron que esa filosofía les ayudó en años difíciles. Eso es muy especial.

—Ha habido polémica en el freestyle por las disonánticas y el concepto de «saltar al vacío». ¿Cuál es tu opinión respecto a esta nueva tendencia?

—Sobre las disonánticas, me parece un concepto un poco raro. La llamada «asonante» del rap, que en realidad está mal nombrada, me llama más la atención. Rimar cosas como «puente» con «constante» me suena bien y creo que tiene recorrido. Me gusta que se exploren nuevas formas. El debate creo que no está tanto en la rima, sino en las formas. No me gusta cuando se intenta desprestigiar lo que se hizo antes. El freestyle es lo que es gracias a muchos que estuvieron antes y no se puede satanizar eso. Pero sí, estoy a favor de experimentar y evolucionar.

—Surgiste en la escena asturiana. ¿Hay algún «freestyler» que aún no haya ‘explotado’ y te guste especialmente?

—Sí, hay muchos. JDR ya es conocido, pero creo que puede explotar aún más. Bota también, tiene ese último empujón para dar. Y en cuanto a promesas, creo que Isma e Yan son ahora de lo más reconocible del underground asturiano. También gente como Adriana o Pelayo podrían dar mucho de qué hablar en esta regional. Tienen mucho talento.