Proyecto Hombre Asturias ha presentado su memoria de actividades de 2024, año en el que fueron atendidas 921 personas
21 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El consumo de hachís y heroína ha experimentado un repunte significativo entre los jóvenes asturianos, según se desprende de la memoria de actividades de 2024 de Proyecto Hombre Asturias. Este fenómeno, que afecta especialmente a los varones de entre 18 y 24 años, supone un claro cambio de tendencia que pone en alerta a los profesionales del tratamiento de adicciones.
En total, el programa de 'Atención e Información' de Proyecto Hombre atendió a 921 personas en 2024, una cifra ligeramente superior a las 909 de 2023. De ellas, 668 correspondieron a adultos con problemas graves de adicción, mientras que 253 fueron jóvenes, menores o sus familias, a través de programas preventivos. Aunque las cifras globales se mantienen relativamente estables, el perfil y los patrones de consumo sí muestran cambios notables que revelan nuevas dinámicas.
Uno de los datos más llamativos es la creciente presencia del hachís como droga de referencia entre los más jóvenes. En el tramo de edad de 18 a 24 años, el 41,3% de los hombres y el 33,3% de las mujeres que acudieron a tratamiento lo hicieron por consumo de cannabinoides. En comparación con 2023, cuando el hachís era la causa de consulta en ese grupo para el 40,4% de los hombres y el 22,2% de las mujeres, el ascenso entre las mujeres es especialmente significativo. Este dato refuerza la tendencia observada en años anteriores y confirma que el hachís ha dejado de ser visto como una «droga blanda» sin consecuencias graves.
Aún más preocupante es el resurgir de la heroína entre las personas más jóvenes. Si bien sigue siendo una sustancia minoritaria en número de consultas (4,5% de los hombres y 2,2% de las mujeres), el perfil de edad de sus consumidores ha descendido. En 2024, el 33,3% de las mujeres con problemas de heroína tenían entre 25 y 29 años, y entre los hombres se detectan primeras demandas de ayuda en edades ya inferiores a los 35 años. Esto rompe con la tendencia anterior, en la que el consumo de opiáceos quedaba prácticamente restringido a perfiles mayores de 45 años, como se documentaba en la memoria de 2023.
La cocaína sigue siendo, sin embargo, la principal sustancia por la que se demanda tratamiento, con un 53,5% de los hombres y un 44,9% de las mujeres en 2024. Aunque los porcentajes han subido respecto a 2023 (cuando fueron del 45% y 37,6% respectivamente), también se observa una disminución leve de la edad media de consumo, que se sitúa en torno a los 39,6 años en hombres y 41,2 en mujeres.
El alcohol, por su parte, mantiene su fuerte impacto, sobre todo entre las mujeres. En 2024, el 33,3% de las mujeres acudieron por problemas con esta sustancia, frente al 20,1% de los hombres. La diferencia de género es aún más marcada si se compara con 2023, donde las tasas fueron similares (38,4% mujeres y 20,1% hombres), lo que refleja la persistencia de un patrón de consumo más crónico en ellas, muchas veces asociado a situaciones de aislamiento, edad más avanzada y problemas de salud mental.
Otro aspecto relevante es el aumento de la ludopatía y el uso compulsivo de tecnologías (TIC), especialmente entre los hombres jóvenes. Aunque siguen representando un porcentaje minoritario (2,1% hombres y 1,4% mujeres), el 30% de los varones con esta problemática tenían entre 18 y 24 años, lo que supone un reto al alza para los equipos terapéuticos.
Respecto al perfil sociolaboral de las personas atendidas, la situación continúa siendo crítica. La mayoría se encuentra en paro, y muchos sin ningún tipo de subsidio. En el caso de los consumidores de heroína, el 100% de las mujeres y el 42,9% de los hombres estaban desempleados sin ayuda. Además, los niveles de formación son generalmente bajos: más de un 45% de los hombres y un 35% de las mujeres apenas superan la primaria, y solo una minoría alcanza los estudios superiores.
Frente a este escenario, desde la dirección de Proyecto Hombre se insiste en la necesidad de reforzar la prevención, con especial atención a la juventud y a las nuevas formas de consumo. El nuevo director general, José Luis Pérez-Espinosa, ha marcado como prioridades para 2025 potenciar la prevención laboral y juvenil, avanzar en la incorporación de perspectiva de género y mejorar la inserción social de las personas tratadas.