Bruselas plantea un veto al plomo en la caza que el sector ve inviable: «La mitad de las armas de Asturias no están preparadas»

J. N. / L. O.

ASTURIAS

Los cazadores piden una moratoria y advierten de que los materiales alternativos pueden traer problemas

26 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ocupa el número 82 en la tabla periódica y es el material utilizado desde hace siglos en los proyectiles que disparan los cazadores. Pero ahora podría tener los días contados. El Consejo de la Unión Europea debatió la semana pasada en Luxemburgo, en el consejo de Medio Ambiente, el borrador de la regulación europea que pretende prohibir el plomo en las actividades cinegéticas, y también en el tiro deportivo y la pesca. Fue solo un primer abordaje, pero las instituciones comunitarias parecen decididas a salvar las reticencias de varios Estados miembros para aprobar la normativa. De salir adelante la propuesta, que España apoya, se pondría en marcha un período de transición de cinco años para eliminar cualquier rastro de plomo en los cartuchos utilizados en la caza menor. La moratoria sería más reducida en la caza mayor, de 18 meses.

El debate sobre el uso del material no es nuevo y no ha estado exento de polémica: «de hecho, el Ministerio de la Agricultura estaba de acuerdo con una moratoria al respecto, pero no es así con Transición Ecológica», se lamenta el presidente de la Federación de Caza de Asturias, Valentín Morán, quien resaltó además que, por el momento, las aleaciones alternativas al plomo no resultan eficaces.

Los cartuchos de la discordia fueron recomendados en su momento por la Federación Española de Caza y están compuestos de una mezcla de elementos, entre los que se encuentran el aluminio y el bismuto, que figuran, junto al cobre y al latón, como las cuatro alternativas viables al plomo en el borrador de la normativa que está siendo debatida en Europa. «Son ampliamente utilizados, son comparables en precio con los de plomo y presentan [...] un menor riesgo para la salud humana y para el medio ambiente», expone el borrador publicado por la Comisión Europea. La normativa basa sus dilaciones en un informe firmado por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas, entidad que apela al impacto del material en la salud y en el medio ambiente para avanzar en su prohibición, que ya es efectiva en todos los humedales del territorio comunitario desde febrero del 2023.

«Estamos hablando de varios problemas con esa munición, de posibles rebotes y y posibles accidentes tanto para cazadores como para otra gente, porque no sabes a dónde va a rebotar la munición. Además la moratoria es necesaria porque al menos la mitad de la armas de Asturias no están preparadas ahora mismo no podrían adaptarse si no es de plomo», insistió Morán quien recalcó que no se oponen a dejar el plomo sino que quieren hacerlo con una demora de alrededor de 10 años para poder adaptarse.

Armas no adaptadas

El sector no se cierra a adaptarse, pero solo si se garantizan dos condiciones que aún no se cumplen. La primera es que los materiales propuestos como alternativos sean viables. «Hicimos pruebas en un campo y bueno, la efectividad pues... El plomo aplasta y como es un un material blando, pues pues el la efectividad es mayor.  Si hablamos del acero, lo que hace es traspasar y a lo mejor deja herida la pieza, pero no tiene el impacto letal como debe tener. La pieza puede quedar herida y provoca más sufrimiento a los animales»; recalcó Valentín Morán.

La segunda condición fundamental que plantean desde el sector es que se asegure un período de adaptación coherente que permita ajustar todo el equipo de los cazadores, porque muchas escopetas, por ejemplo, no están adaptadas, según explica la Federación de Caza. Ese período de transición es, precisamente, uno de los dos puntos de fricción que corroen el borrador presentado por la Comisión. El otro es la afectación que podría tener el veto en el sector de la defensa. Aunque las actividades militares y de seguridad quedarían excluidas, según el texto publicado por Bruselas, varios Estados miembros consideran que el sector se vería afectado indirectamente, dada la interconexión existente entre la industria militar y la civil. Es el caso de Chequia, Italia, Suecia o Finlandia.

En el otro extremo está España, que considera insignificante el impacto en el sector de la defensa y apremia a aprobar la normativa con celeridad. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, rechaza aplazar la prohibición, porque «hay que seguir avanzando en medidas apropiadas para evitar que sustancias de alta toxicidad, como el plomo, acaben en nuestro entorno». 

Precedente en Dinamarca

Las tesis utilizadas en la argumentación del Gobierno español son similares a las que utilizaron en su momento los territorios que decidieron avanzar en la prohibición del plomo. Es el caso de California o Dinamarca —primer país en aplicar un veto total en la UE—, que basaron su decisión en la necesidad de proteger el medio ambiente y la salud humana. Varios artículos científicos explican cómo ambos territorios extendieron el uso del cobre, rechazado por los cazadores gallegos, pero que parece consolidarse como sustituto del plomo allí donde se opta por retirarlo.

Por el medio ambiente. La Comisión Europea propone una prohibición total de los cartuchos con plomo por su impacto en la salud humana y la fauna.