Theresa Zabell, doble campeona olímpica de vela: «Nuestra cancha es el mar, ¿te imaginas a Nadal en una pista llena de residuos?»
ASTURIAS
La deportista será la encargada de pregonar la próxima edición del Descenso del Sella: «Es un privilegio y una responsabilidad; tengo muchas ganas de vivir la salida y todo lo que hay alrededor»
02 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Theresa Zabell, única deportista española con dos oros olímpicos, será la encargada de pregonar la próxima edición del Descenso Internacional del Sella. Referente indiscutible de la vela mundial, defensora incansable de los mares a través de la fundación Ecomar, Zabell llega a Asturias con la ilusión de vivir y compartir uno de los grandes acontecimientos del piragüismo español.
—¿Cómo se toma su nombramiento como pregonera?
—Surgió a través de un buen amigo, José Pérez, presidente del grupo Reciclya. Me dijo que quería proponerme. Le dije que sería un honor y un privilegio. Estoy muy ilusionada de formar parte de ese gran evento dando el pregón.
—Tiene una relación estrecha con Asturias, como jurado de los premios Princesa.
—Sí, sí, estoy en el jurado desde hace ya bastantes años. Es también otro honor increíble. Me encanta Asturias, que para mí es ya como una segunda patria.
—Usted es todo un ejemplo para los deportistas, con un palmarés que da vértigo. ¿Cuáles son sus claves para llegar tan alto?
—Cuando doy conferencias sobre liderazgo, cuento mi manera de hacer las cosas. Para llegar de la línea de salida a la de llegada, hay que pasar por cinco puntos, que me gusta definir navegando a través de los aros olímpicos. El primer punto es un sueño, y el sueño es nada menos que el momento en que defines qué es lo que quieres conseguir.
—El suyo fue el oro olímpico, ¿no?
—Sí. Cuando descubrí los Juegos Olímpicos en la televisión, esa misma tarde se me encendió la bombilla de «yo quiero estar allí».
—¿El segundo paso?
—El segundo aro es la adversidad, el sacrificio. Es la parte difícil, asumir el precio que tienes que pagar para conseguir ese sueño, porque en la vida todo tiene un precio, y todos tenemos delante un menú inmenso de posibilidades, de cosas que podemos hacer y podemos elegir, pero hay que pagar el precio. De ahí pasamos al equipo, que es clave, porque por mucho que queramos conseguir, si no construimos un equipo a nuestro alrededor tenemos un horizonte bastante corto. Y de ahí, a la estrategia, ese plan que tienes que hacer que te lleve en la dirección correcta y te mantenga motivado todos los días del año para querer comerte el mundo.
—¿Y cuál es el último aro?
—Para mí, es la suerte, bien entendida como la preparación y la oportunidad que se van aliando y se van juntando para que eso pase, teniendo en cuenta que todos los que vivimos en esta parte del planeta ya tenemos la inmensa suerte de poder proponer los sueños, porque no todas las personas lo pueden hacer.
Si no estuviésemos en la Unión Europea, estoy convencida de que estaríamos en una situación mucho peor
—Entre otras cosas, ha sido eurodiputada. ¿Cómo ve la situación de Europa desde su experiencia, hoy que hay tanto euroescepticismo y tanta polaridad?
—Creo que Europa para España ha sido una bendición. Si no estuviésemos en la Unión Europea y no tuviésemos el euro como moneda, estoy convencida de que estaríamos en una situación mucho peor. Nos ha dado muchísima estabilidad y la posibilidad de seguir creciendo y avanzando al ritmo de nuestros compatriotas europeos. Mucha de la legislación que tenemos en nuestro país viene ya dada de Europa y los ciudadanos en general no son conscientes del papel tan importante que juega la Unión Europea en nuestras vidas. Desde siempre se ha dicho que era un cementerio de elefantes, pero no es así. He estado en sectores muy diferentes y no he vuelto a encontrar personas tan motivadas y comprometidas con su trabajo como los funcionarios de la Unión Europea.
—Todo el mundo ve el Parlamento Europeo como algo lejano, y su trabajo no se aprecia demasiado.
—Eso es cierto y es así. Pero bueno, esto es como esas imágenes que nos creamos de ciertos sectores de la sociedad y que luego nos cuesta muchísimo cambiar. Por hacer una comparación, tú ves a un deportista del fútbol y todo el mundo piensa que vaya fuerte, que está corriendo 90 minutos detrás del balón. Y ves a una persona sentada en un barco de vela y te dicen que solo tienes que sentarte y el viento te lleva.
—Y nada más lejos de la realidad.
—Sí. Esto me lo dijeron hace muchos años y de hecho he invitado a muchas personas a navegar conmigo. Entre ellas, al que fue director de Marca, Luis Infante, que era uno de los que pensaba así. Salimos a navegar un día con poco viento, que el esfuerzo es mucho menor, y creo que no se pudo mover en una semana.
Muchas personas siguen pensando que el Amazonas es el pulmón del planeta. Pues no. Es el océano
—Está al frente de una fundación que se caracteriza precisamente por un compromiso con el medio, con el mar. Sabemos que hay que cuidarlo. ¿Por dónde empezamos?
—Lo primero es hacer ver la importancia del mar en el planeta. Muchas veces me dirijo a los niños y se lo transmito: el 70% de la superficie de este planeta está cubierto por agua. El 70% del oxígeno que respiramos viene del agua, no de la tierra. Muchas personas siguen pensando que el Amazonas es el pulmón del planeta. Pues no. Es el océano. Nos da el agua dulce que bebemos, porque es donde empieza el ciclo, y ha absorbido el 90% del exceso de temperatura que ha producido la tierra. Solo hay un planeta en el que hay vida, y es este. ¿Y por qué hay vida? Porque tenemos un océano.
—¿Cree que ha habido avances en la concienciación?
—Sí. Hace 26 años, cuando empezó Ecomar, nadie pensaba que tenía que cuidar el mar y ahora en general somos conscientes de que hay un problema. Y tienes que ser consciente del problema para empezar a buscar una solución. Muchas personas ya quieren formar parte de la solución y ahora nuestro reto es darles la información adecuada para que puedan hacerlo. Vamos avanzando pero todavía falta mucha información.
—¿Se pueden aprovechar acontecimientos como el Sella para concienciar sobre cuidar el mar?
—Por supuesto que sí. En la Fundación Ecomar tenemos cuatro grandes áreas y una de ellas es actuar con personas que aprenden un deporte náutico. El piragüismo se practica en una lámina de agua. Siempre digo que nuestro terreno de juego es el agua. El terreno de otros deportes es una pista de hierba, de tierra batida, una pista de patinaje, de hielo. ¿Te imaginas a Nadal saltando a jugar en una pista de tierra batida llena de residuos? No, ¿verdad? A nosotros nos ha tocado navegar con nuestro terreno de juego lleno de residuos. Todos los que usamos ese terreno tenemos que ser muy conscientes y hacer de todo por cambiarlo.
Poder vivir esa fiesta del deporte me parece un privilegio muy grande
—Es nueva en la fiesta de Las Piraguas. ¿Cómo se ve en el Sella?
—Dar el pregón es un privilegio y una responsabilidad al mismo tiempo. Estoy muy ilusionada y tengo muchas ganas de que llegue no solo el momento de la salida sino vivir todo lo que hay alrededor. Por lo que me cuenta todo el mundo, es precioso y poder vivir esa fiesta del deporte me parece un privilegio muy grande.