Asturias escala al cuarto puesto nacional en servicios sociales, con un gasto por habitante de más de 500 euros
ASTURIAS
Así lo recoge el Índice DEC, una herramienta que evalúa el desarrollo de los sistemas públicos de servicios sociales en las 17 comunidades autónomas de España a partir de más de 30 indicadores objetivos y públicos
12 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Asturias se ha consolidado en 2024 como una de las comunidades autónomas con mejor desarrollo de su sistema público de servicios sociales, alcanzando el cuarto puesto en el Índice DEC, con una puntuación global de 5,84 sobre 10. El Índice DEC —acrónimo de Derechos, Economía y Cobertura— es una herramienta elaborada anualmente por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales. Evalúa el desarrollo de los sistemas públicos de servicios sociales en las 17 comunidades autónomas de España a partir de más de 30 indicadores objetivos y públicos. Se trata de una de las referencias más reconocidas en el ámbito social, tanto por su rigor técnico como por su independencia crítica.
Según el informe, el sistema asturiano ha seguido una evolución con altibajos en la última década, pero presenta una tendencia sostenida al alza. En este último año, se ha producido una ligera mejora global, atribuible principalmente a avances en la ordenación del sistema y en el esfuerzo económico realizado, si bien se observa un pequeño retroceso en la cobertura efectiva de las prestaciones y servicios.
Tal y como recoge el análisis, uno de los hitos más relevantes de los últimos años ha sido la aprobación, en 2022, del Catálogo de Servicios Sociales que desarrolla su ley autonómica, lo que ha supuesto un avance en el reconocimiento de derechos y en la arquitectura jurídica del sistema. No obstante, esta mejora se ha visto matizada por la falta de actualización de la planificación estratégica, un aspecto que sigue penalizando su puntuación. Asturias cumple con varios de los indicadores clave que mide el Índice DEC: dispone de historia social única, un plan de investigación con partidas presupuestarias específicas, y una norma en materia de ética, aunque aún no ha constituido el Comité de Ética autonómico. Además, la Consejería competente no incluye explícitamente la denominación «Servicios Sociales» ni destina al menos la mitad de su presupuesto a esta materia, lo cual le resta puntos respecto a otras regiones.
En el plano económico, Asturias realiza un esfuerzo por encima de la media nacional. El gasto consolidado por habitante en servicios sociales es de 563,5 euros, superando los 548,1 de media estatal. Este dato no solo muestra una inversión destacada, sino también una clara voluntad política de dotar de recursos al sistema. Asimismo, el 2,13% del PIB regional se destina a servicios sociales, frente al 1,76% nacional, lo que sitúa a Asturias como una de las comunidades con mayor compromiso económico en esta materia. No obstante, el porcentaje del gasto social respecto al total del presupuesto público se sitúa en el 10,17%, ligeramente por debajo del promedio estatal del 10,25%.
Donde el sistema asturiano encuentra más retos es en la cobertura efectiva de prestaciones y servicios. En el último año se ha detectado una leve pérdida de capacidad en algunos indicadores clave. Sin embargo, en servicios de proximidad como la ayuda a domicilio, Asturias sigue siendo referente. La cobertura alcanza al 19,3% de la población mayor de 75 años —frente al 11,5% nacional— y la intensidad del servicio se sitúa en 27,8 horas mensuales, también claramente por encima del promedio estatal. En el caso del servicio de teleasistencia, la cobertura alcanza al 25,3% de las personas mayores de 75 años, mejor que la media, aunque lejos de cifras como las de Andalucía, que supera el 34%.
En cambio, las cifras de cobertura de plazas residenciales para mayores (4,91%) y de centros de día (1,88%) se encuentran por debajo de la media estatal, lo que señala una necesidad de refuerzo en infraestructuras de atención presencial. Un punto especialmente destacable del sistema asturiano es su modelo de acogimiento familiar de menores: un 57,4% de los casos se resuelven mediante esta fórmula, muy por encima del 47,8% nacional, lo que refleja una apuesta decidida por modelos alternativos a la institucionalización. En materia de discapacidad, los datos son positivos: las plazas residenciales representan el 1,9% de la población con discapacidad —ligeramente por encima de la media estatal— y las plazas en centros diurnos y ocupacionales alcanzan el 3,4%, también por encima del promedio.
En cuanto a las Rentas Mínimas de Inserción, Asturias logra alcanzar al 6,6% de la población bajo el umbral de pobreza, justo en la media estatal. En el ámbito de la atención a víctimas de violencia de género, la comunidad dispone de 18,9 plazas de acogida por cada 100 mujeres con orden de protección, un dato levemente superior al promedio nacional. Y en lo referente a la atención a personas sin hogar, la comunidad cuenta con 65,3 plazas de alojamiento por cada 100.000 habitantes, también por encima de la media nacional.
Comparada con el País Vasco, líder indiscutible del ranking DEC 2024 con una puntuación superior a 8, las diferencias se hacen evidentes. El País Vasco supera a Asturias en prácticamente todos los indicadores de cobertura, especialmente en plazas residenciales, atención diurna y sistemas de evaluación y planificación. Además, el informe destaca su estructura institucional, con un mayor grado de integración y autonomía técnica. La principal diferencia, sin embargo, radica en la continuidad y profundidad de las políticas públicas: mientras Asturias muestra una mejora reciente, País Vasco lleva más de una década consolidando un modelo de referencia.