Daniel Álvarez, el asturiano que afronta el vuelo más importante de su vida para estudiar en una de las mejores universidades de Europa
ASTURIAS
Este joven viajará a Países Bajos para comenzar la carrera de ingenieria aeroespacial, su sueño desde los doce años, en una de las mejores instituciones académicas del mundo
19 jul 2025 . Actualizado a las 13:15 h.A sus 18 años, Daniel Álvarez va a tener el próximo mes de agosto el vuelo más importante de su vida. Apasionado por los aviones desde pequeño, en apenas un mes viajará a Delft (Países Bajos) para instalarse y así comenzar en septiembre la carrera de sus sueños en la que está considerada como la mejor universidad para realizar Ingeniería Aeroespacial.
El inicio de su pasíon por estas naves está relacionado con Asturias, más concretamente con el Aeropuerto de Ranón: «Siempre tengo el recuerdo con mis padres, de meterme cuando era pequeñín bajo la barra de metal de la cristalera para ver pasar los aviones. También viendo el festival que tenemos la suerte de tener en Gijón, que ves los cazas pasando por encima y es una pasada», afirma Álvarez.
Tal y como explica este asturiano, su pasión siempre han sido los aeroplanos aunque, «como todos los niños, quería ser piloto de Fórmula Uno o jugador de baloncesto o cosas así. Pero ya desde bastante pequeño, creo que con doce años, quería ser ingeniero aeroespacial», asegura.
«De la Universidad de Delft, el pensar que quería probar hacer todo este proceso de selección, lo llevo teniendo claro desde el último año de la ESO»
Una vez supo cual era su pasión y tuvo claro que quería dedicarse a ella, poco tiempo después comenzó a investigar las opciones junto a su familia de donde podría formarse para posteriormente trabajar en ella. Al saber que esta carrera no existía en el Principado, pronto buscaron opciones en otras comunidades autónomas y diferentes países, pero Álvarez siempre tuvo su prioridad clara: «De la Universidad de Delft, el pensar que quería probar hacer todo este proceso de selección, lo llevo teniendo claro desde el último año de la ESO», asegura.
Aún así, como había más de 3.400 solicitantes para 400 plazas, este asturiano también había aplicado para cuatro instituciones académicas del Reino Unido. Sin embargo, este joven de 18 años consiguió ser el número 70 de esta lista para lograr el que era su objetivo desde los doce años, un momento que nunca olvidará: «Me acuerdo muy bien porque yo estaba en clase de informática en el colegio. Me llegó el email de las notas a la una y once. Me enteré cuatro minutos después porque sabía que iba a llegar uno de esos días y estaba mirándolo cada poco. Cuando lo vi digo: "Esto no tengo ganas de verlo, lo abro en casa con mis padres". Estaba muy nervioso pero después, tengo varios compañeros que también pidieron para esta misma universidad y entró uno de ellos corriendo a la clase y me preguntó. Lo miré y me emocioné», explica.
«Fue un trabajo muy duro porque era compaginar los estudios de normal y el bachillerato con el material que me pedían que estudiase, que eran como seis clases magistrales más un tema de un libro. Entonces mi vida básicamente fue desde el examen básicamente ir a clase y los ratos libres que tenía en clase, porque tenemos ocho periodos al día y suelo tener uno o dos libres, meterme en la biblioteca y ponerme a estudiar, llegaba a casa y seguía con ello. Después marchaba karate, que era mi momento de relajación y de tranquilidad para desconecta un poco porque era mucho estrés y mucho trabajo, pero sabe muy bien que todo ese trabajo ha merecido la pena», recuerda Álvarez sobre el esfuerzo para la preparación del proceso de selección.
«Me duele y me cuesta pensar que voy a dejar mi familia atrás, pero estoy ilusionado y tengo ganas de que empiece el año ya»
Ahora, ya una vez terminado el curso y después de haber disfrutado del Interraíl junto a sus amigos, Daniel Álvarez tiene la mirada puesta en el futuro. Ya ha encontrado residencia en Delft, un piso en el que convivirá con otros nueve estudiantes de diferentes nacionalidades y en escasas semanas viajará a Países Bajos para comenzar a integrarse: «Probablemente marche a mitad de agosto, hacia el 12 o algo así, para las jornadas de introducción que tienen con otros alumnos para conocer el pueblo, la universidad y un poco todo», afirma.
A pesar de que, logicamente, esta será la ocasión en la que Daniel Álvarez esté más tiempo separado de su familia, el joven asturiano se muestra «ilusionado» con esta nueva etapa que va a afrontar: «Sí que pienso en dejar atrás a mi familia y me cuesta: mis abuelos, mis primos, mis padres... Me cuesta pensar que voy a estar bastante lejos, pero también estoy ilusionado por ir a una universidad tan buena a estudiar lo que me gusta de toda la vida. Así que me duele y me cuesta pensar que voy a dejar mi familia atrás, pero estoy ilusionado y tengo ganas de que empiece el año ya», concluye.