El cambio climático incrementó 0,4 grados la temperatura media de Asturias en lo que va de siglo

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Playa de San Lorenzo
Playa de San Lorenzo J.L.Cereijido | EFE

La variación desde 2021 es de 1,2 grados centígrados, colocando al Principado con medias anuales que pasan de los 18 grados

22 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El cambio climático se siente en el Principado de Asturias. Según el último informe sobre calor extremo elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad, la comunidad ha experimentado un aumento acelerado de las temperaturas máximas en los últimos años, especialmente desde 2021. En el periodo 2021-2024, la temperatura media de las máximas en Asturias ha subido 1,2 grados centígrados respecto al periodo de referencia 1971-2000. Si se amplía la comparación a todo el siglo XXI (2001-2024), el incremento se sitúa en 0,4 grados centígrados. Una tendencia al alza que rompe con la relativa estabilidad que Asturias había mantenido durante décadas.

El análisis, basado en datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), sitúa a Asturias entre las comunidades donde este calentamiento más se ha acelerado recientemente. Aunque sufre menos que otras regiones del sur peninsular, el informe revela que en todas las estaciones meteorológicas asturianas, la temperatura máxima absoluta registrada en lo que va de siglo se ha dado en algún momento de los últimos diez años, entre 2015 y 2024. Es decir, los valores más extremos del calor en Asturias ya no están en el pasado remoto, sino en el presente más inmediato. Además, al observar solo los cinco últimos años (2020-2024), el 100% de las estaciones asturianas analizadas han registrado su máxima absoluta en ese periodo, lo que indica una clara aceleración del cambio climático.

Entre los ejemplos más llamativos figuran los datos de Gijón, donde el 4 de mayo de 2020 se alcanzaron 35 grados centígrados en la estación de El Musel, la temperatura más alta jamás registrada en mayo. También destaca el registro de 36,4 grados centígrados en junio de 1998, en Gijón ciudad, que muestra que los episodios de calor extremo en la comunidad llevan décadas emergiendo fuera de meses tradicionalmente cálidos como julio y agosto. Asturias incluso figura en la breve lista de estaciones peninsulares que han alcanzado sus máximas absolutas fuera de esos dos meses. El caso del aeropuerto de Asturias, en Santiago del Monte, también es ilustrativo: su récord histórico de temperatura se alcanzó en septiembre de 1988, con 36 grados centígrados.

Asturias, aún por debajo de los 40 grados

Pese a estas evidencias, Asturias y Galicia son las únicas comunidades peninsulares en las que menos del 50% de sus estaciones han registrado su máximo absoluto en los últimos cinco años. Sin embargo, el dato no significa inmunidad climática, ya que el informe alerta de que la escalada de temperaturas se está acelerando también en el norte, aunque desde valores más moderados. Asturias destaca asimismo por tener todas sus estaciones meteorológicas por debajo del umbral de los 40 grados centígrados, lo que la mantiene como una de las pocas comunidades que todavía no han superado ese límite simbólico. Un umbral que podría romperse en cualquier momento debido a la progresión de temperaturas que se está dando en la región.

Evolución de la temperatura media en Asturias desde 1970
Evolución de la temperatura media en Asturias desde 1970 Observatorio de Sostenibilidad

La gráfica específica del Observatorio de la Sostenibilidad para Asturias muestra una línea roja con dientes de sierra, donde la variabilidad interanual contrasta con una tendencia ascendente clara, marcada por una línea de puntos naranja que refleja el calentamiento a lo largo del tiempo. Los años más cálidos de la serie (2022, 2023 y 2024) confirman esa dinámica. El Observatorio de la Sostenibilidad advierte que estos cambios no son anecdóticos, sino reflejo de una transformación estructural del clima en toda España. En este contexto, Asturias deja de ser una excepción y se convierte en un escenario más del calentamiento global. En este nuevo paradigma, la comunidad debería prepararse para gestionar riesgos que hasta hace poco parecían lejanos: estrés térmico en las ciudades, impacto sobre la salud pública, vulnerabilidad energética y alteraciones en los ecosistemas.

El informe subraya también que las soluciones deben llegar desde las políticas públicas, con estrategias de adaptación urbana, planes de emergencia climática y una apuesta por infraestructuras verdes y resiliencia energética. Aunque las temperaturas máximas extremas todavía no alcanzan los niveles del sur, el ritmo de cambio sí es comparable, y en algunos casos, más rápido. Por tanto, Asturias, tradicionalmente identificada con la frescura del Cantábrico, se enfrenta ahora al reto de prepararse para un futuro cada vez más cálido.