La excesiva burocracia «quita las ganas de hacer nada»: ¿Están las fiestas de prau en peligro de extinción en Asturias?

Carmen Liedo
Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Paris de Noia sobre el escenario de las fiestas de Colloto
Paris de Noia sobre el escenario de las fiestas de Colloto

La falta de relevo generacional en las comisiones organizadoras es otro de los motivos por los que la celebración de festejos tradicionales está en jaque

26 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Las fiestas de prau, de pueblo, de barrio, las fiestas patronales, las romerías y las verbenas han sido durante generaciones una seña de identidad en Asturias. Y es que hasta hace unos años difícilmente se podía encontrar un pueblo, barrio, zona o localidad que no celebrara un festejo tradicional. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, estas celebraciones enfrentan un panorama incierto y, si bien en algunos casos ya hay fiestas que no se celebran, en otros está en duda su continuidad. La excesiva carga burocrática, los cada vez más complejos y costosos trámites administrativos y los planes de seguridad que obligatoriamente hay que cumplir dificultan la organización de estos eventos, generando frustración entre las asociaciones y comisiones que las mantienen vivas. Además, la falta de relevo generacional en los colectivos organizadores agrava la situación, ya que las nuevas generaciones en pocos casos muestran interés por asumir responsabilidades para mantener los festejos tradicionales. Por tanto, la combinación de todos estos factores amenaza con extinguir muchas fiestas, con convertirlas en vestigios del pasado, poniendo en riesgo la transmisión de costumbres y tradiciones que han unido a los vecindarios durante décadas. 

Lo que está claro es que la organización de cualquier festejo tradicional enfrenta múltiples desafíos, además de los citados anteriormente, también están las dificultades económicas y logísticas para organizar estos eventos, por tanto, no hay duda de sacar adelante cualquier fiesta de prau requiere un gran esfuerzo por parte de un grupo de personas cuando uno de los hándicaps es que cada vez resulta más difícil encontrar voluntarios para formar parte de las comisiones de fiestas.

Fiestas de La Laguna, en El Entrego, en 2025
Fiestas de La Laguna, en El Entrego, en 2025 Carmen Liedo

La actual comisión organizadora de las Fiestas del Pote, en Santa Bárbara, pueblo del municipio de San Martín del Rey Aurelio, tomó el relevo en enero de 2024 después de que la anterior directiva organizara los festejos durante 40 años. En este caso, los integrantes tienen edades comprendidas entre los 25 y los 68 años y corroboran que «cada vez es más difícil» organizar la fiesta porque «cada vez exigen más burocracia y todo son trabas», comenta Roberto, vicetesorero de la Sociedad Cultural y de Festejos San Bartolomé «El Pote», quien señala que tanta burocracia «quita las ganas de hacer nada», además de que todo supone un coste excesivo cuando el presupuesto con el que cuentan después de trabajar todo un año para conseguir sacar dinero apenas supera los 60.000 euros. Es por ello que uno de sus temores es que, en vista de que «nos dan por todos lados, con trabas administrativas, burocracia, planes de seguridad que hay que cumplir y pagar y las limitaciones de horario, va a llegar un momento en el que el mantenimiento de la fiesta es inviable», lo cual supondría una gran pérdida porque, como recuerda, la Fiesta del Pote está inscrita desde hace 100 años y es uno de los festejos de prau más populares de la comarca del Nalón.

Simplificar y unificar criterios

Lo de que «cada vez es más complejo poner en marcha una fiesta» lo dice también Manuel Cañete, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la zona urbana de Gijón y representante de la Asociación de Vecinos «Evaristo San Miguel», del Polígono de Pumarín, quien considera que las administraciones deberían poner en valor los festejos tradicionales y poner todo de su parte para que estas se mantengan porque, coincide con el representante de la Fiesta del Pote en que «la excesiva burocracia nos supera y no nos queda otra en muchas ocasiones que recurrir a terceros porque el Ayuntamiento no te resuelve». A esto, añade que «poner en marcha una fiesta de prau supone hoy por hoy un monto de dinero tal que te lo piensas muy mucho antes de ponerte a organizarlas». En este sentido reprocha que hay que pagar por unos planes técnicos y unos planes de emergencia que en la mayoría de los eventos son siempre iguales porque se organizan en el mismo lugar, pero por los que hay que pagar cada año.

«Hay que simplificar y unificar criterios», reivindica el mismo, que indica que los festejos se suelen organizar siempre en un prau, un parque o una plaza que es todos los años la misma pero que todos los años requiere un estudio y un plan que ya suponen 700 euros más IVA como mínimo, más otros costes de generadores eléctricos, de la Sociedad General de Autores, etc… que aminoran el presupuesto que las comisiones organizadoras pueden tener para las fiestas. Y no pasa por alto que, en ocasiones, las organizaciones de festejos tradicionales tienen que cuadrar fechas para no coincidir con macroeventos y megafestivales que a las pequeñas fiestas les supone una competencia porque «les quitan fuerza».

Fiestas de La Laguna, en El Entrego, en 2025
Fiestas de La Laguna, en El Entrego, en 2025 Carmen Liedo

También llama la atención sobre el riesgo que hay de que fiestas, verbenas y romerías desaparezcan en Asturias por la falta de relevo generacional. «Asturias tiene una población envejecida y son pocos los jóvenes que se quedan en las pequeñas localidades y que tienen arraigo rural para mantener los festejos», manifiesta Manuel Cañete, que advierte de que el relevo en las comisiones de fiestas es cada vez más difícil o, directamente, «no existe porque los jóvenes no están en las parroquias.

Las Fiestas de Vetusta, en jaque

Fernando Marrón, presidente de la Asociación de Vecinos Quinta del Alba y organizador de las Fiestas de Vetusta, en Oviedo, dice que las fiestas tradicionales están en peligro de extinción «totalmente» y, sobre todo, las que son de barrio o están en zonas más urbanas porque entiende que en estos casos son menos las personas que se animan a ayudar en la organización, teniendo que hacer más contrataciones a terceros, mientras que las trabas administrativas, la burocracia y los hándicaps son casi mayores que cuando se realizan en un pueblo. Lo dice por experiencia porque en las Fiestas de Vetusta que se celebraron entre el 6 y el 10 del pasado mes de junio se quedaron sin actuaciones musicales porque la amenaza de denuncia de una vecina por el ruido hizo que el Ayuntamiento les obligara a suspender las orquestas que tenían programadas y para las que les había concedido licencia.

Marrón considera que el arraigo es una de las claves que pueden hacer que las fiestas de prau se mantengan, «porque en las fiestas de un pueblo, todos los vecinos se vuelcan y pueden llegar a ser 30 en la organización. En las fiestas de un barrio, si sacas 10 ya son muchos, porque la mayoría de la gente no tiene ese amor por la vecindad, por lo tanto, a la hora de organizar una fiesta hay cosas que tienes que profesionalizar».

El mismo lleva organizando las Fiestas de Vetusta desde hace una década después de 25 años sin celebrarse motivado porque sus hijas y otros niños pequeños del barrio pudieran conocer y disfrutar de una fiesta tradicional, de las atracciones y de la vecindad que promueven. Sin embargo, la excesiva burocracia que conlleva la organización, el coste y el varapalo sufrido en las de este año, en las que tuvo que cancelar la actuación de grandes orquestas como Tekila, Waykas o el Grupo Beatriz, que habían movido mucha asistencia, dice que «nos ha dejado tocados» y, por tanto, dice que de cara al año que viene «si no se va a poder organizar una fiesta en condiciones con música, yo no la hago». Y es que apunta que ni las atracciones infantiles pudieron poner música como habitualmente lo hacen en todos los festejos locales. Así, reconoce que «hay desgaste, hay estrés, tristeza e impotencia» por cómo transcurrieron estas fiestas por las trabas del Ayuntamiento de Oviedo.

En el caso de la comisión organizadora de las fiestas de Vetusta comenta que «no somos bien recibidos en el Ayuntamiento de Oviedo» y dice que es una administración que «no apuesta por las fiestas de prau» como prueba el hecho de que hayan perdido algunas, y cita las de Montecerrao o las de Colloto, que señala que eran unas de las más potentes de Oviedo porque traían a orquestas muy importantes. «Pero se cansaron de pelear», apostilla Fernando Marrón, que asegura que ya hay empresas que hacen trabajos para las fiestas, como pueden ser las que instalan carpas, que «no quieren venir a Oviedo porque siempre tienen problemas». Otro ejemplo que pone es que haya dejado de celebrarse una feria tan tradicional como La Ascensión.

Así, su reivindicación es que se facilite la burocracia para la organización de festejos, que se hagan excepciones a las ordenanzas, por ejemplo, con el tema de ruidos y que se tenga en cuenta el interés general para mantener las fiestas tradicionales.