Gabriel Rius, impulsor de la primera plantación de cerezos de Asturias: «Aquí no aprovechan las oportunidades de cultivo que se abren. La gente del sur está mirando al norte»

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

La necesidad de conciliar la vida laboral con la familiar llevó a este barcelonés afincado en Cangas del Narcea desde hace 15 años a plantar 11 hectáreas de cerezos en Allande en 2021, árboles que esta campaña ya han producido 3.000 kilos de cerezas que se han distribuido por comercios de la región

10 ago 2025 . Actualizado a las 09:32 h.

Si en 2010 alguien le hubiera dicho a Gabriel Rius que daría «un cambio bestial» a su vida y que 15 años después en vez de por el barcelonés y céntrico Barrio de Gracia, de donde es natural, pasearía por una plantación de cerezos de 11 hectáreas en Allande, habría pensado que una productora le estaba ofreciendo el papel protagonista para una nueva versión de Un paseo por las nubes, aquella película romántica que en 1995 encumbró a Keanu Reeves y Aitana Sánchez-Gijón mientras paseaban entre viñedos. Por supuesto, con un guion de la historia moderno en el que la «tensión en el hogar» (esto entre comillas por eso de darle dramatismo) sería por la necesidad de conciliar la vida familiar con la laboral tras el nacimiento de los hijos, y la intriga y la incertidumbre la crearía el que la plantación, en este caso de cerezas, habría que ponerla en marcha desde cero.

Spoiler: esta historia, como la de Un paseo por las nubes también es una emocionante historia de «amor» vinculada a un negocio prometedor.

Y es que, ciertamente, Gabriel Rius es «del centro de Barcelona, del Barrio de Gracia», pero en un verano en el que estuvo en la Costa Brava conoció a la canguesa Susana Fernández mientras esta trabajaba de camarera, pero cuando ella acabó su contrato «decidimos instalarnos en la aldea de ella… ¡Y aquí estamos desde 2010!», dice con entusiasmo el barcelonés que al hablar y referirse a los asturianos utiliza el «nos». De hecho, confiesa en un momento de la conversación que «para nada volvería» si no es por la familia y los amigos que mantiene allí.

Plantación de de cerezas
Plantación de de cerezas

Rius es el impulsor de la primera plantación de cerezos de Asturias, Kuma Cherries, un proyecto que, según explica, nace en 2021 «para tratar de conciliar la vida familiar con la laboral» porque su trabajo en el comercio de agroalimentación exterior le hacía pasar 15 días al mes fuera de casa. «Así que cuando nació nuestro segundo hijo vi que la situación ya no tenía más recorrido», comenta Gabriel, que empezó a pensar «en ideas para emprender en las que pudiera estar en casa y conciliar la vida laboral y familiar». Revela que entre las ideas estaban las plantaciones de arándanos, que se podían dar bien en la zona del suroccidente asturiano, pero señala que «no lo vimos claro» y en un momento dado «pensamos en el cerezo porque en esta zona se daba bien de forma autóctona». A esto se sumó que «un amigo mío tiene cerezos en Tarragona a nivel muy potente y él me comentaba que están teniendo muchos problemas con el cambio climático porque las cerezas, para que crezcan dulces, necesitan muchas horas de frío en invierno, niveles de agua constantes y no pasar por sequías. Son condiciones para que el fruto tenga más calidad y dulzor», manifiesta este emprendedor, que añade que «de esos factores aquí, tan cerca de Leitariegos, estamos sobraos».

Fue así como surgió «un proyecto combinado» para crear un pequeñísimo Valle del Jerte a nivel profesional en el suroccidente de Asturias, «una zona que cada vez tiene más sol y tiempo seco cuando es importante para recoger la cosecha», precisa Gabriel Rius. Así, su amigo aportó al proyecto «el conocimiento y la parte técnica» y él «la inversión y la mano de obra». La plantación con la que comenzaron inicialmente era de 5 hectáreas, «pero algunos vecinos ofrecieron más fincas y las incorporamos para amortizar al máximo la inversión», indica el emprendedor, que hoy por hoy vigila y atiende 11 hectáreas de cerezos plantadas en 2021.

«Y la plantación que hicimos fue de variedades tardías de cerezas, lo que nos permite esquivar las heladas de finales de abril y principios de mayo y las lluvias de junio, además de permitirnos salir al mercado cuando la mayoría de la cereza nacional empieza a escasear», comenta Gabriel Rius con tanta profesionalidad como entusiasmo por este proyecto que en este 2025 ya ha tenido «una cosecha con suficientes kilos como para obligarnos a contratar gente para recoger». Según explica, el cerezo llega en el quinto o sexto año a su plena madurez, es decir, cuando puede dar su máxima producción.

«Pero estos cerezos, que estarían en su cuarto año, es como si estuvieran en el tercero, porque en el 2021 hubo unas condiciones climatológicas horribles y hubo que replantar, así que es como si fuera su tercer año. Pero esperábamos algo de producción y así ha sido», dice con satisfacción Gabriel «porque es el primer año que empezamos a ver el proceso para la venta y distribución de las cerezas» tras lograr una producción de 3.000 kilos de cerezas. «Las lluvias y frío de la primavera afectaron negativamente a la fruta, pero, por otro lado, ha sido muy positivo para el desarrollo vegetativo de las plantas», expone.

Producto de kilómetro cero

En concreto, la distribución la realizan a través de una empresa de distribución de frutas y verduras de la región «con la que hemos tenido mucha conexión» porque incluye la cereza entre los productos asturianos, «lo que le da un valor añadido», destaca. Y de ese modo, la cereza que se cultiva en la localidad allandesa de Linares se distribuye por pequeñas fruterías «de toda Asturias», excepto por el suroccidente. «Por esta zona, por Allande y Cangas del Narcea, dijimos que venderíamos nosotros directamente a tiendas locales y fruterías», expone Gabriel Rius satisfecho con que las cerezas de Kuma Cherries sean producto de kilómetro cero. «Además, cuando nuestras cerezas llegan aquí al mercado es el momento en el que las de otras zonas de producción española empiezan a decaer, lo que supone menos competencia y que podamos defender el precio vendiéndolo como producto de cercanía», añade el mismo, que pone muy en valor que los clientes le comenten la «ilusión» que les supone probar un producto de la zona con tan buen sabor. Y es que, insiste, «la ubicación geográfica de las plantaciones marca las características de las frutas, el sabor y el aspecto», más allá de que «estas cerezas al estar cultivadas aquí, tras la recogida, en menos de 24 horas, la fruta está a la venta».

Rius no pasa por alto el mucho trabajo que ha tenido que hacer para llegar a este momento: «en estos 4 años he estado yo solo haciéndolo todo, por lo que el nivel de trabajo ha sido descomunal, pero este año ya hemos incorporado una persona, un chaval joven de la zona, y también es una satisfacción tener un proyecto con el que poder crear empleo», señala el emprendedor, que se va haciendo una idea de cómo será el nivel de trabajo cuando toda la plantación produzca bien.

La experiencia de estos años impulsando la plantación de cerezos y creando el proyecto Kuma Cherries hace pensar a Gabriel Rius que Asturias es un territorio de oportunidades para cultivos que antes no eran propicios para esta zona: «el cambio climático es una realidad y realmente está afectando negativamente a algunas zonas de cultivo tradicional de frutas y hortalizas, pero a la vez se crean condiciones en la zona norte y la convierte en atractiva», manifiesta el mismo, que considera «una pena que los de aquí no aprovechen las oportunidades de cultivo que se abren» porque, advierte, «la gente del sur ya está mirando al norte». Esto lo dice porque ve como las cuencas de los ríos asturianos y zonas que antes eran pastizales son ahora «plantaciones con inversiones muy importantes de capital extranjero», así que insiste en que «es una pena que los asturianos no aprovechemos esa ventana que se está abriendo, aunque sé que es un riesgo ser el primero».

Trabajo con calidad de vida

Pero los riesgos que pueda conllevar tener la primera plantación profesional de cerezos de Asturias los compensa «la calidad de vida» que él y su familia tienen en un pequeño pueblo del concejo de Cangas del Narcea, al pie de Leitariegos, de tan solo 15 vecinos. Desde ahí se desplaza cada día unos 40 minutos en coche para atender su plantación de cerezos, como se decía, ubicada en la localidad allandesa de Linares.

-¿Volverías a Barcelona, al Barrio de Gracia, para quedarte?

-Para nada volvería. La calidad de vida que tienen aquí mis hijos es imposible de encontrar en cualquier ciudad. Además, considero que en ellas hay una desintegración de la identidad, más allá de que en ellas te quedan familia y amigos. Pero lo de sentirse de una ciudad está desapareciendo y lo veo porque ahora tengo un sentimiento de identidad. Y es que antes la gente se iba a la ciudad a ganarse la vida, pero ahora la gente de la ciudad está subsistiendo, y eso no da calidad de vida.

Por eso la idea de Gabriel Rius es seguir tirando para adelante con Kuma Cherries, con la plantación y también diversificando el negocio para que la cereza asturiana tenga toda la salida posible. Así, más allá de la distribución del propio producto, ya piensa en opciones «para el día de mañana poder dar salida a la fruta que no sea comercializable», explica. «Ya hemos hablado con varias empresas locales, con heladerías y fabricantes de mermeladas, que están interesadas en hacer su producto con sello asturiano», avanza el emprendedor.

Otra propuesta en la que trabaja es la de hacer visitas guiadas a la plantación de cerezos cuando la floración es todo un espectáculo de la naturaleza, antes de que los árboles se carguen del atrayente fruto rojo. Porque, sí, la cereza de Allande, tanto o más crujiente, sabrosa y dulce que cualquier otra, se queda de un rojo cereza especial que nada tiene que ver con el color oscuro que tienen las de otras zonas del país. «Por ahora hicimos una actividad piloto entre varias empresas elaboradoras de la zona y montamos una jornada destinada a pequeñas empresas de diferentes sectores, pero, desde luego, el turístico es un ámbito que también podemos trabajar para que la gente conozca la diversidad y las oportunidades que puede ofrecer Asturias», señala Gabriel Rius, que también tiene una colaboración con Carhart para una edición limitada de camisetas reivindicativas del suroccidente ilustradas por artistas asturianos.

Colaboración con Carhart para una edición limitada de camisetas reivindicativas del suroccidente ilustradas por artistas asturianos
Colaboración con Carhart para una edición limitada de camisetas reivindicativas del suroccidente ilustradas por artistas asturianos

…Y todo esto mientras pasea entre cerezos y en familia también muy cerca de las nubes, porque su plantación de Linares, en la que el barcelonés Gabriel Rius ha echado raíces asturianas, se encuentra a más de 500 metros de altitud.